13 años sin Fuentealba

«Un maestro político, padre y compañero»

A 13 años del asesinato del docente Carlos Fuentealba durante una protesta en Neuquén, su esposa Sandra Rodríguez habla de la incansable lucha que vienen llevando adelante en reclamo de justicia.

Más de 10 años han pasado ya desde el 4 de abril de 2007, jornada en que el policía José Darío Poblete asesinó por la espalda al docente neuquino Carlos Fuentealba. Durante 13 años familiares, compañeros y compañeras, amigos y amigas de Fuentealba, junto a los y las docentes de todo el país, han luchado para exigir justicia por su asesinato. «No me cabe ninguna duda de que cada compañero desde su casa está sintiendo y pensando con la misma fuerza que hemos tenido durante estos 13 años, marchando por las calles de todo el país exigiendo justicia completa», afirmó Sandra Rodríguez, su esposa, en diálogo con El Grito del Sur.

«Estos días, en los que nos atraviesa un nuevo aniversario del asesinato de Carlos, es un momento para recordarlo e imaginar cómo él estaría colaborando con nosotros», dice en relación a la situación que  atraviesa el país producto de la pandemia por COVID-19, donde la solidaridad se vuelve más necesaria que nunca. «No nos cabe ninguna duda que su actitud sería plenamente solidaria, porque ese fue siempre el objetivo de Carlos, y lo hacía con una gran pasión para combatir la desigualdad», expresó con firmeza.

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Sandra recuerda a Fuentealba como «un alquimista de la vida» y destaca su defensa de la salud y la educación pública. «Un maestro médico, un maestro químico, un maestro político, un maestro padre, un maestro compañero», así define su esposa al docente argentino asesinado en 2007 durante una protesta de ATEN (Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén) en dicha provincia.

«Es un momento difícil para hacer referencia al pasado, cuando el presente nos está interpelando en  nuestras propias vidas», confiesa. «Es muy fuerte el deseo de tener cerca y abrazar a los que amamos y esta pandemia que nos irrumpe actualmente nos obliga a cuidarnos y a cuidar a los que amamos», agrega.

Luego del asesinato de Carlos Fuentealba, su caso fue llevado a la Justicia y el policía acusado fue finalmente condenado a perpetua por «homicidio calificado, por haber sido cometido por un miembro integrante de las fuerzas policiales abusando de su función, con el agravante de haber sido cometido con violencia mediante el empleo de un arma de fuego, agravado por alevosía, en concurso ideal». «En esa justicia completa no cabe duda que hemos dado grandes pasos. No solamente en el 2008 con la sentencia a prisión perpetua a Darío Poblette, sino que también pudimos hacer algo muy fuerte que fue sostener durante muchos años una lucha en la Justicia de Neuquén. No bajamos nunca los brazos y pudimos vencer esa impunidad que se nos estaba intentando imponer», concluyó Sandra Rodríguez.