ATE Capital presentó un informe técnico-político del COVID-19

Crónica de una emergencia anunciada

El informe presentado por el gremio que conduce Daniel Catalano, con la presencia de Angélica Graciano (UTE) y "Beto" Pianelli (Metrodelegados), expone las problemáticas en áreas sociales y de la salud pública en la Ciudad de Buenos Aires, así como las vulneraciones de derechos laborales profundizadas por la llegada de la pandemia.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE Capital) publicó un informe titulado “Crónica de una emergencia anunciada”, donde se denuncia la ineficiencia del Gobierno porteño frente a la crisis sanitaria que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires. El trabajo, que se presentó el lunes por la tarde en una mesa virtual integrada por Daniel «Tano» Catalano (secretario general de ATE Capital), Angélica Graciano (secretaria general de UTE) y Roberto «Beto» Pianelli (secretario general de la AGTSyP), propone dos líneas de acción ante la crisis sanitaria en la metrópolis porteña: por un lado, garantizar de forma urgente las necesidades de las y los trabajadores para prevenir el contagio de COVID-19 y, por el otro, ampliar los programas sociales con especial énfasis en fortalecer el trabajo territorial, sanitario y alimentario en los barrios.

El informe, de 18 páginas, aborda detalladamente las problemáticas en Salud Pública, Niñez, Adolescencia, Tercera Edad, Violencia de Género, entre otras, a la vez que expresa las vulneraciones de derechos laborales que se producen desde hace 13 años en el GCBA y se profundizan en el marco de la pandemia. “Larreta tiene que entender que los trabajadores no somos material reemplazable”, sostuvo el «Tano» Catalano. Por su parte, Angélica Graciano expresó que «necesitamos que el dinero que recauda el Gobierno de la Ciudad se utilice para financiar políticas públicas, no para distribuirlo en algunos sectores».

Durante los últimos 13 años, la política sanitaria del Gobierno porteño apuntó al cierre de hospitales y al congelamiento de vacantes para el personal de salud. Hoy las consecuencias se hacen innegables. “En prácticamente la totalidad de los hospitales porteños hay trabajadoras y trabajadores contagiados producto de la mala implementación de protocolos, el faltante de elementos personales de protección o su calidad insuficiente para la tarea”, detalla el texto. Incluso los casos positivos fueron gestionados de manera «irresponsable», sostienen los sindicatos. En el hospital Udaondo se vivió un ejemplo claro de esto: la dirección se negó durante más de una semana a realizarle el test a una paciente con síntomas, poniendo en peligro a cientos de trabajadores y trabajadoras. Finalmente se supo que la persona estaba infectada. “Cuando un trabajador se enferma por razones evitables, por la negligencia del Gobierno de la Ciudad, ese trabajador se está enfermando por culpa de Larreta”, denunció Catalano.

Los gremios reclaman la conformación de una CyMAT (Comisión de Condiciones de Medioambiente y Trabajo) que englobe a todas las particiones del Gobierno porteño y que incluya a los representantes sindicales para determinar las condiciones laborales de los y las trabajadoras. En este mismo sentido, se exige la conformación de un comité de crisis para hacer frente a las problemáticas que puedan surgir en el cambiante escenario que genera esta crisis sanitaria. Hasta el momento, el GCBA no ha dado respuesta a estos pedidos. Al respecto, Pianelli explicó que “esa soberbia con la que se maneja el Gobierno porteño genera que el esfuerzo gigantesco que está haciendo el pueblo argentino no esté siendo eficaz en la Ciudad”.

“El faltante de insumos y elementos de protección personal pone constantemente en riesgo a las trabajadoras y los trabajadores de áreas esenciales. Prácticamente la totalidad de los programas que se encuentran funcionando tienen casos positivos entre su personal”, se puede leer en el documento. También afirman que esta escena se repite en hospitales, espacios convivenciales para niños y adolescentes, dispositivos penales juveniles, geriátricos y paradores.

Desde el inicio de la cuarentena, el Gobierno de la Ciudad intentó imponer la figura ambigua del “voluntariado”. Se convocó a trabajadores y trabajadoras a cumplir tareas que no son las habituales y para las que no se encuentran necesariamente capacitados. Éstas se presentaron como optativas, pero en realidad hubo presiones en una gran cantidad de áreas para que el personal se sume a estas tareas. “Están llamando para obligarlos a hacer tareas supuestamente voluntarias, los están haciendo ir a las esquinas de los barrios a repartir volantes de Cambiemos. Si te obligan, si te amenazan con despedirte, no es trabajo voluntario”, disparó el dirigente de ATE Capital.

Los sindicatos reunidos de manera virtual sostuvieron la necesidad de reponer algunos derechos laborales ignorados por el oficialismo porteño, que se tornan «urgentes» en el contexto de la crisis sanitaria y económica. Entre la enumeración de reclamos, se destaca el pedido de reapertura de paritarias, el descongelamiento de la asignación familiar (congelada desde el año 2013 en 270 pesos), que la asignación estímulo destinada al personal de salud se haga extensiva al resto de los trabajadores y las trabajadoras que cumplen con tareas esenciales, la necesidad de que el Gobierno porteño garantice el acceso a los equipos necesarios para realizar las tareas de teletrabajo y la regulación de esta nueva modalidad. “Es necesario que nos pensemos de una manera muy distinta a cómo nos pensábamos antes de la pandemia y eso requiere que haya un marco de debate permanente con las autoridades del gobierno, no pueden avanzar si nosotros no estamos sentados discutiendo las nuevas condiciones laborales y la nueva forma de vida”, concluyó Catalano.

 

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