Bancos y cuarentena

¿A quién le conviene que abran los bancos?

Este 3 de abril los bancos volverán a abrir sus puertas con guardias mínimas para pagar los beneficios de la seguridad social. La puja entre La Bancaria, el gobierno y los bancos en un conflicto al rojo vivo.

Apenas cumplidas las primeras semanas del aislamiento social preventivo y obligatorio, decretado por el gobierno nacional, los medios de comunicación masivos comenzaron una dura campaña para la apertura de las sucursales bancarias. Con notas difamatorias y videos de filas interminables de jubilados y trabajadores en el conurbano, intentan quebrar la decisión del Gobierno y el sindicato bancario, que sigue a rajatabla las recomendaciones del Ministerio de Salud.

Desde el viernes 20 de marzo, las sucursales bancarias de Argentina cerraron sus puertas, pero no pareciera seguir así hasta Semana Santa. En las últimas horas, los directivos de los bancos locales han declarado en diferentes medios que “están dispuestos a abrir y analizar esquemas para hacerlo”. Pero, ¿por qué deberían abrir los bancos durante este proceso de emergencia mundial?

Según los medios masivos de comunicación, esto sería necesario para que jubilados y pensionados cobren sus haberes. Ante esto, la respuesta del Banco Central es que el sistema financiero argentino “cuenta con más de 18.000 cajeros automáticos distribuidos a lo largo de todo el país que permiten extraer efectivo de cualquier tipo de cuenta en moneda local y que, si a veces los cajeros no tienen efectivo, no es por falta de billetes sino por problemas logísticos”. Además “hay otros 17.500 puntos de ‘extracción de efectivo”, como lo son los supermercados o farmacias. Asimismo, para garantizar la recarga de cajeros automáticos, desde La Bancaria declararon que “en comunicación con el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, hemos confirmado que la única excepción será una dotación mínima necesaria para garantizar la atención de operaciones electrónicas y abastecimiento de cajeros automáticos».

Es decir que para el retiro de haberes y sueldos en la Argentina existen 35.500 lugares, los cuales pueden ser utilizados por todo aquel que tenga tarjeta de débito. A su vez, para aquellos que no poseen tarjeta, cada banco está garantizando el pedido por los medios automáticos (teléfono o internet) y la entrega por correo al domicilio del solicitante. Porque, aunque los bancos no fueron declarados un bien esencial, muchos bancarios y bancarias siguen concurriendo a sus lugares de trabajo para garantizar parte de la operatoria. “Los bancos tienen actividad comercial interna total. Ayer se procesaron 600.000 cheques. El lío se armó porque pagaron todo junto, 10 beneficios en un día. Con los bancos abiertos hubiese sido peor. Esto es una decisión del Ministerio de Salud. Yo creo que el cierre dio resultado, hay que incentivar instrumentos electrónicos y que la gente se quede en su casa”, declaró Sergio Palazzo el 28 de marzo.

Entonces, si existe la posibilidad de cobrar por diferentes medios automáticos y la paranoia desatada en las filas del conurbano podría solucionarse con este tipo de información, ¿qué buscan ciertos medios de comunicación y los dueños de los bancos? Porque si hay algo que no dicen esos medios, es que en todo el país son más de 100.000 los bancarios y las bancarias, y que, con la apertura de sucursales, deberán trasladarse en diferentes medios de transportes. Empleados que viajan en tren, colectivo o subte y generan mayor concentración de gente justo en mitad de la cuarentena. Además, la apertura implica nuevas aglomeraciones de gente en sucursales, espacios cerrados que congregan pacientes de riesgo, como son los jubilados.

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Por otra parte, la operatoria de las grandes empresas o Pymes se está garantizando sin necesidad de apertura de sucursales. Confirmado por todos los bancos y sus trabajadores, las dotaciones mínimas garantizan pagos de cheques, liquidaciones de préstamos, operaciones como descuento de cheques y transferencias comunes o de sueldos.

Ante lo expuesto, pareciera que el pedido de apertura de los bancos poco tiene que ver con garantizar el pago a los jubilados. Cuesta entonces no ligarlo a la campaña que viene realizando parte del empresariado local que -lejos de colaborar con esta situación excepcional- busca seguir teniendo ganancias excepcionales. Casos como el del Grupo Techint, que despidió a 1450 trabajadores en una de sus plantas, o la cadena Cinemark, la cual despidió a 60 trabajadores en todo el país, son ejemplo de esto. El presidente Alberto Fernández fue claro con respecto a esas situaciones: “Voy a ser duro con los que despiden gente”.

Por último, hay que recordar que éste no fue el único cruce durante la cuarentena que tuvieron bancos y Gobierno. Existe un fuerte malestar con las entidades bancarias que no quieren facilitar préstamos a las empresas para que paguen los sueldos, a pesar de la resolución emitida por el Banco Central (BCRA). Las entidades ponen excusas burocráticas y se resisten a la tasa de 24% que fijó el Banco Central y presionan por una más alta. Principalmente, son los bancos privados extranjeros los que le quieren prestar sólo a las grandes empresas y exigen que el Gobierno garantice todo el resto con fondos del Estado.

Desde La Bancaria emitieron ayer un comunicado donde aclaran que desde el viernes 3 de abril “las sucursales sólo se abrirán para pagar los beneficios de la seguridad social”. Y para esto se debe realizar “un registro de voluntarios para desarrollar esta tarea” y, “en caso de no cubrir la dotación necesaria, los bancos convocarán a los recursos mínimos indispensables para tal fin”. Por ultimo, aclararon que “el pago de la AUH prevista para el día viernes englobaba en principio a 2.400.000 personas en un día” y que para evitar aglomeraciones “dicho pago se realizará en 3 días: viernes, lunes y martes”. Hasta el momento, el BCRA no emitió ningún comunicado sobre cómo será concretamente esta operatoria.

La Bancaria espera que las medidas tomadas descompriman dicha situación, sin necesidad de realizar una apertura total de sucursales, y controlando los posibles abusos de parte de los bancos. Así intentan evitar que esta medida no se convierta en el puntapié incial de aquellos grupos económicos que, entre la economía y la vida, siempre eligen sus bolsillos.