Charla con Tamara Tenenbaum por IGTV

«Hay algo del cara a cara que es irreemplazable»

Con su tercer libro recién publicado, Tamara Tenenbaum habló por IGTV con El Grito del Sur. El mercado del deseo, el yo, el internet, y su recorrido entre ensayo y ficción fueron los temas principales de la charla.

Tamara Tenenbaum es licenciada en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Actualmente se desempeña como docente en esta casa de estudios y en la carrera de Artes de la Escritura de la UNA. Como periodista publicó en Infobae, La Nación y Revista Anfibia, entre otros medios. En 2017 publicó el libro de poemas «Reconocimiento de terreno» y en 2019 el ensayo «El fin del amor» sobre relaciones y vínculos sexoafectivos. Hace poco editó “Nadie vive tan cerca de nadie”, un libro de cuentos que toma el nombre con el cual ganó el concurso Ficciones al mejor libro de cuentos inéditos del Ministerio de Cultura en 2018. En formato IGTV, Tamara conversó con El Grito del Sur sobre el mercado del deseo, la cuarentena y su decisión de volver a la ficción.

¿Qué es el concepto de “mercado del deseo” que tomás de Eva Illouz?

El mercado del deseo no es un concepto valorativo, eso es importante decirlo. No es que pensamos que el mercado es algo malo, un mercado simplemente es un espacio donde los intercambios no están regulados más que por la ley de la oferta y la demanda. Es decir que cuando hablamos del mercado del deseo es porque en sociedades anteriores -o incluso en sociedades actuales que coexisten con la nuestra- los intercambios sexoafectivos están regulados; por ejemplo, durante el medioevo en el cual una noble no podía casarse con un siervo. El concepto del mercado sirve para pensar qué pasa cuando esas interacciones que antes estaban reguladas se desregulan. Esto trae nuevas angustias que no estaban cuando la princesa sabía con quién tenía que casarse. Es un hecho que bajo la lógica de la oferta y la demanda hay gente más demandada que otra, pero esto no es sólo opresivo para las mujeres. Si bien hablamos mucho del peso que tiene la belleza en las mujeres, no se habla tanto de lo opresivo que es, por ejemplo, el dinero en los varones.

También usas el término “trabajo emocional”, que en algún punto repercute en que las mujeres busquen relaciones más comprometidas desde lo afectivo y los varones sean más reticentes a eso.

Para las mujeres se vuelve un trabajo buscar pareja porque hay un aliciente muy fuerte para lograrlo. Termina siendo una especie de tarea: se le dedica tiempo a estar linda, a salir de levante, a conocer gente, incluso si no tenés tantas ganas. Hay algo del “deber ser”. En cambio, los varones tienen autorizada la actitud contraria: la posibilidad de no tener que preocuparse por esto, que está perfecto. Ahí también aparece la demanda hacia los varones no se quieren comprometer. ¿Por qué deberían hacerlo, si tener una pareja es algo que podés tanto desear como no, y eso no te hace un inmaduro ni un adolescente eterno?

Aparte del mercado del deseo, en tu podcast “Deconstruides” abordás el “yo en internet”. Desde que comenzó la cuarentena se viene hablando mucho de lo sexual en internet: el sexting, nudes y apps de citas fueron una gran preocupación. ¿Qué pensás al respecto?

Yo creo que hay mucha ansiedad. No pasó ni un mes y ya todo el mundo está hablando de las nuevas relaciones sexoafectivas. Yo no lo veo como algo traumático. Me parece que sí hay una cosa más complicada, que tiene que ver con la gente que está viviendo sola y extraña tener una conversación cara a cara. Creo que parte de lo que pasa es que hay mucha ansiedad que se pone tal vez en lo sexual, porque la gente se pone nerviosa al estar sola. Les demás no sólo funcionan para hacernos felices, sino que hay algo del otro que nos valida como sujetos. Necesitás conversar con alguien para acordarte que valés. Hay algo del cara a cara que es irreemplazable.

¿Esto aumenta el ghosting?

Sí. ¿Cómo hacés para dejar a alguien hoy por hoy? Yo prefiero que me ghosteen a que me dejen por videollamada. Me parece que hay un tema con el ghosting que tiene que ver con una demanda de arreglar algo que no tiene arreglo. Hay que aceptar que existe gente que no tiene ganas de salir con vos. Hay una ilusión de que si te lo dijeran bien, no te molestaría, pero eso no es verdad. Si alguien que no quiere salir con vos y vos sí querés, te va a doler igual. Además, en el ghosting hay niveles: no es lo mismo alguien con quien saliste tres veces, que si venís saliendo un año entero y después no te contesta el teléfono. Lo segundo es casi psicótico y lo primero es la vida.

Hace poco publicaste tu libro de cuentos “Nadie está tan cerca de nadie” ¿Por qué decidiste escribir ficción después de algo más teórico?

Me parece que son cosas muy distintas que no tienen que mezclarse. Lo que tiene que ser un ensayo, tiene que serlo. Una ficción es un lugar para explorar. Hay veces que lo que me interesa es una imagen y hay veces que es algo muy distinto. Si hay algo en lo que se retroalimentan es que, para mí, el ensayo tiene que contar una historia de cierta manera para avanzar hacia adelante. Yo creo que escribir ensayo te sirve para saber en la ficción de cuándo estás haciendo una bajada de línea.

En el ensayo está muy marcada la primera persona de tu vida personal. ¿Pasa lo mismo con los personajes de estos cuentos?

En todos lados está tu yo, alguien no puede hablar desde un lugar que no conoce. Incluso, si uno investiga un mundo va y lo hace con su cuerpo y con su mente. Después, lo autobiográfico tiene que ver con las referencias directas y en el libro no hay mucho. La ficción te permite conocer la necesidad de adecuarse a una historia. A mi me gusta trabajar con cosas que conozco, pero también con cosas que imagino: jugar con historias que, más que reales, son posibles.

¿Tendrías ganas de volver a escribir poesía?

Sí, me parece que hay cosas que sólo se pueden decir en poesía. Lo que es difícil de decir, los temas o las imágenes de lo que es más difícil hablar, se habla en poesía. Yo creo en esa idea de que hay algo sagrado de la poesía.