Asociación Civil Mocha Celis

«Sin el reconocimiento de las diversidades sexuales no hay democracia posible»

En medio de la cuarentena y sumando logros a su recorrido, se constituyó la Asociación Civil Mocha Celis. Se trata de una entidad sin fines de lucro, que surge como sostén y expansión de la labor del Bachillerato Popular Travesti-Trans Mocha Celis, la primera escuela secundaria para adultes con perspectiva de género.

A pesar de la dificultad que significó para muches el aislamiento, y en particular para el colectivo travesti-trans, desde el Bachillerato Popular Mocha Celis aprovecharon este tiempo para avanzar hacia la conformación de la asociación civil que venían proyectando desde hace tiempo, con el objetivo de ampliar el horizonte y seguir profundizando el trabajo que vienen realizando hace ya 10 años. La organización recientemente constituida es, además, la primera asociación civil aprobada bajo la resolución 1/2020 de la IGJ (Inspección General de Justicia), que fue aprobada en febrero para simplificar y hacer más económico el trámite de la personería jurídica para las organizaciones que trabajan con poblaciones en situación de vulnerabilidad y ligadas a la diversidad de género. «Lo que buscamos principalmente es promover la inclusión social y la participación política de la comunidad travesti-trans y de las identidades sexo-género disidentes», cuenta Manu Mireles, secretaria general de la Asociación Civil Mocha Celis, en diálogo con El Grito del Sur.

«La conformación fue a partir de una lógica participativa, colectiva, horizontal. Hoy, en la Junta Directiva de la asociación civil, hay egresades y distintos actores que formamos parte de la Mocha», describe Mireles, quien es además docente, secretaria académica y coordinadora del área de comunicación del bachi popular. Esta noticia llega una década después del nacimiento de la primera escuela secundaria para adultes con perspectiva de género. La Mocha viene contribuyendo al proceso de transformación social que se desarrolla en las últimas décadas a lo largo de todo el mundo, y en nuestro país en particular, a partir de la inclusión de las diversidades sexuales y la aprobación de leyes que acompañan ese proceso.

«La idea es crear también un espacio que tenga la posibilidad de dialogar con el arte y contener a las personas que participan del mismo, reconocer y valorar sus identidades, para ampliar justamente los derechos económicos, sociales y culturales del colectivo travesti-trans y no binarie», explica la secretaria general de la institución. El próximo paso es avanzar en la planificación y ejecución de los distintos proyectos que vienen trabajando desde hace algunos meses: propuestas editoriales, iniciativas culturales, formaciones en educación para docentes e instituciones, acompañamiento médico y jurídico y contención de compañeres en situación de emergencia, entre otras cuestiones.

Consultada por lo que significa para elles la conformación de la asociación civil, Mireles responde: «Haber logrado la constitución de la Asociación Civil Mocha Celis es un paso súper importante y nos representa un gran nivel de compromiso, porque hay muchas personas que hacemos parte del espacio y hay muchas organizaciones que acompañan la trayectoria de la Mocha, que excede lo que tiene que ver con las aulas o lo que tiene que ver solamente con un espacio educativo tradicional». «Es una apuesta a crecer colectivamente, a seguir trabajando con organizaciones sociales, a seguir vinculándonos con instituciones del Estado de una forma más profunda para garantizar que haya políticas sociales que sean capaces de reconocer y valorar a los colectivos travesti-trans, no binaries y de todas las diversidades», suma.

De este modo, la flamante asociación se inserta en el camino de las reivindicaciones y conquistas logradas por los movimientos de diversidad y de derechos humanos que la precedieron, evocando la visión de Lohana Berkins y reivindicando a la Mocha Celis, travesti tucumana asesinada por la policía, así como otres muches compañeres que históricamente sufrieron la exclusión por parte del Estado y de la sociedad hetero-cispatriarcal. «Tanto la Ley de Identidad de Género, como la Ley de Matrimonio Igualitario o el debate actual sobre el Cupo Laboral Trans son, por un lado, logros de muchos años de militancia y por otra parte mantienen integralmente activa la voz de las personas que forman parte de estos espacios. Pero además, y lo más importante, son diferentes estrategias y normas que lo que hacen es apostar a que la democracia sea más inclusiva», concluye la docente.