Los aspectos a considerar para el retorno a las escuelas

Vuelta a las aulas: ¿qué protocolo es posible aplicar en la Ciudad de Buenos Aires?

Luego de que el Gobierno porteño fallara en su intento de romper la cuarentena educativa, resulta una incógnita la posible vuelta a la presencialidad en el corto y mediano plazo. Referentes educativos opinan sobre la aplicación de un protocolo en el distrito más rico del país.

El Ministerio de Educación de la Nación firmó el pasado 2 de julio, con la presencia de las y los ministros de las diferentes provincias, el protocolo de vuelta a clases. Algunos puntos que establece este marco regulatorio general es el uso de tapabocas desde los primeros grados, el distanciamiento obligatorio de 1,5 a 2 metros entre alumnos y docentes bajo el concepto de «aula burbuja»; y una reducción de la jornada horaria presencial en las aulas, que da pie a la implementación de un «sistema dual». Entre otras cosas, el protocolo nacional supone un mayor control sobre los cuerpos de alumnas, alumnos y todo el conjunto de personal docente y no docente dentro de los establecimientos. El Grito del Sur dialogó con referentes educativos que dieron su punto de vista sobre la aplicación de un protocolo en la Ciudad de Buenos Aires.

«Lo primero que hay que tener en cuenta es que el protocolo aprobado a nivel nacional es un piso, un parámetro marco, pero que después cada jurisdicción definirá de acuerdo a las singularidades y particularidades de cada territorio», aclara Alejandra López, secretaria general del Sindicato de Docentes Privados (SADOP) de la Ciudad de Buenos Aires. «Aquí en la Ciudad como en el AMBA vamos a ser los últimos en volver, por cómo se vienen desarrollando los contagios. Ser los últimos nos juega en contra pero también a favor porque vamos a tener para evaluar las experiencias de otras regiones que comenzaron antes», agrega. «Mientras tanto estamos desmenuzando el protocolo, analizando con nuestros delegados y delegadas otras variables que se presentan en las escuelas de la Ciudad», cierra la titular de SADOP CABA.

Un mes y medio atrás, el Gobierno porteño falló en su primer intento de romper la cuarentena educativa que, de espaldas a la comunidad, presentó un protocolo inconsulto a Nación. “Lo primero que tiene que hacer la Ciudad es convocar a los maestros, a los trabajadores no docentes, a las cooperadoras, a las y los estudiantes, para consensuar una normativa. Nosotros nos enteramos por los medios que Larreta presentó un protocolo pero nunca nos convocó”, afirma Eduardo López, secretario adjunto de UTE-CTERA. Todos los referentes educativos consultados por este medio, coinciden que la administración de Horacio Rodríguez Larreta no los llamó en aquella oportunidad. “Aquí en la Ciudad quieren implementar el mismo protocolo que utilizó Israel para la vuelta a clases, pero allá no funcionó y tuvieron que dar marcha atrás con la presencialidad en las aulas”, destaca el docente. En el mismo sentido entiende que este año, en principio, va a ser muy difícil el retorno a las aulas por tres aspectos: “el nivel de circulación viral y la cantidad de contagios, la baja inversión educativa que hubo estos últimos 13 años en la Ciudad, y la unilateralidad en las decisiones a la hora de redactar un protocolo; es más, es imposible el retorno a las aulas porteñas en el mediano y largo plazo si es que no cambian estas tres cosas”, afirma el titular adjunto de UTE.

Varios referentes educativos sostienen que, a la hora de elaborar el protocolo para la vuelta a clases en el distrito, habrá que considerar varios aspectos. La Ciudad contiene una riqueza edilicia variopinta. Cada escuela porteña goza de su infraestructura, sus espacios, conviven edificios de más de 100 años con algunos contemporáneos, reciclados, adaptados a estos tiempos; y a eso se le suma que cada nivel y modalidad educativa contiene su propia idiosincrasia. En principio, ¿debería implementarse un mismo protocolo para el nivel inicial, para el primario y para el secundario en toda la Ciudad?


Un claro ejemplo que se repite en varias escuelas porteñas, es lo que ocurre en el CBO Nº 03 Olga Cossetini, del Distrito Escolar 10 en el barrio de Belgrano. “A esta escuela secundaria asisten 125 alumnas y alumnos, en doble jornada, con aulas de 12 y 9 metros cuadrados, que contienen a 25 estudiantes cada una, es imposible mantener un distanciamiento corporal entre alumnos y docentes”, afirma en diálogo con este medio Hernán Opitz, director del establecimiento educativo. Asimismo, advierte que el Gobierno de la Ciudad debe recorrer cada institución y conocer su modalidad de trabajo para determinar el protocolo a implementar. Opitz destaca otra particularidad de la Comuna 13 donde está el colegio: “Nosotros estamos en un barrio que en un kilómetro cuadrado hay 10 escuelas públicas y, por ende, el transporte público está colapsado en los horarios de ingreso y egreso de los colegios. Una de las propuestas del protocolo es el acceso escalonado para evitar la aglomeración: acá en la zona es imposible que eso ocurra. Por el momento, en la Ciudad, es inviable pensar en un retorno a las aulas teniendo en cuenta el crecimiento de contagios y todo lo mencionado”.

Por su parte, el especialista en Educación y docente del ISP Joaquín V. González, UBA y de la Universidad Nacional de Hurlingham, Gabriel Brener, hizo una observación sobre el protocolo firmado por el Gobierno nacional y el Consejo Federal de Educación: “Me parece un protocolo muy exhaustivo que plantea de manera precisa muchas condiciones, pero quiero señalar algo que me parece clave y que no es meramente del orden semántico, que entre docentes no podemos hablar de ‘distanciamiento social’, menos en un documento firmado por educadores, porque los docentes trabajamos para acortar ese distanciamiento social, deberíamos hablar de distanciamiento físico”. Respecto a la implementación del protocolo en la Ciudad, “tenemos que poner el acento en las condiciones edilicias de las escuelas en general, y en la provisión de recursos materiales, y no sólo en la Ciudad de Buenos Aires, hay que tener en claro que tenemos situaciones edilicias complejas en todas las provincias, y en CABA esto se nota aún más, porque es la ciudad más rica de toda la Argentina y eso no es proporcional a la situación edilicia y de insumos en las escuelas, sobre todo de la Av. Rivadavia hacia el sur de la Ciudad”, cierra Brener.

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