Aislamiento y diversión

Del TEG al Puerto Rico: los mejores juegos de mesa para la cuarentena

Si hay algo que nos puede salvar de la sobredosis de aislamiento, Netflix, porro y Zoom, eso son los juegos de mesa. Te traemos una selección de las mejores opciones para esta cuarentena.

En pleno aislamiento y entre cuatro paredes, los juegos de mesa renacieron como una gran alternativa para la diversión en pandemia. Desde los clásicos hasta los modernos, te acercamos una lista de recomendaciones para pasar la cuarentena entretenido y pensando.

TEG – Táctica y estrategia de guerra. Un clásico: una batalla geopolítica por dominar el mundo.  Fue lanzado por primera vez en marzo del 76 (chan) y lo distribuye Yetem. Cada jugador es un ejército y debe conquistar una determinada cantidad de países o cumplir un objetivo puntual. Hace poco, unas personas muy creativas crearon el TEG del Conurbano. Desde la empresa YETEM le pidieron a los autores que cambien el nombre, pero dicen las malas lenguas que el TEG también es una adaptación de un juego anterior: el Risk. Tiene las ediciones II y III, donde a los ejércitos se le incorporan misiles y otros elementos, pero como todas las segundas partes, son una mierda.

Catán – Uno muy popular de los últimos tiempos. El objetivo es llegar a los 10 puntos de victoria colonizando la isla de Catán, un hexágono compuesto de 19 hexágonos interiores. Cada hexágono produce un tipo de materia prima, salvo el desierto que no produce un carajo. Se construyen carreteras, poblados y ciudades con el objetivo de conseguir colonizar la isla. No lo jugué y no puedo emitir juicio de valor, pero fue el más votado en la recopilación que hice en mi cuenta de Instagram, por lo que intuyo que debe ser divertido.

Puerto Rico – Un juego de rol, pura estrategia, sin dados y con muy poca intervención del azar. Buscador de oro, colonizador, capitán, mercader: distintas opciones con el objetivo de producir, construir, exportar y obtener más puntos de la victoria que el resto. Se puede jugar entre 2 y 6 jugadores, dura unos 45 minutos y es realmente adictivo. Se consigue por internet y, como la mayoría de los juegos de mesa, es (muy) caro. Altamente recomendado por el autor de esta nota.

Tabú – Sencillo, dinámico y apto para todo público. El objetivo es lograr que tu compañero adivine la palabra secreta sin decir ninguna de las palabras «tabú». Es por tiempo y supone el avance en un tablero hasta la casilla final. La modalidad en equipos suele ser muy divertida, sobre todo en el momento en que cualquier participante de alguno de los dos equipos puede adivinar la palabra.

Las torres de Borgoña – Otro medio difícil de conseguir. Parecido al Puerto Rico, tiene un componente de azar (se tiran dados para mover trabajadores) pero hay posibilidad de incidir sobre esos dados. El juego sucede sobre el mapa del valle del Loira, en la Francia medieval (todos bastantes eurocéntricos, tomen nota jugueteros latinoamericanos). Dura unos 45 minutos, pero puede extenderse hasta la hora y media.

Cathedral – Otro super bueno y europeo. De origen alemán, se juega de a dos, cada participante tiene la misma cantidad de edificios (y los mismos edificios) y el objetivo consiste en deshacerse de la mayor cantidad de fichas posibles, colocándolas en el tablero por turnos. Se puede «comer» edificios rivales y la pieza central del juego es una Catedral, la pieza neutra. En esta cuarentena hice una réplica de este juego, llamada Paternal, con barrios porteños. En jugabilidad son idénticos, pero la terminación de las piezas del original son irreemplazables.

Carrera de mente – Es el juego de mesa más vendido de la historia de nuestro país. Un clásico popular argentino, como asado de domingo. Un tablero en el que se avanza a medida que se responde, a contratiempo, cientos de preguntas de cultura general con distinto nivel de dificultad. Tiene una versión digital muy entretenida disponible en GooglePlay.

Boggle – Uno original de los juegos de formar palabras. Este primo del Scrabble tiene como objetivo formar la mayor cantidad de palabras en un tiempo determinado con las letras disponibles en el tablero. Las letras tienen que estar en contacto para hilvanarse, el mínimo de letras es de 4 y entre más largas las palabras, mayor la cantidad de puntos que se suma. Hay premio a la creatividad: las palabras que anota otro participante se tachan en ambos casos. Bueno, bonito, barato y transportable a todos lados.