La corpo en tiempos de pandemia

Clarín-AGEA: récord de lectores y salarios en cuotas

De acuerdo con una encuesta realizada por la Comisión Interna, casi el 40% de los trabajadores y trabajadoras de Clarín/AGEA cobra salarios por debajo de la línea de pobreza. Ahora, la corporación multimediática más poderosa del país quiere pagar el sueldo de abril en dos cuotas.

Durante el verano 2020, la Asamblea de Clarín/AGEA llevó adelante una encuesta con el objetivo de conocer en detalle la realidad socioeconómica y las problemáticas laborales que sufren los trabajadores y las trabajadoras de la rama de prensa gráfica de la corporación multimediática más poderosa del país, que abarca entre otras publicaciones impresas y digitales al Diario Clarín, el Diario Olé, la Revista Viva, la Revista Ñ y la Revista Genios. El relevamiento dejó cifras escalofriantes: el porcentaje de laburantes que cobró en enero de 2020 un salario por debajo de la línea de la pobreza (estimada para ese mismo mes según el INDEC en $40.373) fue del 39,43%. En medio de la pandemia, la empresa anunció esta semana que pagará el sueldo de abril en dos cuotas y que la segunda llegaría recién el 22 de mayo, es decir, fuera del plazo legal.

De acuerdo con la Comisión Interna, esta medida fue la gota que colmó el vaso: “Distinto hubiese sido si la empresa presentara el problema en una mesa de negociación salarial puertas adentro. En ese caso, tal vez comprenderíamos las explicaciones. Sin embargo, ese diálogo no existe. La empresa jamás atiende nuestros problemas económicos, pero nos socializa los suyos”. Cabe destacar que les trabajadores de Clarín/AGEA recibieron el año pasado una recomposición salarial del 25%, muy por debajo de la inflación del 50%, acuerdo que no fue reconocido por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

Si hoy, 4 de cada 10 laburantes tiene un sueldo menor a la canasta básica, entre quienes ostentan la categoría de “redactor” el porcentaje de sueldos por debajo del umbral de pobreza es aún mayor y alcanza al 50,72%. Lo llamativo en todo esto es que el Grupo Clarín fue el principal beneficiario de pauta publicitaria oficial durante el gobierno de Mauricio Macri y que, con la cuarentena obligatoria, sus medios han obtenido récords de lectores. “El diario late en el impreso y acelera hasta la taquicardia en la Web: más de 79 millones de usuarios únicos en marzo, una audiencia histórica jamás alcanzada”, escribió Héctor Gambini en una nota de Clarín publicada el pasado 6 de abril.

Luego de masivas asambleas virtuales realizadas esta semana, los trabajadores y las trabajadoras acordaron un plan de lucha progresivo en una votación que, salvo una abstención, fue unánime. Entre otras cosas, exigieron una mesa de negociación salarial y expresaron su “total y absoluto repudio” al pago del salario en cuotas. A partir de ayer también empezaron a trabajar a reglamento: esto significa que se cumplen las jornadas y los horarios laborales como están estipulados (ni un minuto más). “No se atienden demandas fuera de horario y se deja para el día siguiente lo que no se haya terminado. Los redactores cumplen solamente las tareas que corresponden a su categoría”, plantearon desde la Asamblea.

Francisco «Paco» Rabini, delegado de Clarín/AGEA e integrante de la Comisión Directiva de Sipreba, expresó en diálogo con El Grito del Sur que «venimos desde hace 6 o 7 años con paritarias a la baja, con lo cual se trata de una sucesión de hechos que van desgastando la relación con la empresa». Cabe recordar que el año pasado hubo 65 despidos en Clarín/AGEA y que sólo se logró reincorporar a 4 trabajadores. En ese momento la empresa se había comprometido a reinsertar a algunos de los despedidos en otros medios del Grupo Clarín, algo que finalmente no ocurrió. «La relación con la empresa está bastante rota y ahora se suma el pago del salario en cuotas, algo que podría llegar a ser comprensible en otra empresa pero no en el caso del Grupo Clarín. Si en el eventual caso de falta de dinero suficiente para pagar salarios este mes, es poco creíble que no puedan sacar un crédito para hacerlo. No nos parece justo que los trabajadores -que estamos con salarios muy deprimidos- tengamos que ser los que financiamos a Clarín», sostuvo Rabini.

Periodismo de emergencia y patronales del ajuste

Si bien los empresarios de medios de comunicación han visto incrementar parte de sus ingresos y a pesar de que el periodismo ha sido desde el comienzo de la pandemia una «actividad esencial», a lo largo de marzo y abril se han efectuado una serie de despidos y rebajas salariales unilaterales que violan el DNU 329/20. El pasado 1 de abril, los dueños de la Revista Pronto (Grupo Lerner) -la más vendida del país, con 250 mil ejemplares en febrero- informaron a les trabajadores su intención de cerrar la empresa y despedir a todo su personal. Finalmente, avanzaron con el despido de 100 laburantes y decidieron darles de baja en AFIP, con lo cual ya no cuentan más con aportes patronales y, en medio del COVID-19, se quedaron sin obra social o prepaga poniendo en riesgo su vida.

También el Diario Popular puso en marcha un Preventivo de Crisis para reducir salarios en hasta un 70% y el multimedios que dirige el centenario Diario La Prensa obligó a aceptar un 50% de reducción del salario. En Radio Metro, por su parte, la audiencia creció en un 53% pero la patronal depositó apenas el 40% de los salarios. Éstos son algunos ejemplos de aprovechamientos patronales en medio de una coyuntura excepcional bajo la premisa de avanzar con nuevos ajustes en las redacciones.

El sector de les trabajadores de prensa fue uno de los más golpeados por las políticas del expresidente Mauricio Macri (2015-2019), dado que se perdieron alrededor de 4500 fuentes de empleo en apenas cuatro años.

 

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