El día marketinero como reivindicación de la libertad

Hasta que las niñeces sean como lo soñamos

El día de las infancias es una jornada en la que se pide reflexionar sobre las diferentes identidades para lograr el bienestar social de les niñes. Pero, ¿qué pasa con les niñes travestis y trans? ¿Pueden festejar este día?

Hoy se conmemora el día del niño para la mayoría de la sociedad, para nosotres, el día de las infancias libres. No solo porque queremos romper con el lenguaje sexista impuesto, sino porque es necesario visibilizar que no existe una sola infancia, sino infinitas formas de habitarla y construirla.

En la Asociación Civil Infancias libres estamos rodeades de estas niñeces que se han sabido construir en libertad, libres de mandatos, estereotipos y opresiones, pero antes nos tuvieron que empujar a nosotres, les adultes, a que revisaramos nuestre niñe interior, que regresemos a nuestras niñeces, a nuestras propias construcciones, mandatos e imposiciones recibidas para repensarnos y deconstruirnos como primer paso para acompañar responsable y amorosamente a estes niñes.

Cabe aclarar que siempre existieron estas niñeces, pero nunca antes en la historia habían logrado ser escuchadas. Todo comenzó, 11 años atrás, cuando Gabriela Mansilla escuchó a su hija Luana de apenas dos años, que le dijo “Yo nena, yo princesa”. Esta frase traía consigo muchas enunciaciones: la invitaba a ver el mundo de todos colores, le decía “ustedes se confundieron conmigo, no soy lo que quieren que sea”, no vine a este mundo a complacer sus proyecciones sobre mí, vine a ser libre.

Desde allí la lucha de Gabriela no cesó, había que ponerle nombre y visibilizar a las niñeces y adolescencias trans y travestis. En el camino nos fuimos sumando y aprendiendo a escuchar, a nuestres hijes, centenares de familias de todo el país y hace tres años se ha concretado esta Asociación que nos reúne, nos organiza y nos hace pensar en un proyecto político como respuesta ante tanta desidia, para dejarles otra sociedad, para que puedan desarrollarse plenamente y acceder en igualdad de condiciones a todos sus derechos.

El día de la niñez, el día de las infancias es una jornada en la que se pide reflexionar, repensar para comprender a los niños y las niñas y apelar a su bienestar social. Pero, ¿qué pasa con les niñes trans y travestis? ¿Pueden festejar este día? ¿El Estado y la sociedad piensan en su bienestar?

Foto: Abril Pérez Torres

La experiencia de acompañar a centenares de niñes travestis y trans nos muestra que, aún contando con leyes que les amparan como la Ley de Identidad de Género y el acompañamiento familiar, no están a salvo, nadie les piensa, ningún organismo protege y vela por sus derechos como lo hacen con cualquier otra niñez. Las estadísticas producto del relevamiento que hemos realizado en el año 2018 arrojan datos como que el 80% de los/as profesionales de salud y educación no han sabido cómo acompañarles. El sistema educativo y de salud les sigue expulsando porque no les piensan siquiera, no les visibilizan ni les legitiman, les sigue patologizando o analizando como si hubiese alguna problemática en su ser. Lo que no saben es que la mirada no debe apuntar a estas niñeces sino a elles mismes (quienes observan a esta niñez) como parte del problema porque no empatizan, no entienden, juzgan y condenan a una vida de maltratos, desamor y expulsión por el simple hecho de desobedecer el mandato y la norma impuesta.

Estas niñeces vienen resistiendo de una forma inhumana, no lo merecen, no deben tener que ser valientes. Por el contrario, deben jugar, crear, desear, soñar, tener esperanzas… no estar preocupadas por su vida, por las violencias y abusos que reciben cotidianamente, por encajar o pertenecer.

Están hartas de resistir, no quieren su “inclusión” tampoco, quieren armar junto a les demás algo nuevo, romper las estructuras institucionales preestablecidas, moldear nuevas formas donde todas las niñeces -sean trans o no- puedan vivir en libertad, donde los colores no sean solo rosa o celeste, ni tengan que elegir entre cocinitas, muñecas o autos y herramientas. Porque seguramente hoy muches niñes estarán recibiendo regalos y se pondrán contentes por ello, pero habrá otres que sentirán una tristeza absoluta no solo porque no se les abre el abanico de posibilidades para jugar libremente con lo que quieran, con lo que les guste, sino también porque siguen siendo silenciades y reprimides en su propio hogar y en los espacios sociales donde transitan.

Foto: Catalina Distefano

Esas infancias también tienen el derecho a ser libres, a ser pensadas, a estar en la agenda pública, a que se piense en su bienestar integral no solo hoy sino todos los días de su vida, porque si nada se hace seguiremos sosteniendo el promedio de vida de la comunidad travesti-trans, a la cual pertenecen estas niñeces, que es de 35 años producto de todas las expulsiones y falta de acciones estatales y sociales, o estarán dentro del 40% que se quitan la vida o intentan hacerlo cansades de resistir desprecios, humillaciones, discriminación, violencias y abusos.

Pensar en una infancia libre es pensarme a mí misme como sujeto social, revisarme y responsabilizarme de mi accionar (desde el espacio que me toque) para acompañar y habilitar a esa niñez, escucharla y abrazarla.

Este día marketinero lo transformamos en reinvindicación de la libertad y alentamos a la sociedad, a ese mundo adulto, a que mire con los ojos del corazón, hoy, mañana y siempre porque -como dice nuestra querida Susy Shock, artista travesti sudaka- “no queremos ser mas esta humanidad”. Se lo debemos a estas niñeces, a las que aún no son escuchadas y a las que les robamos su infancia por no haberles dejado SER.