Cuerpos y fotografías

La imagen en la construcción del deseo

El deseo está moldeado por parámetros sociales y culturales que nos limitan a la hora de explorarlo y explorarnos. En ese sentido la imagen fotográfica, la danza y los modelos de cuerpos no hegemónicos juegan un rol fundamental. ¿Cómo construimos nuestra imagen de nosotres mismes? ¿Qué es el deseo y cuánto nos animamos a explorarlo cuando sale de lo encauzado en ese corset falso que es “la normalidad”?

Saco el celular, lo desbloqueo, abro Instagram e instantáneamente paso a la cámara. La selfie es casi un ritual: cara, matiz, ángulo, gesto, el cuerpo como dibujo. Encontrase en una imagen no sólo oficia de espejo o de registro, sino que también puede ser una manera de sentirse cómode con une misme, de conocerse, de encontrarse con el deseo propio y ajeno. Desearse como resistencia política de los cuerpos a los que nunca nos lo permitieron, erotizar el deseo como apropiación de lo negado. El deseo es el impulso de buscar aquello que nos da placer e ineludiblemente nos lleva a explorar lo que queremos. Esto, que a simple vista debería ser algo bueno a fuerza de exigencias físicas, estigmatizaciones y tabúes, para muches se ha vuelto incómodo, acomplejante y doloroso. Entonces, ¿cuál es el rol de la foto en la creación del deseo? ¿La fotografía sirve para mostrarse o para encontrarse? ¿Cómo construimos nuestra imagen de nosotres mismes? ¿Qué es el deseo y cuánto nos animamos a explorarlo cuando sale de lo encauzado en ese corset falso que es “la normalidad”? ¿Qué rol juegan la pose, el baile, el movimiento, la existencia de otros modelos corporales en la posibilidad de sentirse deseade?

Las fotos son ilustrativas
Fotografía: Catalina Distefano en el evento Sororiday

Sol es acróbata, bailarina y performer. Para ella, el baile fue un lugar para encontrarse y conocer la manera en la cual quería exponerse frente a los demás: “Siento que como bailarina fui creciendo a la par que iba descubriendo mi sexualidad. Si bien mi vida sexual empezó siendo adolescente, recién hace un tiempo conecté con mi deseo y eso lo veo reflejado en mi baile. Yo busco esa sintonía real cuando bailo, porque creo que es la mejor manera de retribuirle a la danza. Además, me interesa investigar en lugares que no sean estáticos. En ese sentido, las ballrooms donde se baila vogue fueron lugares que me permitieron encontrarme conmigo misma, porque hay libertad para que cualquiera que quiera se pueda mostrar”.

“Yo empecé con las fotos desde chica” -cuenta sobre el rol fundamental de la cámara en su trabajo-. “Al principio no lo veía como una expresión artística, sino como un canal para abrirme y destaparme teniendo en cuenta que todo lo que es escénico es pura estética. Siempre me interesó saber cómo posar, cómo me veo y para eso es necesario pasar por experiencias como videos, fotos y performances para entender lo que nos gusta”, explica y agrega que junto con la maquilladora @Ladibrillantina realizará un taller de “Perfo & Make Up” a través de la plataforma zoom de Mu Trinchera Boutique.

Las fotos son ilustrativas
Fotografía: Catalina Distefano en el evento Sororiday

La normalización de ciertos deseos, la jerarquización de ciertas corporalidades, razas y capacidades sobre otras impide o dificulta reconocer que tal vez nuestro deseo no responde al modelo clásico heteronormado y penetrativo impuesto por la industria de la pornografía mainstream, y en todo caso, si lo hace, esto no es ni mejor ni peor que otras maneras de habitar la sexualidad. La represión de ciertas prácticas sexuales por miedo a la mirada ajena llega a ser tan fuerte que no solo juega en el plano consciente limitándonos a expresarle al otro lo que nos calienta, sino en el inconsciente cuando ni siquiera somos capaces de permitirnos cuestionar -e investigar- si algo nos gusta o no.

Naimid, periodista y comunicadora, aporta al respecto: “pensé que vivía con bastante libertad mi deseo y sexualidad, pero recién a los 29 años caí en la cuenta que lo mantuve siempre en silencio, por vergüenza o miedo. Hace poco pude empezar a contar que soy bisexual”.

“Hay un modelo construido socialmente sobre lo que es deseable, lo que te habilita a vos como una persona deseante, las prácticas que podés llevar a cabo y las que no. Eso que te decían que era natural e individual, porque los gustos son gustos, está sesgado por un montón de desigualdades, que al final tenés internalizadas y es violento”, agrega.

El deseo sexual -aunque nos enseñen otra cosa- es dinámico, está atravesado por los diferentes momentos de la vida, las emociones y la relación con le otre (u otres). En ese sentido, uno de los grandes problemas para relacionarnos con éste es que la sociedad patologiza otras maneras de transitar la sexualidad, cataloga de incompletas o inferiores a aquellas que no giran en torno a la penetración, genera una definición estática de la virginidad y muchas veces, tristemente, aún discrimina las prácticas no heterosexuales. Por otro lado, a su vez impone un modelo hipersexualizado donde si no hay deseo de coger -siempre o por un período- significa que se está mal o enferme. Esto invisibiliza que en el espectro de la sexualidad también hay personas que se identifican con categorías como grissexual, demisexsual, pansexual o asexual.

Ariadna es fotógrafa y modelo, más conocida como @thelemongirl en las redes. Sus fotos tienen una paleta de colores tierra que combinan entre sí. En la mayoría una línea negra alargada le delinea los ojos achinados, lleva una serpiente tatuada en el medio del pecho y viste encaje cada vez que puede. Su bio es “Palabrerío y beboteo”, justamente de lo que vamos a hablar. Ariadna llegó al modelaje para quedarse hace dos años y desde ese momento comenzó a habitar de otra manera su cuerpo. “Para mí es re importante la imagen en el espejo, porque si no la conozco yo nadie la va a conocer. Hasta ese momento yo no me conocía desnuda y a partir de que te comenzás a descubrir entendés que tu propio deseo nace de ahí. Más allá de que yo no tenga un cuerpo hegemónico, yo no me siento activista gorde: las fotos que hago son para mí más allá de si le gustan a otres. Después, si alguien se siente identificade con eso, está buenísimo”. Ariadna dice que acercarse a la comunidad LGTB le sirvió para quitarse los prejuicios y en ese sentido una de sus inspiraciones fueron las drags queens. El viernes 19, también junto con la maquilladora Ladybrillantina, comenzará un taller de “Sensualidad y creatividad”, que por la amplia demanda ya tiene prevista una nueva edición. “No venimos a dar cátedra de nada; queremos llegar a otras personas, darles nuestras herramientas. Queremos que la sensualidad sea para una misma, que sepan que eso lo pueden explotar sin que necesariamente sea para otra persona”.

Las fotos son ilustrativas
Fotografía: Catalina Distefano en el evento Sororiday

Send nudes

El aislamiento puso en boca de todes la necesidad de seguir cogiendo de manera virtual, aunque signifique adaptarse a una normalidad sin pieles ni olores. En ese sentido, las nudes y el sexting (recomendado incluso por el Ministerio de Salud de la Nación) tomaron un rol fundamental.

Marianela se describe como estudiante de Comunicación Social de día y profesora de nudes de noche, mientras se ríe. En un momento, a partir del contenido que subía a su Instagram, surgió la idea de dar “clases de nudes”. Puso una encuesta entre sus seguidores y ganó el sí. Desde entonces crea contenido tanto para mujeres como para hombres sobre cómo posar, qué ropa usar y -sin duda la clave- cómo insinuar sin mostrar de más. “El tema de las nudes es complejo, porque cada uno lo va dotando de sentido según el momento en donde está, según el tiempo, según cómo la va pasando. Las fotos en bolas existen desde que existe la foto. Pero yo distingo entre fotos en bolas y nudes. El único sentido que tiene una foto en bolas es mostrar; la nude, en cambio, entra en el plano del deseo. El deseo en sí es algo denso, oscuro, que no es tan fácil de describir y no es lineal, sino más bien laberíntico, cambiante; es un juego mucho más difícil. En ese sentido, la nude tiene algo “artístico” porque es una foto más pensada, más armada y que, más allá de la imagen, tiene que ver con el sentido que le pone quien se está fotografiando. La nude está ahí para reemplazar esas instancias que ahora no tenemos en la vida real que es el sexo físico y también juega mucho con la insinuación, la manera en que se va creando un clima in crescendo ” – explica y remarca explícitamente que para hacerlo no es necesario tener un cuerpo hegemónico.

Escribir sobre y desde el deseo es algo que interpela y empuja a pensar muchas cosas. ¿Por qué durante años las mujeres y cuerpos feminizados estuvieron obligades a limitar su deseo sexual o por lo menos a ocultarlo? ¿Por qué a las mujeres, lesbianas, travestis y trans se les cría para ser insegures y a los hombres cis no? ¿Cómo determina esto la sexualidad? ¿Por qué expresar el deseo sexual para éstas puede venir en detrimento del valor intelectual? ¿A quién le conviene que el modelo hegemónico de la sexualidad -que sin duda no es el único- se amolde a un estereotipo heterosexual donde la mujer juega un rol pasivo? ¿Es la imagen una herramienta para apropiarse de nuestro cuerpo y deseo? ¿La imagen -por más que se exhiba- sigue siendo propia?