Sergio Palazzo

«Este acuerdo cambia las relaciones de poder entre empresarios, el Estado y los trabajadores»

Luego de cerrar un aumento paritario del 26% para 2020 en plena pandemia, el secretario general de la Bancaria habló con El Grito del Sur sobre paritarias, teletrabajo y la situación en Vicentin. "Hace falta un gran esfuerzo de los sectores empresarios poderosos que tienen muchas ganancias o grandes fortunas. Hoy el aporte solidario más grande lo están haciendo los trabajadores y el Estado", sentencia.

Tras cerrar un acuerdo paritario en plena pandemia que garantiza un aumento del 26% para las trabajadoras y los trabajadores bancarios durante el año 2020, El Grito del Sur se comunicó con el secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo, para dialogar sobre los acuerdos salariales en el marco del COVID-19, la ley de teletrabajo, la foto de Alberto Fernández con los principales empresarios del país y la realidad del sector sindical a nivel nacional.

En este cierre paritario tan particular, ¿qué rescatas como el hecho más importante del proceso?

Ayer cerramos nuestra paritaria. La paritaria bancaria es de enero a diciembre y se acordó un 26% con revisión en noviembre de este acuerdo. Es en cuatro tramos, el primer trimestre un 7% y el segundo un 6%, lo que quiere decir que llegamos a junio empatados con la inflación. El tercer trimestre es de un 7% y el cuarto, a partir de octubre, un 6% más, con lo cual se totaliza un 26%. También se arregló un bono del día del bancario que empieza en $64.530 y llega casi hasta $100.000. Y se acordó un salario inicial, conformado para el trabajador bancario a partir del 1º de Julio, de $72.543 y a partir de octubre de $76.176. Más allá de los números, que son importantes claramente, y que se dan en un contexto donde hay cierres de empresas, pérdidas de empleo, suspensiones y rebajas salariales, haber obtenido un acuerdo salarial de esta envergadura es clave. Lo más importante tiene que ver con el simbolismo: se cambia la lógica de lo que venía pasando en estas relaciones de poder entre empresarios, Estado y trabajadores. Hasta aquí era el sector empresario el que pedía asistencia al Estado para poder pagarle parte de los salarios a los trabajadores. Éstos resignaban parte de su salario, a través de rebajas salariales, para poder seguir conservando el empleo. El Estado producto de esta asistencia se queda sin fondos y termina pagando en cuotas el aguinaldo de los salarios más altos. Este acuerdo pone en escena que se puede hacer algo distinto en sectores que les ha ido bien, el año pasado. Y yo celebro que el sector empresario, y el financiero en particular, haya estado a la altura de las circunstancias y haya respondido favorablemente al pedido de aumento. Y celebro que el Gobierno haya dado curso para la homologación de este acuerdo salarial.

Se viene imponiendo la idea de que los sectores de mayores ingresos sean los que más aporten en esta crisis. ¿Qué importancia le das al impuesto a las grandes fortunas?

Yo creo que es un impuesto que tendría y debería prosperar. Más aún teniendo en cuenta la necesidad de atender esta situación de crisis. Creo que las grandes fortunas deberían pagar un tributo como en todo el mundo. A veces resulta incomprensible que se termine pagando el aguinaldo en cuotas o que muchos sectores privados no puedan pagar el aguinaldo porque no hay actividad económica, mientras que las grandes fortunas no hacen un aporte solidario. Hoy el aporte solidario más grande lo están haciendo los trabajadores y el Estado. Hace falta un gran esfuerzo de los sectores empresarios poderosos que tienen muchas ganancias o grandes fortunas.

Esta semana se abrió un debate sobre los actores que deberían ser parte de un nuevo «contrato social» para la Argentina post-pandemia. ¿Cuál es tu opinión en relación a la foto del acto del 9 de Julio?

Yo no tengo problema con los que estuvieron en la foto porque el Presidente de la Nación tiene que atenderlos a todos. Es el presidente de todos los argentinos, lo hayan votado o no. Sí me preocupa que en la foto falta gente. Porque tienen que estar todos. Me preocupa que no hayan estado las pymes, más allá de que la UIA representa a alguna parte, pero las entidades que representan a las pymes son actores que estuvieron confrontando con el macrismo. No las vi en la foto y me preocupó, así como me preocupó no ver a otros espacios sindicales en la foto. Creo que una foto buscando aunar consensos tiene que ser más integradora. De todos modos, a mí no me preocupa los que estuvieron en la foto sino los que faltaron.

Con la abstención del Frente de Todos, el macrismo aprobó la ley que regula a los repartidores

Seguiste de cerca el tema Vicentin por la deuda que tiene con el Banco Nación. ¿Cómo estas viendo el desarrollo de ese debate que se abrió en la sociedad?

Lo primero que hay que decir es que el problema de Vicentin no hay que analizarlo desde el otorgamiento del crédito porque hasta el 30 de junio era un cliente en situación normal con todas las entidades financieras, incluido el Banco Nación. Hay que analizarlo desde la decisión política y fraudulenta de no pagar, después de que en las PASO no ganara el candidato al que Vicentin aportó millones de pesos en su campaña, que era Macri. Hay que analizarlo desde la fuga de divisas hacia afuera. Cortar el hilo por lo más delgado no sirve: arrancamos prácticamente metiendo presos a Vicentin y a Macri por los préstamos que se dieron y terminamos pidiéndoles licencia a los trabajadores bancarios que no tuvieron nada que ver con la decisión política de la asistencia crediticia ni de la decisión política de no pagar que tuvo Vicentin. Es responsabilidad exclusiva del directorio del banco y de las autoridades políticas de la Nación. Sigo sin entender por qué trabajadores bancarios están involucrados en la causa. Por otro lado, creo que el camino que tomó el Presidente de la Nación es correcto: si hay una empresa que no le pagó al principal banco argentino, que es un fondo de todos los argentinos, ¿por qué no quedarse con la empresa como parte de la deuda que tiene con el Estado? Además, es un lugar estratégico para que el Estado no tenga que andar mendigando dólares cada vez que se liquidan exportaciones: con una empresa en manos del Estado argentino, que tiene una gran porción del mercado exportador cerealero, cambiaría el escenario cambiario en Argentina y serviría para que el Estado tuviera participación en la cadena de precios de alimentos.

Hay un proyecto de ley que avanza en Senadores por la problemática del teletrabajo. ¿Qué opinión te merece el proyecto y las críticas que algunos sectores empresarios le estuvieron haciendo al mismo?

Yo creo que en el fondo, el sector empresario quiere que no exista ley. Primero quiero desmitificar algo: te dicen que el teletrabajo «es una actividad que genera nuevos empleos que podrían perderse en caso de existir una legislación». Eso es mentira: no hay nuevos empleos que genere el teletrabajo, lo que hay es transferencia del trabajo al domicilio. El trabajo ya existe, cambiás el lugar donde lo efectuás, no es que estás generando nuevos trabajos. Ahora, sí creo firmemente que tiene que estar regulado, porque es una actividad que, cuando se constituyó la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), no existía. Entonces, razonablemente tiene que estar incorporada a la LCT la modalidad del teletrabajo. Los compañeros que estuvieron a cargo de la discusión por el sector sindical, entre ellos los bancarios, hicieron un muy buen trabajo. Seguramente teníamos más propuestas de regulación pero con el afán de encontrar una ley con el consenso de todos los bloques, se pudo avanzar en eso. Si las críticas del sector empresario son de verdad, se pueden aceptar algunas discusiones. Lo que creo es que en el fondo quieren que no haya regulación en esa materia.