Aportes al debate

¿Qué hacemos los varones cis el 9M?

Todos los años, de cara al Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries se reabre el debate acerca de la participación y el rol de los varones cis en dicha jornada de lucha. En la siguiente nota nos proponemos abordar algunas posibles respuestas a este interrogante.

Cada 8 de marzo y cada 3 de junio, por nombrar sólo algunas de las fechas, se reabre un fuerte debate social respecto de la asistencia y el lugar que debemos ocupar los varones cis en jornadas de lucha como la que acontece el día de hoy en el marco del Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries. Sin ánimos de alimentar el forobardo y con la más sincera intención de abordar algunas posibles respuestas que arrojen un poco de luz en medio del terreno empantanado en el que nos sumergimos producto de este interrogante, desde El Grito del Sur hablamos con Lucho Fabbri y Joaquín Coronel, quienes vienen desde hace años realizando aportes teórico-prácticos sobre las masculinidades, su rol en el movimiento feminista y su relación con el mismo.

Foto: Abril Pérez Torres

Lucho Fabbri es docente, investigador, milita en la colectiva feminista Mala Junta y forma parte del Instituto de Masculinidades y Cambio Social. Consultado por el rol que debieran ocupar los varones cis en las enormes movilizaciones que se vivieron ayer y que continuarán esta tarde en distintos puntos del mundo, opina: «El paro, entre otras cosas, es contra las violencias machistas y las desigualdades de género. Y, por lo tanto, ese paro también es contra quienes ejercemos esas violencias y nos beneficiamos de esas desigualdades». «Nosotros no somos los sujetos del paro, sino que en buena medida el paro también nos lo hacen a nosotros», sentencia.

En función de ello expresa: «Me parece que no tenemos que parar ni pretender vernos beneficiados por esa medida, y en lo posible no tenemos que participar de la movilización porque hay muchas compañeras y organizaciones que no desean la presencia de varones cis en estas convocatorias. Y eso trae tensiones entre las organizaciones y hacia el interior del movimiento, distrae muchas veces a las compañeras teniendo que encargarse de reforzar la seguridad y los cuidados para que no nos metamos en las columnas o en lugares de las columnas donde no quieren que estemos, o para resguardar la integridad y la seguridad de otras compañeras».

Foto: Nadia Petrizzo

Una vez expresados los motivos por los que considera que los varonces cis no deben presenciar estas instancias, Fabbri propone: «En todo caso, si estamos sensibilizados o movilizados por sus reivindicaciones, busquemos generar espacios propios -ya sean virtuales, presenciales, con compañeros del trabajo, de las organizaciones, con amigos- para reflexionar sobre cómo nos interpelan estas movilizaciones de los feminismos y también para reflexionar qué nos provoca quedarnos afuera de algo alguna vez y no protagonizarlo».

En esta misma línea, Joaquín Coronel, integrante del colectivo de Varones Antipatriarcales, afirma que «la deconstrucción no se hace de forma individual, sino en el encuentro con el otro, en las coincidencias y en las diferencias que encontramos al momento de reflexionar sobre nuestras vivencias personales, algo que nos cuesta mucho a los varones». Y añade: «Lo que deberían hacer los compañeros varones es encargarse de sostener las actividades que cotidianamente sostienen las compañeras. Es decir, tareas que realizan las compañeras en sus trabajos, en sus casas, con la crianza de los pibes, en espacios de cuidado a adultos y adultas mayores, un montón de tareas que sostienen las mujeres y a veces le impiden asistir a las marchas. Eso no quiere decir que sólo el día de la marcha debamos compartir las tareas, pero sí encargarse de acompañar especialmente ese día».

Éste es un debate más que abierto que genera asperezas y contradicciones incluso dentro del movimiento feminista. Ningune es dueñe de la verdad absoluta y las reglas del juego se arman y desarman constantemente, del mismo modo en que nuestras prácticas se construyen y se deconstruyen sistemáticamente con el objetivo de abonar a un fin común: la construcción de un futuro más justo, más igualitario y habitable para todos, todas y todes.