El racismo en Argentina

«La esclavitud nunca se terminó»

Alí Delgado, afroargentino y militante de la agrupación Xangó, habla del racismo en la sociedad argentina, denuncia la falta de datos sobre la población afro y propone la creación de un Instituto Nacional de Afrodescendientes. "Tiene que haber una modificación de las estructuras racistas y políticas diferenciadas para los afrodescendientes", sentencia.

Estados Unidos se levanta en una nueva lucha contra el racismo y desde Argentina, la otra punta del continente, muchas personas se solidarizan con esta lucha. Pero, ¿qué sucede realmente con el racismo en Argentina? El Grito del Sur se comunicó con Alí Delgado, afroargentino y militante de la agrupación Xangó, quien es una de las voces autorizadas para hablar sobre la comunidad afro en nuestro país, su historia, sus problemas y su presente.

¿Qué sucedió en Estados Unidos para que se diera este estallido que vemos hoy?

Lo que sucede hoy es una muestra más del racismo estructural que existe en Estados Unidos desde que fue colonizado por los ingleses. Sucede que, además, ahora se creó un escenario medio apocalíptico: al racismo se le suma la aparición de la pandemia, que hace que se exacerben las desigualdades y muestra cómo las personas más vulnerables son los afroamericanos, que son los que están muriendo más. Esto pasa porque los afroamericanos tienen menos acceso a los derechos básicos, entre ellos la salud: en Estados Unidos el sistema es privado, existe un Plan Médico Obligatorio pero es muy pequeño y tenés que ser homeless para acceder y, al mismo tiempo, muchas de estas personas no tienen acceso a la salud privada, porque tienen laburos de mierda. Las personas negras ganan 10 veces menos, en promedio, que las personas blancas. Es un problema histórico: una vez que se abolió la esclavitud en Estados Unidos, después de la guerra de Secesión, el presidente era Abraham Lincoln y el líder de la población afro le expresó que necesitaban tierra. Entonces se les dio una parte importante de tierra para laburar, porque venían de la nada, pero al poco tiempo lo mataron a Lincoln y todo lo que les habían garantizado a los afro se fue para atrás e hizo que se profundizase la desigualdad. Algo que se arrastra hasta hoy: es muy difícil acceder a una casa o a un crédito siendo afro y son cosas que desigualan constantemente. A su vez, hubo un presidente negro que no modificó las estructuras y hoy tenes a un presidente racista y supremacista.

¿Qué sucede con el racismo en Argentina?

Acá lo que pasa es que no tenemos datos de cuántas personas son afro. En nuestro país se omite la parte étnica: por ejemplo, todas las personas que yo recuerdo que han muerto en manos de la violencia del Estado son personas con la piel oscura. El único caso que no fue así es el de Santiago Maldonado, al que mató la Gendarmería en una situación injusta, pero que tuvo muchísima más difusión que el caso de Rafael Nahuel, del que se habló muy poco en comparación. Esto tiene que ver con la valoración que hace la sociedad de las personas por su color de piel o por su fenotipicidad. No tenemos estadísticas en Argentina y por eso no sabemos lo que sucede de verdad. Sabemos de muy pocas personas afros que murieron víctimas de la violencia institucional y no es porque no haya casos, sino porque no hay datos de la población afro. José Delfín Acosta era un cantautor uruguayo de 32 años al que mataron afuera del boliche Maluco Beleza. En 1996, vio que había una razzia policial reprimiendo a dos afrodescendientes brasileros y se metió a denunciar que la situación era arbitraria, se lo llevaron, lo cagaron a palos en la Comisaría 5ª y murió en la ambulancia yendo al hospital Ramos Mejía. Ahora, más de 20 años después, el Estado argentino reconoce que violó los derechos humanos en su caso. También está el caso de Massar Ba, que murió en circunstancias muy extrañas luego de denunciar violaciones a los derechos humanos en la comunidad senegalesa.

¿Qué políticas públicas se pueden tomar desde el Estado para revertir o visibilizar esta situación?

El Estado tiene que convocar a las organizaciones afrodescendientes y apoyar los proyectos que ya existen: por ejemplo, la propuesta de creación de un Instituto Nacional de Afrodescendientes. También tiene que poner personas afro en lugares de gestión y tiene que haber cupo para personas afro. Necesitamos tener políticas focalizadas para que las personas afrodescendientes puedan acceder a la educación, a la salud, para saber cuántas personas somos. Por ejemplo, las personas afro tienen prevalencia de ciertas enfermedades: ¿está el Estado preparado para enfrentar eso? No. Las personas afro sufren bullying y racismo en el colegio: ¿qué hacen los docentes? No están preparados. Hicimos una encuesta en Xangó y saltaba que las personas recibían racismo de los profesores, concretamente. Hay que capacitar a los docentes para que se les enseñe a no ser racistas, a cómo tratar los casos de racismo y a contar la historia de los afrodescendientes: qué rol tuvieron en la lucha por la liberación, en las guerras civiles, quiénes fueron los próceres afrodescendientes. Todas estas cuestiones se las ignora y solo aparecen en el 25 de Mayo para pintar a los chicos con corcho en un acto racista. No sirve eso. Tiene que haber una modificación de las estructuras racistas y políticas diferenciadas para los afrodescendientes.

«Todas las personas blancas son racistas»

¿Qué opinás de las personas que se conmueven por lo que sucede en Estados Unidos pero omiten o desprecian las situaciones de racismo en Argentina?

Impacta lo que pasa en Estados Unidos porque se siente como una moda. En un aspecto es una cagada, porque la gente selecciona con qué o cuándo ponerse mal. Pero, por el otro, se visibiliza el racismo. Hoy una persona donó 13 mil pesos para la campaña con la que estamos tratando de darle de comer a la población afro en la pandemia. Pero insisto en que necesitamos tener más datos sobre los afrodescendientes en nuestro país. No sabemos cuánto vive una persona afro. Yo sé que las personas trans viven muy pocos años, pero no tengo ni idea de cuánto viven los afros en Argentina. La realidad es que no se abolió la esclavitud nunca. Las personas estaban esclavizadas y al otro día no tenían nada. Y así estamos, perpetuando esa dominación desde la era de la colonia hasta acá.