Colectivo Passarinho

«Brasil es una falsa democracia racial»

Mientras que Brasil se posiciona como el tercer país con más muertes por coronavirus en el mundo, las políticas de extrema derecha contribuyen a que el acceso a la salud tenga un sesgo de raza, género y clase. El Grito del Sur habló con Daniela Santana, integrante del Colectivo Passarinho, sobre la situación que se vive allí. "En nuestro país hay un desgobierno", asegura.

Según el balance realizado por la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), Brasil ya se estableció como el segundo país con más contagios y el tercero en muertes por coronavirus en el mundo. Además, por un fallo de la Corte Suprema, el gobierno de Jair Bolsonaro debió dar marcha atrás con su intento fallido de publicar solo los contagios y muertes de las últimas 24 horas para volver al registro completo de casos. Mientras los dos últimos ministros de Salud -que habían renunciado por discrepancias con el Presidente- fueron reemplazados por un militar, las políticas de extrema derecha contribuyen a que el acceso a la salud tenga un sesgo de raza, género y clase. Dani Santana es feminista antirracista, historiadora e integrante del Colectivo Passarinho, una agrupación de migrantes brasileños en Argentina. En una charla con El Grito del Sur habla sobre la situación en Brasil, la violencia de género y el racismo.

Fotos: Colectivo Passarinho

¿Cómo surge el colectivo?

El Colectivo Passarinho surge a partir del impeachment contra Dilma Rousseff en el año 2016. En ese momento un grupo de amigos formamos un colectivo con acciones culturales y políticas puntuales para visibilizar la situación en Brasil y mostrar nuestro repudio. Hubo una refundación con el asesinato de Marielle Franco, que aún al día de hoy no sabemos quién la mandó a matar y esa es una deuda que tiene el Estado con nosotres.

¿Cómo ven lo que está pasando ahora en Brasil?

Como migrante en otro país y como colectivo, vemos con mucha tristeza lo que está sucediendo en Brasil con la vida de las personas y principalmente con la vida de las personas negras y pobres en las favelas, donde no hay salubridad y ni políticas públicas. En nuestro país hay un desgobierno. Yo soy de Rio de Janeiro y el gobernador dice que quiere flexibilizar la cuarentena en un estado donde el 80% de la capacidad del sistema de salud está ocupado. Hay grupos y organizaciones no gubernamentales que están haciendo donaciones, pero no hay respuestas estatales. Ahora más que nunca la policía tiene carta verde para matar, cada semana nos enteramos de otro asesinato. Nosotres estamos intentando ayudar visibilizando lo que está pasando, somos un punto de denuncia a partir de las redes sociales.

¿Cuánto influye el racismo en esta situación?

Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud y, aún con esta abolición, todavía no somos sujetos de derechos, solamente tenemos concesiones para vivir. Lo que pasa en Brasil es una falsa democracia racial -como decía el geógrafo Milton Santos-; decir que Brasil es un país de todos no existe. En los últimos años hubo un avance al respecto con las políticas afirmativas del gobierno de Lula, por ejemplo el cupo para personas negras en las universidades. Pero eso también generó un debate en la sociedad: muchos estuvieron en contra por una cuestión de meritocracia cuando se trata de una reparación histórica.

En Brasil siempre hubo una tasa mayor de homicidios en contra del pueblo negro. Según el Atlas de la Violencia , en Brasil hubo 65.602 homicidios en el 2017, de los cuales el 75% de las víctimas eran negros y negras. De este porcentaje, la tasa de homicidios de la juventud negra fue un 43% y en los jóvenes blancos fue 16%. Hay un racismo estructural que genera que aún tengamos que pelear por un lugar en la sociedad. El pueblo negro siempre resistió. No se trata de poner una foto negra en Instagram, queremos que la lucha antirracista se incorpore todos los días en todas las áreas porque solo así vamos a lograr una sociedad más justa e igualitaria.

Fotos: Colectivo Passarinho

¿Qué pasa con el racismo en Argentina?

Acá el racismo es diferente, es un racismo que invisibiliza a les negres. Se dice: «acá no existen negres, no existen afros». Es un racismo de la enunciación, del habla. Por ejemplo, hablar de quilombos: «quilombo» es una palabra africana y quiere decir resistencia, ahora estamos usando la palabra enquilombados para decir que vamos a resistir y acá es un término peyorativo. Otras palabras que se podrían cambiar es la expresión “trabajo en negro” cuando se trata de trabajo precarizado; ahí se percibe el racismo cotidiano en Argentina.

Según el Atlas de la Violencia, la violencia contra la mujer aumentó un 30,7% en una década. ¿Qué sucede con esto?

Primero hay que pensar que en Brasil no hay Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, solo hay una funcionaria que está ahí para la foto. En los últimos años la tasa de femicidios creció un montón, especialmente en las mujeres negras y más ahora en tiempos de pandemia. No hay políticas efectivas, les dicen a las mujeres que hagan las denuncias para que puedan ir a un refugio, pero ¿qué hacen después si no tienen independencia económica y muchas veces son los mismos agresores los que mantienen las casas? No es solo un teléfono, necesitamos más cosas.

¿Qué rol juegan la oposición y las marchas de resistencia al régimen de Bolsonaro?

Está habiendo marchas después del asesinato de George Floyd en Estados Unidos, incluso marchas antifascistas en respuesta a las políticas de Bolsonaro. Creo que peor que Bolsonaro es la gente que está con él y todavía no sabemos mensurar su tamaño porque está siendo silenciado. Personalmente, creo que a Bolsonaro no lo sacan de ahí porque le quedan dos años y pico de gobierno. Si sale ahora hay que llamar a nuevas elecciones; por eso quieren esperar hasta que esté cerca de terminar su mandato y pueda asumir el vicepresidente.