La lucha no acaba, Milagro

El trabajo cinematográfico de Cynthia García y Martín Adorno se estrenó anoche por Cine.Ar y podrá verse por tiempo indeterminado en la plataforma Cine.Ar Play. Reseña del documental que denuncia las razones políticas de la detención de Milagro Sala y muestra los avatares de sus más de 1600 días de encarcelamiento ilegal.

El documental «Milagro, la película», producido por Cynthia García y Martín Adorno, resulta esclarecedor. En una hora y media indaga sobre las razones políticas que llevaron al expresidente Mauricio Macri y al gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, a detener en forma arbitraria a la dirigente social que se había destacado en los años anteriores por impulsar una gran cantidad de obras en barriadas humildes. El trabajo cinematográfico se estrenó anoche por Cine.Ar y podrá verse por tiempo indeterminado en Cine.Ar Play.

Retrato de época. Al igual que «Tierra arrasada», de Tristán Bauer, «Milagro, la película» muestra un fuerte tono de denuncia con las políticas neoliberales del gobierno de Mauricio Macri. El documental desenmascara los apoyos que llevaron al gobernador Morales al triunfo electoral en Jujuy: desde Mauricio Macri hasta Sergio Massa, pasando por el poder económico que representa la familia Blaquier con su mega-empresa Ledesma. Esto se completa con la forma en que operaron los medios hegemónicos cómplices y el Poder Judicial sumiso a los intereses del gobierno de turno.

«La Flaca» aparece bajo el régimen de prisión domiciliaria en su casa de El Carmen, a 30 km de San Salvador de Jujuy, al momento de cumplirse los 1000 días de su encarcelamiento. Sencilla, fuerte y digna, tal cual es. Sin pelos en la lengua cuestiona el empobrecimiento y las nuevas injusticias sociales que significaron las medidas de Macri y la vuelta del Fondo Monetario Internacional. En la cocina preparando el almuerzo o en el bello jardín con vista a la montaña acompañada del infaltable mate, deja frases como: «logramos que nuestros chicos puedan tener lo mismo que el rico» / «con muy poca plata se puede hacer mucho» / «Gerardo Morales no sólo me odia, tiene un resentimiento de clase».

Las imágenes ancestrales de la Puna de Jujuy se combinan con la vista en altura de «El Cantri» en el barrio Alto Comedero. Una de las escenas más impactantes es cuando un joven vecino muestra su fotografía a la edad de 10 años disfrutando las piscinas del Parque Acuático, mientras pide que «vuelva a ser todo como antes». Otros testimonios reveladores hablan de la cooptación política que logró el oficialismo jujeño con la fábrica textil y la empresa constructora, mientras que los centros de salud fueron abandonados a su suerte y hoy padecen un claro abandono. Claro está, la salud nunca fue una prioridad para el neoliberalismo.

El llanto de uno de los abogados de Milagro, cuando relata la crisis nerviosa que ella sufrió en el penal frente a la indiferencia de la Justicia, es otro de los pasajes más emotivos de la película. También aparecen, entre otres, figuras de la talla de Horacio Verbitsky, Elizabeth Gómez Alcorta -abogada del caso y actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad-, Eugenio Raúl Zaffaroni y Alejandro «Coco» Garfagnini, uno de los voceros de la organización Tupac Amaru.

La constatación de que Milagro Sala es una presa política nace de las propias declaraciones del dirigente radical Ernesto Sanz, quien asumía por entonces que «si Morales no hacía lo que hizo, en menos de 24 horas dejaba de ser gobernador». Algo similar plantea el presidente del Tribunal Supremo de Jujuy. Mientras tanto, Mauricio Macri se desentendía del tema en diferentes conferencias de prensa y hacía caso omiso a los pedidos de la CIDH y la ONU.

En lo que se puede entender como un mensaje implícito hacia su figura, sobre el final de la película aparece Alberto Fernández en la conversación que mantuvo el año pasado con Rafael Correa por la señal RT. «La detención de Milagro Sala es ilegal», dice el Presidente y se puede leer esta frase con letras bien grandes en el zócalo informativo. El futuro de Milagro Sala es una incógnita. A 4 años y medio de su encarcelamiento ilegal, pocas o nulas gestiones ha emprendido el nuevo Gobierno para avanzar en su liberación.

El silencio no es el idioma de Milagro. Por eso no llama la atención en el film cuando trata a uno de los jueces del tribunal como «patrón de estancia». Más allá de las adversidades, el final deja abierto un halo de esperanza. Peteco Carabajal le canta en forma emotiva que «la lucha no acaba» y la voz de la periodista Cynthia García retumba con la única verdad: «Milagro no construyó un Estado paralelo, construyó Estado».

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Sebastián Furlong

Licenciado y profesor en Ciencias de la Comunicación (UBA). Periodista comprometido con los intereses populares.