Tapabocas obligatorios en CABA

¿Por qué es necesario el uso de barbijos?

La utilización de barbijos es obligatoria en la Ciudad de Buenos Aires desde el pasado 15 de abril. En este contexto, surgen las preguntas sobre su uso y también afloran diferentes iniciativas para impulsar la producción cooperativa de un insumo tan esencial para prevenir el contagio.

A través de un decreto el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que a partir del 15 de abril sería obligatorio el uso de elementos de protección que cubran nariz, boca y mentón para entrar a locales comerciales, dependencias de atención al público y medios de transporte. La Ciudad de Buenos Aires se sumó así a las provincias de Catamarca, Salta, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero, La Rioja,  Mendoza y Buenos Aires, que ya lo habían establecido.

Si bien médicos, especialistas e incluso la OMS habían dudado al comienzo de la pandemia de la necesidad obligatoria del uso de barbijos, con el correr de los meses se volvieron una de las recomendaciones esenciales para evitar el contagio del virus.

“En esta situación las recomendaciones cambian todo el tiempo porque lo que se sabe del virus cambia todo el tiempo”, explicó a El Grito del Sur Leonel Tesler, médico sanitarista y presidente de la fundación Soberanía Sanitaria. “Durante las primeras semanas, los casos positivos eran de gente que venía del exterior o personas que habían tenido contacto con ellos. Por eso sólo se consideraba necesario el uso de barbijos para quienes tuvieran síntomas o en el caso del personal de salud. Esto también teniendo en cuenta que el virus viaja a una distancia muy corta del aire (un metro y medio, máximo dos), y que por su peso y su tamaño sólo se deposita en algunas superficies específicas”.

La restricción del uso de barbijos en primera instancia tenía dos sentidos: impedir la escasez y el desabastecimiento de los mismos para los profesionales de la salud y evitar que los precios se dispararan. Sin embargo, el especialista destaca que en este momento se volvió fundamental extender el uso de barbijos al resto de la población: “La diferencia es que ahora tenemos gente con coronavirus que se contagió en la calle, eso se llama circulación comunitaria. Por otro lado, sabemos que el virus puede ser transmitido aún por personas asintomáticas, es decir que una persona puede no sentir ninguna molestia y portar el virus. Esto hace que en las calles quedemos tan expuestos como el personal de salud, por eso tiene sentido el cambio en las recomendaciones».

Finalmente, Leonel Tesler asegura que un mal uso del barbijo puede ser más peligroso que no usarlo, así como resulta insuficiente la implementación del mismo sin respetar el lavado de manos y la distancia establecida.

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Con el uso obligatorio de barbijos también surgieron los diseños caseros con colores y telas estampadas: dorados, a rayas e incluso con el pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Es decir, la confección de barbijos también se convirtió en una pequeña industria.

En este sentido, la legisladora Victoria Montenegro presentó un proyecto para crear el “Fondo de Estímulo Productivo”, que apunta a fomentar la reactivación productiva de las cooperativas y, al mismo tiempo, evitar el desabastecimiento de barbijos y mascarillas de tela.

La iniciativa se basa en estimular a las cooperativas con capacidad técnica para hacer barbijos y tapabocas de tela a través de un subsidio que servirá para solventar costos de materia prima, materiales, gastos corrientes, logísticos y la distribución de ganancia de los socios.

“En este contexto de pandemia es vital cuidar los recursos de los porteños y es clave estar cerca de quienes necesitan de la presencia del Estado. Más aún teniendo en cuenta que en este momento el Estado también necesita de la producción de los barbijos. Es indispensable estimular e inyectar trabajo en las cooperativas. Se trata de poner en valor esa fuerza de trabajo y que tanto las cooperativas como el Estado se vean beneficiados por eso”, señaló la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña.

Los fondos para llevar a cabo el proyecto saldrían de las partidas especiales del Presupuesto 2020 y se ejecutaría en un solo desembolso siendo su ámbito de aplicación el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción del GCBA. Por eso la cooperativa beneficiaria deberá poner a disposición del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el 90% del total producido sin costo y podrá comercializar el 10% restante.

“En numerosas zonas de la Ciudad, hace varias semanas, se puede constatar la dificultad para conseguir estos insumos. Consideramos que, a raíz de la implementación de la obligatoriedad del uso comunitario de barbijos, se deben implementar mecanismos que mejoren la capacidad de cubrir las demandas específicas”, agregó Montenegro.

La distribución de los productos será de forma equitativa para toda la población de la Ciudad de Buenos Aires, pero se les dará prioridad a los sectores de alta vulnerabilidad social, trabajadores y trabajadoras de actividades declaradas esenciales; personas que perciban asistencia social, o de algún otro tipo, del GCBA; hogares monoparentales, población travesti-trans, población de riesgo; estudiantes de todos los niveles y modalidades del sistema educativo y demás poblaciones que determine el órgano de aplicación.

Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para el uso de barbijos

  • Las mascarillas sólo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón.
  • Si necesita llevar una mascarilla, aprenda a usarla y eliminarla correctamente.
  • Antes de ponerse una mascarilla, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Cúbrase la boca y la nariz con la mascarilla y asegúrese de que no haya espacios entre su cara y la máscara.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la usa; si lo hace, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Cámbiese de mascarilla tan pronto como esté húmeda y no reutilice las mascarillas de un solo uso.
  • Para quitarse la mascarilla: quítesela por detrás (no toque la parte delantera de la mascarilla); deséchela inmediatamente en un recipiente cerrado; y lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.