Estados Unidos en llamas

«Las protestas también son contra el Partido Demócrata»

Lucas Ibérico Lozada es periodista, hijo de padres peruanos y residente en Philadelphia, uno de los principales focos de protestas contra el racismo en Estados Unidos. En una entrevista con El Grito del Sur, habla de todo: la situación política, elecciones 2020, racismo y la derrota de Bernie Sanders en la interna demócrata.

Detrás del decorado de las películas de acción hay otro Estados Unidos. Generalmente muy bien oculto, detrás de la fachada del progreso y el sueño americano, se encuentra la difícil situación de latinos y afroamericanos en un país construido sobre los cimientos de un racismo estructural. Las protestas por la muerte de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, solo fueron la chispa que encendió el acumulado de siglos de opresión. Ahora, todos los estados del país registran protestas contra el racismo en todas sus modalidades, fenómeno que coincide con la cercanía a las elecciones presidenciales en noviembre de este año. El Grito del Sur se comunicó con Lucas Ibérico Lozada, periodista de origen latino y residente en Philadelphia, para conocer la situación que se vive en el (nunca menos) «país de la libertad».

¿Qué sucede en Estados Unidos, entre el impacto de las protestas y su relación con la crisis provocada por el COVID-19?

La primera vez que salí a las protestas fue el sábado. Fue muy impresionante. Mucha gente, yo incluido, no había salido de sus casas en los últimos dos o tres meses. Y el impacto de ver tanta gente parada, enfrente del Museo de Arte, donde hay una explanada muy grande, era muy impactante, sabiendo lo que se sabe del coronavirus y de la situación que se está viviendo en este país. Las dos cosas están vinculadas totalmente: una cosa que estamos viendo en las últimas semanas es que las tasas de mortalidad entre las comunidades vulnerables, entre ellas y más que nada, la afroamericana, eran altísimas, mucho más altas que en las comunidades con más recursos. Estamos viviendo una experiencia en la que el gobierno federal no ha tenido una respuesta coherente a la crisis del COVID-19 y, cuando le agregas que la policía mata impunemente gente negra, esas dos cosas juntas llevaron a que mucha gente saliera a la calle.

¿Cómo incide en esto el hecho de que 2020 sea un año de elecciones presidenciales?

Algo muy importante es que estamos en tiempo de elecciones y Donald Trump es una figura tan polarizante y extrema que, en muchos casos, los demócratas no han tenido que articular mucho cuál es su visión para el futuro. Sí se vio una bronca entre una opción más a la izquierda, como Bernie Sanders, y la posición más conservadora, que se ha impuesto por casi tres décadas en el Partido Demócrata, que fue la que finalmente ganó e impuso a Joe Biden, quien formó parte del Senado y fue vicepresidente de Obama. La discusión terminaba en que lo más importante era sacar a Trump de la presidencia. Pero lo que se está viendo ahora es una protesta que va más allá de botar a Trump, porque muchas de las protestas se están armando contra políticas hechas por el Partido Demócrata. Mi ciudad ha sido gobernada por los demócratas por años y años, el alcalde es bastante liberal y, sin embargo, ha puesto toque de queda y ha mandado la policía a atacar los manifestantes.

Mucho se habla del racismo en Estados Unidos, pero ¿en qué elementos se expresa concretamente esta desigualdad estructural?

Yo no formo parte de la comunidad afroamericana ni soy un portavoz, pero lo que sí se puede generalizar es la diferencia en el acceso al crédito, al sistema bancario, a las hipotecas o el mercado inmobiliario, que son el principal motor del «sueño americano»: la casa. En eso hay por lo menos dos países: uno con acceso a hipotecas o sistemas de crédito y otro en el cual eso no existe. Eso se ve y es clarísimo. En términos de sistemas de salud también es gravísimo, no sólo en el acceso a la salud sino también en las tasas de mortalidad. Las tasas de mortalidad en el parto de las mujeres negras son altísimas. En casi todas estas cosas se ve una diferencia marcada y la retórica sobre esto suele ser de «patologización»: que la comunidad negra no se sabe cuidar, que tiene más enfermedades, que vive mal. Pero lo que más se está viendo en estas protestas es que eso no es así, que enfocarse en el discurso patológico es otra forma de racismo. Son cuestiones estructurales y condiciones que han existido por muchos años.

Donald Trump culpó  a la organización ANTIFA de estar detrás de las protestas, algo totalmente incomprobado. Sin embargo, ¿existe realmente algún tipo de organización política detrás de este levantamiento o es una reacción espontánea?

En parte son espontáneas, en parte no. No hay una organización detrás de cada protesta, en cada ciudad y en cada estado. Hoy en día hay protestas en todos los estados y eso te dice algo del carácter de estas manifestaciones. Pero, por otro lado, hay que reconocer que existen activistas, intelectuales, políticos de la comunidad afroamericana, que han estado hablando de esto por décadas y muchos de ellos han estado trabajando en sus comunidades sobre estos tópicos. Hoy se ven muchas situaciones de violencia, pero muchos activistas afro señalan que esto se ha visto por años, aunque ahora la gente blanca y famosa está viendo esas imágenes, esos videos. En 2014 vimos un levantamiento donde empezó a hablarse de la idea de Black Lives Matter y eso siempre ha estado ahí. Es un movimiento bastante orgánico aunque descentralizado, no tienen oficina en Washington y si ves, las organizaciones con oficinas en Washington están haciendo reclamos bastante tímidos. Piden más entrenamiento para la policía o más dinero para que mejoren su conducta. Pero el proyecto político de lo que se está viendo en las calles es todo lo contrario: es quitarle la plata y el poder a la policía y dárselo a otros servicios públicos, porque en este país durante las últimas décadas se han recortado casi todos los servicios públicos y se ha fortalecido a la policía. En Philadelphia, la policía maneja un tercio de los fondos públicos dirigidos a la Ciudad. Y las protestas están teniendo éxito: en Los Ángeles ya se están recortando los fondos para la policía, en Minneapolis -donde asesinaron a George Floyd- lo mismo.

Si las protestas son también contra el Partido Demócrata, ¿por qué perdió Bernie Sanders la interna partidaria, cuando parecía que venía a renovar el partido, y ganó Joe Biden, quien pareciera el peor candidato para enfrentar a Trump?

Bernie en realidad nunca ha sido miembro, desde adentro, del Partido Demócrata. En el Senado se posiciona como independiente y su propuesta siempre fue un poco un «golpe de partido». En todas las elecciones, siempre gana el «no voto». Bernie Sanders vio esto y dijo «hay que hacer una campaña explícitamente dirigida a esta gente y a los que siempre votan a los demócratas pero que están fastidiados». Una nueva coalición para primero ganar las primarias y, segundo, llegar a la Casa Blanca. Pero eso es muy difícil, lo intentó dos veces y no lo logró. Los mismos problemas estructurales, de que mucha gente no vota o no se siente interesada en el proceso electoral, siguieron pasando y mucha gente no votó. Y Bernie perdió estados que en 2016 había ganado. Entonces, esa propuesta básica de Bernie perdió. Sin embargo, muchos demócratas que votaron por Joe Biden apoyan el programa más expansivo y de izquierda que propone Bernie Sanders. Tenemos un problema difícil: incluso mucha gente afroamericana dijo «prefiero la política de Bernie pero Bernie no va a ganar y Biden sí» y decidieron votar por Biden. Es una salida muy dolorosa porque implica que los demócratas sigan perdiendo hasta que se reconstituya el partido.

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

«La esclavitud nunca se terminó»