Siguen los negocios Pro en plena pandemia

Crece el escándalo por los sobreprecios en los barbijos de Larreta

A las dos denuncias penales que ya cursan en los tribunales porteños por los barbijos a tres mil pesos, se sumó un lapidario informe que revela que el Gobierno de la Ciudad pagó otros 207 millones en sobreprecios, entregados a dos empresas intermediarias "fantasma".

Ya son tres las denuncias penales que se acumulan en los tribunales porteños contra la administración de Horacio Rodríguez Larreta por la compra de barbijos importados a 3 mil pesos cada uno, adquiridos vía contratación directa a una empresa ligada al hermano del jefe de Gabinete, Felipe Miguel, y a un director del Grupo Clarín. El principal apuntado es el subsecretario de Administración del Ministerio de Salud, Nicolás Montovio, quien puso la firma en prácticamente todas las contrataciones de insumos en el marco de la emergencia del COVID-19. A diferencia de los sobreprecios en Desarrollo Social de la Nación, que dispararon la renuncia de 15 funcionarios responsables de haber adquirido alimentos en esa condición, hasta ahora no hubo pronunciamientos en la Ciudad sobre el futuro tanto de Montovio como del propio Felipe Miguel.

A las denuncias presentadas por el ex legislador José Cruz Campagnoli y la dirigente del MST Celeste Fierro sobre Montovio y Miguel por los supuestos delitos de “administración fraudulenta y malversación de dinero público”, se le sumó un pedido de informes presentado por el bloque del Frente de Todos en la Legislatura porteña, que exige precisiones sobre esa contratación en particular y propone crear una comisión de seguimiento a futuro para evitar irregularidades similares.

Como si fuera poco, ahora un lapidario informe realizado por el Observatorio del Derecho a la Ciudad, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y la CTA Capital reveló que Montivo firmó la compra de unos 6 millones de barbijos a $68 y $77 cada uno a dos sociedades intermediarias y rechazó el mismo producto que la empresa fabricante ofrecía a 35 pesos, es decir menos de la mitad. 

La investigación, de la que participaron Jonatan Baldiviezo, Claudio Lozano, María Eva Koutsovitis y Pablo Spataro, entre otros, señala además que las empresas adjudicatarias son meros intermediarios que nunca antes habían proveído de ese tipo de insumos al Estado, y que directamente no se dedican al rubro en cuestión. Se trata de E-Zay SRL y Amicibro SRL, que se especializan ambas en productos informáticos y en el mantenimiento de equipos electrónicos respectivamente. El informe sostiene que se trata de «empresas fantasma». En el caso de E-Zay, se explica que «no posee página web, ni redes sociales y los teléfonos de contacto que aparecen en el expediente no pertenecen a un abonado en servicio».

«La empresa Dimex ofreció por sus barbijos el precio unitario de $35. En cambio, las empresas intermediarias E-ZAY y AMICIBRO, que van a comprar este mismo tipo de barbijos a Dimex, ofertaron $68 y $77 respectivamente unos días antes. Venden al GCBA, con su pleno conocimiento, el mismo producto al doble de su valor», asegura el informe, que desnuda un negociado de escándalo.

Según el informe, el sobreprecio que terminó pagando el Gobierno de la Ciudad es de $207 millones de pesos, que terminaron en los bolsillos de las dos empresas intermediarias.

«Al ser un proceso de Contratación Directa, el GCBA decidió invitar formalmente a ofertar a estas empresas. Resulta inexplicable por qué el GCBA no invitó directamente a la empresa Dimex en todas las contrataciones en vez de invitar a empresas que se dedican a la computación y la informática», explicó Baldiviezo a El Grito del Sur.

«El GCBA no puede argumentar que la empresa Dimex no tiene la capacidad de producción de estos 6 millones de barbijos porque tanto la empresa E-ZAY como AMICIBRO informaron en el expediente que los barbijos que entregarían al GCBA son de la marca Dimex, es decir, los produciría esta empresa. Por lo tanto, los mismos barbijos con sobreprecios van a ser fabricados por DIMEX, pero vendidos por estas dos empresas que como intermediarias se van a llevar un 100% de ganancias. Dimex tiene la capacidad para producir los barbijos de su propia contratación (3,4 millones) y los ofrecidos por las otras dos empresas (5 millones + 1 millón = 6 millones)», detalló.