Juan Sebastián "El Enano" De Stéfano, cobijado por Larreta en SBASE

De la AFI al Subte

Señalado por aprietes a jueces y el armado de carpetazos, el paso de "El Enano" Sebastián De Stéfano por la AFI lo puso en el centro del escándalo de espionaje que empieza a salir a la luz. Hombre de Angelici, se venció su cargo en Inteligencia y encontró cobijo en el directorio de SBASE, la empresa del Estado que regula el Subte, convertido en un antro de personajes que buscan reciclarse.

Mientras los secretos de la AFI macrista empiezan a brotar como pus de los juzgados de Lomas de Zamora y Dolores y de la Bicameral del Congreso, uno de los hombres clave en el entramado de intrigas que empieza a emerger a la superficie goza de una silla calentita y un cómodo sueldo en la administración porteña, cobijado nada menos que por Horacio Rodríguez Larreta. Se trata de Juan Sebastián De Stéfano, “El Enano”, ex jefe de la Dirección de Asuntos Jurídicos, quien a poco de quedarse sin trabajo en la AFI fue nombrado como director de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), cargo que ocupa desde enero de este año, según información interna de la empresa a la que tuvo acceso El Grito del Sur.

“El Enano” fue, durante los últimos años, el jefe de jurídicos de la AFI, órgano desde donde, según lo que surge en la causa que cursa en Dolores a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, se armaban y emprolijaban “carpetas” y “causas” que luego se usaban para el apriete político. De Stéfano, que es abogado, radical y miembro de la mesa chica de Daniel Angelici, era algo así como «el número 3» detrás de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en la escala de poder, y controlaba una docena de direcciones conformadas por abogados y espías que reportaban a él y al abogado Pablo Pinamonti, según reveló el domingo pasado El Cohete a la Luna. Piamonti era, de acuerdo a esa misma investigación, uno de los contactos de Marcelo D´Alessio; está citado a declarar este martes frente a Ramos Padilla y habrá que ver qué cosas dirá sobre su jefe.

Antes de recalar en jurídicos de la AFI, De Stéfano estuvo ligado, desde distintos cargos, al armado político de Cambiemos en la Ciudad, siempre como hombre radical y de Angelici. Tiene una planta permanente en la Legislatura porteña y también formó parte del Consejo de la Magistratura, donde operó desde la Comisión de Administración. Su nombre saltó a las primeras planas en abril del año pasado, cuando Arribas reconoció ante la Bicameral de Inteligencia que “El Enano” fue uno de los dos hombres que en 2018 fueron a “apretar” al juez Luis Carzoglio, quien investigaba a Pablo Moyano por presunta “asociación ilícita” con la barrabrava de Independiente. Los Moyano y el propio Carzoglio denunciaron que el “apriete” era para meter preso al jefe de los camioneros.

En 2017 también lo denunció públicamente el ex presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Jorge Rizzo, quien es además el abogado del juez de la Corte, Ricardo Lorenzetti. Según dijo Rizzo en aquel entonces, una banda que integraba De Stéfano estaba «todo el tiempo viendo lo que hacemos o lo que dejamos de hacer y tratando de manchar al Colegio” de abogados porteños.

No sería raro que “El Enano” haya recalado en la administración porteña por pedido del propio Angelici, a quien conoce desde 2007. De hecho, Angelici lo puso al frente de la Comuna 2 en la lista de la interna de la UCR porteña que se celebrará este año, aunque todavía sin fecha por el coronavirus. La interna es a muerte y con la rama radical de Enrique «Coti» Nosiglia, diputado nacional de Evolución y jefe político de Martín Lousteau. Un dato no menor en toda la trama es que José Luis Vila, ex funcionario de Defensa, adonde llegó en la época de Oscar Aguad, fue quien denunció que una banda de la AFI le puso una bomba en la casa, testimonio que disparó buena parte del escándalo que crece en tribunales y en el Congreso. Vila es militante radical, pero del ala del «Coti». Hay mucho correligionario envuelto en el tema, al parecer.

Tampoco que haya sido en SBASE, que desde hace años es un aguantadero de todo tipo de personajes políticos que buscan cobijo. Según un dirigente gremial que conoce los pasillos de la empresa, el macrismo hasta se dio el lujo de ubicar en el directorio, en el año 2012, a Federico Young, integrante de la ONG Abogados por la Justicia y la Concordia, que realizaba visitas a ex represores de la última dictadura, entre ellos Jorge Rafael Videla.

Desde que se declarara la “emergencia” en el Subte, las designaciones del directorio ya no pasan por la Legislatura, por lo que Rodríguez Larreta tiene amplio margen para hacer y deshacer a piaccere. De hecho, ni siquiera la oposición tiene un lugar en la comisión fiscalizadora de la empresa estatal que regula el servicio, que de más está decir es más que deficitario.

Como De Stéfano recaló allí en enero, dos meses antes de la cuarentena obligatoria, todavía no puso su firma en las resoluciones recientes de SBASE. La última, que se conoció este lunes, postergó la apertura de sobres para la licitación de los estudios necesarios para la construcción de la “Línea F” hasta el 12 de agosto. Es la sexta vez que se patea para adelante el proceso desde que se lanzara con bombos y platillos la licitación, en junio del año pasado. Las obras, claro está, no tienen fecha de inicio prevista.

De Stéfano no es el único reciclado que aterrizó en la empresa. También fueron nombrados recientemente Iván Kerr, ex secretario de Vivienda de la Nación, tristemente célebre por la estafa de los créditos UVA; y el ex secretario de Obras Públicas de Pilar, Guillermo Iglesias, a la sazón dueño de varias empresas constructoras y hombre de la Coalición Cívica de Elisa Carrió.