Escasez de abastecimiento

Denuncian faltantes de sangre en los hospitales porteños

Profesionales de la salud denuncian la escasez de unidades de sangre en los hospitales públicos de CABA e impulsan la donación para hacer frente a las necesidades del sistema de salud. "La sangre no se fabrica. Necesitamos que haya campañas de incentivo para que se acerquen más donantes", explica Andrea Luca, jefa de Hemoterapia del Hospital Elizalde.

«La sangre no se fabrica. Necesitamos que la gente venga, ponga el brazo y pueda donar medio litro de sangre. Las cirugías se pueden programar, dentro de las posibilidades, pero los pacientes críticos o los politraumatizados necesitan que el banco de sangre tenga un stock». Quien habla es Andrea Luca, jefa de Hemoterapia del Hospital Elizalde, más conocido como «Casa Cuna».

Su voz no es la única que se alza: son varios los profesionales del ámbito de la salud en la Ciudad de Buenos Aires que vienen denunciando en las últimas semanas la escasez de unidades de sangre necesarias para la atención sanitaria. La fluctuación en el abastecimiento se movió al ritmo de la pandemia: en marzo, con el comienzo de la cuarentena, las donaciones bajaron muchísimo por la combinación entre las medidas de aislamiento y el miedo de salir a la calle o concurrir a lugares donde hubiera otras personas.

Asimismo, en el marco de la pandemia muchas operaciones que no eran urgentes fueron pospuestas. Las cirugías programadas para esos meses se suspendieron, por lo que el requerimiento de sangre se limitó a las urgencias o a pacientes hemato-oncológicos. «Al estirarse la pandemia, muchas operaciones, por más que fueran programadas, no podían esperar tanto tiempo. Con lo cual empezamos nuevamente a atender cirugías programadas, sobre todo de pacientes cardiovasculares y, al día de hoy, se junta la demanda de la urgencia con la de las cirugías programadas», agrega Luca.

En los hospitales porteños hay días que están bien de stock y otros donde están al límite. «Tratamos de cubrir todo lo programado y las urgencias. Las urgencias nos traen los mayores inconvenientes: en esos casos no podemos citar donantes o programarlos y a veces no tenemos para trasfundir a los pacientes hemato-oncológicos», cuenta la doctora sobre la situación que vive el hospital pediátrico.

«Hoy por hoy nuestro hospital cuenta con un stock realmente muy bajo, pero dentro de todo no estamos tan mal como pueden estar los hospitales de adultos. Nosotros somos un hospital pediátrico y la sangre se trasfunde de acuerdo al peso. Pero en los hospitales de adultos se trasfunden por unidades, entonces hay establecimientos de alta complejidad que tienen un stock crítico para atender las urgencias que les caen por guardia».

Los profesionales de la salud insisten en que el único mecanismo para abastecer el sistema es la donación y la mejor manera de promoverlo son las campañas que incentivan estas prácticas. Actualmente las donaciones voluntarias se realizan a través de la plataforma Donarg, pero el sistema presenta algunos problemas. «En la Ciudad de Buenos Aires tenemos el problema de no estar regionalizados, motivo por el cual la donación de sangre siempre se manejó en cada hospital de forma separada. Se incentivaba y fomentaba la donación voluntaria, pero cada hospital lo hacía para sus propias necesidades», cuenta Luca. Y agrega: «una vez declarada la pandemia, para evitar que los donantes vinieran a los hospitales donde se atendían pacientes, se armó un sistema de postas».

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Es así que se regionalizaron cuatro sitios de donación, que funcionan en escuelas. La plataforma Donarg funciona con un sistema de horarios y turnos, para evitar acumulaciones. El problema es que la plataforma plantea que los donates se acerquen al punto más cercano a su casa, pero muchas veces esa sangre no llega a los hospitales que la precisan. Si un paciente se tiene que operar en el Argerich, pero vive en Moreno y sus familiares donan en su lugar de origen, esa sangre difícilmente llegue al destino original.

Hay otro dato adicional. La plataforma Donarg es auspiciada por UBER y cuenta con el apoyo del Gobierno de la Ciudad. En los papeles, la propuesta parece buena: entre el Estado y la empresa cubren el traslado para quienes quieran donar sangre. Pero la letra chica muestra la trampa: el beneficio es de apenas cien pesos, lo necesario para hacer un viaje realmente corto, apenas una ida al lugar.

Si estás interesado en donar sangre, consultá la posta más cercana a tu domicilio en https://www.donarg.com.ar/