Se trata de cuatro dispositivos para familias vulnerables

Con pico de infectados, Larreta cierra hoteles de aislamiento

Son cuatro hoteles donde los pacientes de barrios populares realizaban el aislamiento y recibían atención médica, alojamiento y comida. Los trabajadores y las trabajadoras denuncian el cierre y señalan que la reducción de estos dispositivos implicará una sobrecarga para el sistema de salud.

El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, dispuso el cierre de al menos cuatro hoteles de aislamiento y atención a pacientes con coronavirus. La noticia fue recibida este domingo con estupor por los médicos y enfermeros que se desempeñan en estos dispositivos. El anuncio despertó las alertas por una posible sobrecarga del sistema de salud.

Según información a la que accedió El Grito del Sur, el GCBA se dispone a cerrar los hoteles De las Luces (perteneciente al sindicato UTHGRA), el DecO Recoleta, el Aparthotel Gardel Flats ubicado en el barrio del Abasto y el Destino Real, en el barrio de Once. Desde el inicio de la pandemia, estos hoteles funcionan como dispositivos de aislamiento, espacios extradomiciliarios que brindan atención médica las 24 horas y cuya función consiste en garantizar el cuidado y el acceso a la salud para familias que viven en villas, asentamientos y conventillos de la Ciudad. La mayoría de los pacientes internados se alojan allí porque sus propias condiciones habitacionales de origen dificultan el distanciamiento social y el cumplimiento del aislamiento.

María (quien prefiere no revelar su identidad para evitar posibles reprimendas) es médica y trabaja en uno de estos hoteles de aislamiento. «Brindamos atención a los pacientes positivos que se aíslan de sus familias y de la comunidad. Muchos de los que llegan son de barrios vulnerables, de conventillos o hoteles familiares y en sus hogares se les complica mantener las condiciones de higiene», explica la doctora. «Realizamos control de temperatura, seguimiento de salud y detección de casos potencialmente graves, que posteriormente se derivan a hospitales».

María señala que el problema que trae aparejado el cierre de los hoteles es doble: por un lado, se abandonan los dispositivos de atención sanitaria para familias vulnerables y, por el otro, se recarga el sistema de salud. «No es un momento para cerrar estos dispositivos. Muchos de los pacientes no pueden hacer cuarentena, ya que tienen trabajos informales y no pueden subsistir sin salir a trabajar. La mayoría no tiene forma de aislarse y estos hoteles, que brindan techo y comida, les facilitan el aislamiento».

Asimismo, el cierre de los hoteles trae otra consecuencia: deja sin empleo a cientos de trabajadores y trabajadoras que se desempeñan en estos espacios con contratos de locación y sueldos magros. Médicos, enfermeros, personal de limpieza, personal de seguridad y de catering, que están precarizados bajo un contrato transitorio y sin planes certeros de reubicación, se enteraron este domingo que el operativo -en principio iba a durar hasta octubre- no continuará en esos cuatro espacios.

«Nos tomó por sorpresa: mediante el Boletín Oficial, los contratos se habían prorrogado hasta octubre. Pero este domingo nos notificaron que se van a empezar a cerrar hoteles», explica María. «No ofrecen ningún plan de reubicación a los trabajadores: les dicen que era esperable que esto sucediera, porque era transitorio. Con esta decisión aumenta el desempleo en familias que contaban con este ingreso hasta octubre y, al mismo tiempo, el sistema de salud se va a ver afectado».

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