La arquera de Excursionistas se recuperó del coronavirus

«Pensar que la cuarentena está mal es egoísta»

Stephanie Rea, de 23 años, fue dada de alta tras permanecer casi dos semanas aislada por haber contraído COVID-19. En una charla con El Grito del Sur, la arquera de Excursionistas y vecina de la Villa 31 cuenta su historia de vida y retrata las condiciones desiguales en que los barrios populares enfrentan la pandemia.

Stephanie Rea, la primera futbolista contagiada de coronavirus en el país, recibió ayer el alta y ya se encuentra en su casa. La arquera del club Excursionistas, de 23 años, estuvo durante casi dos semanas aislada en un hotel tras haber contraído COVID-19 en la Villa 31, lugar en el que reside junto a su pareja y su hija de 6 años. En una charla con El Grito del Sur, la joven futbolista cuenta su historia de vida y retrata las condiciones desiguales en que los barrios populares enfrentan la pandemia.

«El domingo 17 me enteré que era positivo: me sentía mal, presenté dolor de cabeza tipo puntadas, inflamación de garganta con tos y mucho dolor de espalda, lo cual se me hacía raro porque nunca había tenido esos síntomas. Entonces me dirigí a una escuela que hay acá en el barrio, donde te hacen todo el procedimiento. Cuando fui comenté lo que me pasaba y automáticamente activaron el protocolo por coronavirus. Ese día me aislaron en un aula de la escuela hasta las ocho de la noche y después me derivaron a un hotel. Yo estaba con mi pareja y con mi hija. Mi nena de 6 años salió negativo, pero mi pareja y yo positivo», cuenta Stephanie, quien respiró aliviada en ese momento al saber que su hija estaba sana.

Fueron 12 días difíciles de aislamiento, pero ahora salió más fuerte que nunca. Stephanie explica: «El coronavirus no es joda, hasta que a uno no le pasa no se da cuenta. Nadie quiere estar aislado, pero hay que hacerlo principalmente para cuidar a los adultos mayores». «Pensar que la cuarentena está mal, que ya no hay que hacerla, es egoísta. Es no pensar en las demás personas. Perder a un ser querido, mayor de edad o lo que fuese, es algo que duele mucho», agrega.

«Stefa», como la conocen en el barrio y en el club, vive en la Villa 31 desde pequeña. Allí el foco de contagios se disparó desde finales de abril hasta la fecha y ya fallecieron nueve personas por COVID-19. De esta forma se volvieron a manifestar las grandes brechas sociales entre ricos y pobres en la Ciudad de Buenos Aires. «Es difícil hacer la cuarentena en un barrio vulnerable, porque uno vive amontonado al lado del otro. Yo vivo con otras siete familias, entonces no sé realmente adónde me contagié. Siempre mantuve las precauciones y usé barbijo, también llevaba el alcohol en gel dentro del bolsillo. No iba al super, no iba a ningún lado. Nunca pensé que llegaría a tener coronavirus», explica.

Al mismo tiempo, la jugadora de Excursionistas asegura que «la gente está muy asustada en la Villa 31. Entonces ya no salen prácticamente o sólo salen a hacer la compra del día. Por ejemplo, yo para no ir al super compraba en el kioskito de enfrente de mi casa la carne y la verdura».

Además de arquera, Stephanie se recibió de maestra jardinera y trabajaba en una escuela inicial hasta que llegó la cuarentena. Desde el club, por su parte, empezó a recibir información para realizar los entrenamientos en su casa vía Skype. Sin embargo, aquello se hace cuesta arriba cuando las condiciones habitacionales no son las mejores. «Es difícil, porque una en la casa no tiene las cosas para entrenar. Yo soy arquera y necesito un espacio grande para tirarme y saltar. Entonces traté de acomodarme con lo que tenía: una soga, una botellita con agua y arena, lo que sea», revela la joven de 23 años.

Al igual que otras mujeres adolescentes, Stephanie Rea empezó a jugar al fútbol de la mano de La Nuestra Fútbol Feminista, cuya principal referente es la entrenadora Mónica Santino. Esto fue a la edad de 14 años. Stefa era defensora al principio, pero esa posición no le gustaba y entonces decidió probar el arco. «Ahí me quedé», cuenta orgullosa. Luego siguió formándose en el equipo «Las Pibas», hasta que casi tres años atrás llegó la oportunidad a través de una amiga suya de probarse en Excursio. Entre las cuatro arqueras que había en la prueba, ella resultó seleccionada.

El principal anhelo de Stephanie es «volver a jugar a la pelota», aunque junto a sus compañeras del equipo profesional femenino sabe que las nuevas condiciones para volver a la actividad deportiva deberán acompañarse de las «precauciones necesarias». Esto lo dice sabiendo de qué se trata el coronavirus, dado que el recuerdo de haber pasado por esta situación quedará marcado como una huella indeleble en su vida: «El miedo está obviamente, más que nada por la familia. Una cuando es joven, tiene más probabilidades de sobrevivir a esto. Pero cuando le toca a una persona mayor, ya es distinta la situación».

 

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