Informe de femicidios del mes de marzo

La violencia machista recrudece en cuarentena

El Observatorio de Violencias de Género "Ahora que sí nos ven" contabilizó 24 femicidios en marzo: 62% en la casa de las víctimas, 65% cometidos por parejas y ex parejas. En lo que va de la cuarentena -del 20 al 30 de marzo-, ya llegaron a seis los asesinatos.

Según el Observatorio de Violencias de Género «Ahora que sí nos ven”, se contabilizaron 24 femicidios en el país a lo largo del mes de marzo. En lo que va del año, la violencia machista ya dejó 86 muertes y 91 huérfanes. Sólo desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio -tomando el período del 20 al 30 de marzo-, hubo seis asesinatos. Las cifras espantan pero no sorprenden: al igual que en febrero, la mayor cantidad de crímenes fueron cometidos en el domicilio de la víctima (62%) y el 65% por parejas o ex parejas. Asimismo, 7% de los agresores tenían medidas judiciales y el 22% denuncias previas. Con estos números, el promedio es de una muerta cada 29 horas.

Lara Andrés, integrante de «Ahora que sí nos ven», contó en diálogo con El Grito del Sur: “Lo que venimos diciendo desde el Observatorio es que la cuarentena no ayuda a la violencia de género. Sabemos que los casos de femicidio ocurren principalmente en las casas de las víctimas por parte de parejas y ex parejas. Sin embargo, el contexto de aislamiento no quiere decir que la mujer que esté transitando una situación de violencia en su hogar no tenga salida. Tenemos que exigir a las fuerzas de seguridad que no las violenten ni prohiban su circulación. Celebramos que el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad esté reforzando la línea 144 y buscando nuevas estrategias. Sin embargo, nosotras siempre decimos que esas medidas ayudan pero no alcanzan, tenemos que trabajar en la prevención”.

Sobre la información cruzada que circuló en los medios de comunicación y las dificultades al realizar el conteo de los femicidios, Lara agrega: “Es difícil determinar un número exacto. Algunos de los crímenes que se están contabilizando fueron cometidos anteriormente pero el cuerpo se encontró recién ahora; hay casos que se están investigando aún. Igual necesitamos una muestra representativa y eso no se puede hacer en una semana. Necesitamos un poco más de tiempo par poder ver lo que está pasando ahí”.

Clara Santamarina es abogada, coordinadora de la Casa del Encuentro -fundada en el año 2003- e integrante del Observatorio de Femicidios «Adriana Marisel Zambrano». En charla con este medio, expresa: “El informe anual de femicidios del año pasado nos dio una muerte cada 29 horas. Con esa cifra tiene sentido hablar de pandemia no sólo cuando nos referimos al coronavirus, sino también cuando lo hacemos a la violencia sexista. De hecho, hace muchos años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera pandemia a la violencia de género. En un momento de cuarentena, la mujer está atrapada en todos lados: si está afuera y si está adentro de su casa; por eso necesitamos políticas públicas que las contengan en esta situación de riesgo”. Desde la Casa del Encuentro exigen que, como lo hizo la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, el Poder Judicial prorrogue automáticamente en todas las provincias las medidas cautelares de protección y que los juzgados habiliten un contacto directo para que las mujeres puedan realizar las denuncias y las consultas en el caso de que la Justicia ya hubiera dictado una medida cautelar sobre el agresor.

Clara explica que también hay una «cuestión económica”. “Así como el Estado está previendo algunas medidas para grupos vulnerables, las mujeres que están en situación de violencia deberían recibir un apoyo económico. Una mujer que tiene que dejar su hogar en este contexto, donde es imposible conseguir trabajo, necesita que el Estado le otorgue un subsidio. Por eso exigimos que el Estado le otorgue el monto de una jubilación mínima por 180 días a las mujeres que, con sus hijas e hijos, se tengan que ir de la vivienda porque conviven con su agresor”.

Barbijos Rojos

El Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (MMGyD) anunció ayer un nuevo dispositivo que entra en vigencia a partir del 1 de abril. Éste consiste en que cualquier mujer o persona LGTB+ puede acercarse o llamar a la farmacia más cercana y solicitar un barbijo rojo para que el personal comprenda que se trata de una situación de violencia de género y gestione una comunicación con la línea 144, el único número oficial de asesoramiento y asistencia ante situaciones de este tipo en el país. El sistema de barbijos rojos también funciona para los familiares de las víctimas. Además, en caso de que el farmacéutico sospeche una situación de violencia a partir de signos físicos o psicológicos, puede acudir al 144 -aunque la persona no solicite el barbijo- para saber cómo proceder. 

La iniciativa surgió desde el MMGyD en conjunto con la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), ya que el Decreto 297/2020 contempla a las farmacias como “servicio indispensable». Por iniciativa de este Ministerio, la línea 144 también fue declarada “servicio indispensable” y seguirá funcionando las 24 horas los 365 días del año.

Las autoridades explicaron al respecto: “Esta iniciativa surgió a partir de la experiencia impulsada por la Secretaría de Igualdad de Géneros del gobierno de la Provincia de Río Negro, que llevó adelante la campaña ‘Barbijos rojos’ junto a farmacéuticos de dicha provincia. Asimismo, durante el aislamiento en España se lanzó la campaña “Mascarilla-19” para la asistencia a personas que atraviesan situaciones de violencia por motivos de género”. Además se distribuirá en las farmacias de todo el país folletería para dar cuenta de los distintos dispositivos habilitados para comunicarse con el 144 en caso de necesitar asistencia.

Otro tema que ha puesto sobre la mesa el feminismo son los trabajos de cuidado que se recrudecieron con el aislamiento. Así como en las casas las tareas domésticas no remuneradas aumentan, y en los barrios las mujeres son las encargadas de sostener comedores y merenderos cuando crece la demanda, también es fundamental pensar en aquellas que ponen el cuerpo para atender estas situaciones. Por eso Clara resalta: “El Estado tiene que proteger también a todas las mujeres que le están poniendo el cuerpo a esta pandemia para acompañar esta situación de violencia, es decir, las que están atendiendo las líneas 144 y 137. Todas ellas requieren un apoyo especial del Estado en este momento y creo que también merecen un aliciente económico”.