Gildo Onorato

«Hay una demanda inusitada de alimentos en los barrios»

Uno de los principales dirigentes de la Economía Popular, Gildo Onorato, dialogó con El Grito del Sur sobre la complicada situación que se vive en los barrios a partir de la caída del trabajo informal producto de la cuarentena. “El comedor de CTEP de Constitución estaba dándole comida a 450 personas. Ayer le dimos a más de 2200”, advirtió.

Para los trabajadores y las trabajadoras de la Economía Popular, cada día en cuarentena es un día más que pasa sin trabajo y sin ingresos. Algunos desbordes, por ahora pequeños, como el que sucedió el martes durante una entrega de alimentos organizada en La Plata por Cáritas junto al intendente Julio Garro, sumaron un motivo más de preocupación para las organizaciones sociales, que advierten que el panorama en los barrios puede llegar a complicarse si no se agiliza la llegada de la asistencia de emergencia anunciada por el Gobierno el pasado 19 de marzo. “Con la economía paralizada, el trabajo informal se cayó a pedazos. Eso está generando una demanda inusitada de alimentos en los barrios, y todavía hay trabas burocráticas que hacen que los alimentos no lleguen”, explica Gildo Onorato en diálogo con El Grito del Sur. El dirigente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) grafica: “El comedor de Constitución estaba dándole comida a 450 personas. Ayer le dimos a más de 2200”.

¿Cómo está viendo UTEP la situación social a partir de la parálisis económica?

En principio, la ayuda social anunciada por el Presidente dio una señal muy clara de que las prioridades de este Gobierno son muy distintas a las de Macri, pero a partir de la cuarentena, una medida sanitaria que por supuesto acompañamos, la economía informal se cayó a pedazos, lo que nos está generando un cuadro de demanda de alimentos inusitada. En el comedor de CTEP de Constitución, por ejemplo, hace 15 dias atendíamos a 450 personas, y ayer recibimos 2200. La mayoría son personas en situación de calle, pero también están los que tienen muchísimas dificultades en esta cuarentena y pasan hambre. Los 10 mil pesos anunciados, además, todavía no llegaron a los barrios. Se esperaban 3 millones de inscriptos y resultaron ser más de 8 millones, no se tuvo un registro de la real situación.

-¿Hay riesgo de que la situación se desborde?

-Se dieron algunas situaciones, como las de La Plata, donde el tema se manejó mal y hubo desbordes que nos preocuparon, porque no se tomó en cuenta la experiencia en el territorio que tenemos las organizaciones sociales. Insistimos que en este momento hay que empoderar a las redes comunitarias construidas en los barrios por el propio pueblo, su núcleo organizativo, para que eso no vuelva a pasar. Ahora estamos padeciendo algunas trabas burocráticas para la llegada de los alimentos, que están tardando demasiado tiempo en llegar a los territorios; entendemos que por alguna distancia que algunas instituciones tienen con el territorio, lo cual nos preocupa porque eso sí puede complicar la situación.

-¿Cuánto aliviaría la llegada de los 10 mil pesos por familia, que todavía está en etapa de implementarse?

-Muchísimo, pero evidentemente hay un desborde. Eso explica la magnitud del problema, evidentemente. Hay que tener en cuenta que partimos de un 40 por ciento de pobreza y de altos niveles de informalidad, por lo que si la institucionalidad no llegaba antes, menos ahora. Por eso estamos remarcando que el Estado debe apoyarse en las redes comunitarias y en la pastoral social para construir las respuestas que el pueblo necesita.

¿Pudieron plantearle algo de eso al Gobierno?

-Tuvimos una primera reunión satisfactoria el viernes, de la que participaron algunos intendentes. Los funcionarios reconocieron que el Estado no puede solo, que el Presidente no puede solo, y que las organizaciones estamos en la primera línea porque nuestras familias están en los territorios, provengan de la experiencia política que provengan.

-¿Cuánto complica el cumplimiento de la cuarentena el hecho de vivir hacinado, o en barrios populares sin urbanizar?

-Si no tenés para comer vas a salir a buscar la comida. Si además vivis hacinado, y no tenés agua potable, es muy difícil cumplirla tal cual está establecido.

-¿Existe riesgo de desabastecimiento?

-Sí, en caso de que el Estado no resuelva problemas burocráticos. No puede tardar 10 días en que llegue la asistencia.

-¿Qué podemos esperar para mayo, cuando según todos los pronósticos se dé el pico de la pandemia?

-Nosotros estamos garantizando todas las medidas preventivas para los compañeros y compañeras, pero también necesitamos que los insumos de higiene lleguen rápidamente a los barrios. Es parte de los reclamos. Nos estamos preparando.

-¿Con qué realidad nos vamos a encontrar una vez que termine todo esto?

-No va a ser nada fácil. Pero vamos a tener que reforzar las obras de infraestructura social, con trabajo cooperativo, para llegar a mucha gente. El trabajo es el verdadero orden social.