Desde hoy rige la prohibición de circulación de adultos mayores en la Ciudad

La línea 147 de los «permisos» para mayores de 70 debutó con un colapso

Luego de varias idas y vueltas durante el fin de semana, hoy entró en vigencia la prohibición de circulación de mayores de 70 años en la Ciudad de Buenos Aires sin permiso previo. La línea 147 amaneció colapsada, con miles de llamados de jubilades que buscaban información concreta sobre las restricciones para salir a la calle.

“Le informamos que el intenso tráfico dificulta el ingreso de su llamada. Por favor corte, espere unos minutos y llame nuevamente. Gracias”. La línea 147 del Gobierno porteño para que los mayores de 70 años consulten qué pueden hacer y qué no fuera de sus casas debutó hoy, en su primer día hábil de vigencia, con un colapso total y un mensaje en loop. El inconveniente fue admitido esta mañana por el propio jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, quien reconoció que ya se están recibiendo “miles y miles de llamadas” en simultáneo.

Las idas y vueltas que sufrió la implementación del “Plan Integral de Asistencia y Acompañamiento para los Adultos Mayores” durante el fin de semana generaron aún más confusión: hay un abismo entre lo que se anunció formalmente el viernes pasado con lo que finalmente sucederá con les jubilades a partir de hoy. Lo que había nacido como un régimen de multas y sanciones para aquelles mayores de 70 que circulasen sin permiso por almacenes, bancos y farmacias, mutó a una consigna más blanda, que consiste en la única obligatoriedad de llamar antes de salir al 147 en cuestión, y a una serie de “recomendaciones” que la Policía de la Ciudad podrá hacerles cordialmente si les ven por la calle. La principal, que se vuelvan a su casa.

En limpio, el llamado deberá hacerse para obtener un “permiso” que les permita salir a hacer las compras en el chino, la farmacia y demás mandados. Una vez que el operador o la operadora atiende, tratará de disuadir al jubilade para que se quede en su casa y le ofrecerá la ayuda de algune de los 35 mil voluntarios que -según el Gobierno porteño- se anotaron en las últimas horas para hacer esos mandados. Si no lo logra, le dará un número que lo habilita a circular, fácilmente chequeable por el agente de la Policía que pueda llegar a pararlo en la calle. El permiso tiene una duración de 48hs que, una vez vencido, obliga a volver a iniciar todo el trámite. Otros quehaceres, como asistir a un centro de vacunación, cobrar la jubilación o pensión o asistir al médico, están exceptuados y no necesitan autorización alguna.

El problema está, por ahora, en que fueron muchos los que no se pudieron comunicar. Cerca de las 10 de la mañana, las líneas no daban con ningún operador. “Hasta las 10, la cantidad de llamados ascendió a 5766, de los cuales 1729 personas decidieron tomar la ayuda brindada y 2390 únicamente avisaron que salían de sus casas, mientras que 1647 estaban exceptuados de hacerlo”, informó el Ejecutivo de la Ciudad en un comunicado oficial.

El jefe de Gobierno tuvo que salir a pedir perdón el sábado en sus redes sociales porque, dijo, hubo “problemas en la comunicación” de la medida, que en principio tiene la venia del Gobierno nacional. “Puedo entender que la comunicación pública de esta medida no fue clara al mencionar la palabra ¨permiso¨. Pero nuestra intención siempre fue, es y será ayudarlos a cuidarse. No buscamos controlarlos ni mucho menos restringir su libertad y su autonomía. Solamente les pedimos que nos llamen antes de salir para que podamos ofrecerles las alternativas que tenemos en la Ciudad para solucionarles sus necesidades, minimizando así las salidas y sus riesgos”, se disculpó Rodríguez Larreta vía Facebook.

De todas formas, las críticas por el supuesto tutelaje, que habían arreciado desde el viernes, no cesaron. «Es más nociva la prohibición y tener que pedir permiso, o que se los trate como minusváliados mentales, a que salgan a comprar el pan», disparó fuerte esta mañana Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, en línea con declaraciones similares que vertió el viernes. «En esta sociedad, pasa que uno no tiene la edad de sus arterias, sino de sus sueños y deseo. Me parece que estamos plagados de líderes que no comprenden estos fenómenos», protestó. En la misma línea, planteando un debate sobre libertades individuales en plena pandemia, se manifestaron algunas referentes como Graciela Fernández Meijide, de 89 años. También algunos sectores al interior del Pro, que critican abiertamente a Rodríguez Larreta por su cercanía con Alberto Fernández, aprovecharon para hacer leña del árbol caído.

También lo hicieron algunos intelectuales, en su mayoría ligados a Juntos por el Cambio. “La manera de proteger a nuestra comunidad no pasa por elegir un grupo que, si bien se ve en situación de riesgo, no es el único (gente que está en tratamiento anticáncer, que padece asma, EPOC, diabetes, enfermedades que no reconocen edad) y por lo tanto se convierte, bajo la excusa de una pseudoprotección, en objeto de discriminación y maltrato», indicaron en una carta pública firmada entre otros por el filósofo Juan José Sebreli, de estrecha relación con Mauricio Macri.

“Lo que era una prohibición, con efecto de sanción, está completamente morigerado”, sostuvo por su parte la socióloga feminista Dora Barrancos, asesora Ad Honorem del Presidente, bajándole un tono a la discusión y aportando un poco la mirada que tiene el Gobierno nacional sobre la situación.