#VivasyJugando

Niñas, no madres: la campaña de Socorristas en Red por el Día de las Infancias

En el marco del Día de las Infancias, desde Socorristas en Red realizaron una semana de actividades para visibilizar su campaña "Niñas no madres". Una niña de entre 10 y 14 años es obligada cada 3 horas a gestar, parir y criar en nuestro país.

“En un mundo justo las niñas no son madres”, se denominó la campaña que la organización  Socorristas en Red lanzó el año pasado. Sin embargo, esto no aplica para nuestro país donde una niña de entre 10 y 14 años es obligada cada tres horas a gestar, parir y criar. Según datos de Unicef, el 80% de estos casos son producto de una violación: de los 700 mil nacimientos por año que hay en nuestro país, 3000 son de niñas menores de 15 años y, de los 45.968 egresos hospitalarios por abortos que se registraron en 2015, 414 fueron de niñas entre 10 y 14 años. Además, las socorristas contabilizan que entre el 13 y el 14 por ciento de los acompañamientos que realizan por año son de niñas y adolescentes menores de 19 años.

En el marco del mes de las infancias y el segundo aniversario del 8A, durante esta semana las socorristas realizaron una seguidilla de actividades en redes sociales que culminaron el viernes con un tuitazo bajo el hashtag #vivasyjugando. “Lo que nosotras queremos es apostar a los cuidados colectivos como un derecho y sacarlos del ámbito privado. Cuidar tiene que ser una construcción colectiva de redes comunitarias, de redes feministas, de redes barriales”, explica Belen Grosso, integrante de Socorristas en Red Neuquén. “Esta campaña viene a ensanchar los sentidos, a interpelar el tema de las infancias. Si bien le reclamamos a los gobiernos que no tienen políticas de cuidado hacia las infancias, también apostamos a pensar qué promesas de futuro les estamos ofreciendo, a pensar en un mundo distinto donde esas niñas tengan otras posibilidades de vida y puedan transitar la infancia tal cual es y no arrancada por el adultocentrismo”.

Fotos: Abril Pérez Torres

En Argentina, desde el año 2017 existe el Plan ENIA (Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional) que se dedica a promover las decisiones libres e informadas, capacitar escuelas y centros de salud, facilitar el acceso a métodos anticonceptivos y crear dispositivos de base comunitaria para les niñes y adolescentes que no están insertos en el sistema escolar. El plan abarca de manera interjurisdiccional e interministerial 36 departamentos de 12 provincias con enfoque de derechos y perspectiva de género. Desde su lanzamiento hasta septiembre del 2019, el plan había capacitado 12.519 docentes, 1.134 escuelas y colocado 39.408 implantes subdérmicos y 747 DIU. De estos LARC (anticonceptivos reversibles de larga duración), 34.260 fueron provistos a adolescentes de entre 15 y 19 años y 5148 a niñas de 10 a 14 años. “El lineamiento principal del plan tiene que ver con trabajar en asesorías a niños, niñas y adolescentes desde los 12 años en derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos. Particularmente en los embarazos de niñas y adolescentes, los acompañamientos tienen que brindarle el acceso a la información en el derecho a acceder a una ILE y acompañar la derivación al sistema público de salud para garantizar esos derechos”, aporta Verónica Bisdorff, integrante de la regional de Socorristas en Red Salta y trabajadora del plan ENIA. Además asegura que, cuando se trata del acompañamiento de una niña, es fundamental tener en cuenta tanto las vulnerabilidades como los recursos con que cuenta.

En ese sentido, Belén Grosso aporta: “Cuando realizamos el acompañamiento de una niña es diferente al de una adulta que tiene otro desarrollo de vida. En ese caso nunca nos reunimos a solas con la chica. Como Socorristas, lo primero y más importante es escuchar lo que tienen para decirnos atentamente y de una manera desprejuiciada, porque son distintos los prejuicios que caen sobre una que sobre la otra. Se ponen otros actores y actoras en relevancia”.

Los embarazos de niñas y adolescentes no solo afectan su presente, sino su futuro. Del total  de las jóvenes que abandonan el secundario, el 30% lo hacen por un embarazo y el 67% de los/as adolescentes que no estudian ni trabajan fuera de sus hogares son mujeres que cuidan niños/as dentro de sus casas. “Un embarazo a temprana edad no solo implica un riesgo muy alto para la salud física, en tanto que llegado al momento del parto tiene mucha más probabilidad de morir o sufrir efectos para su salud que una mujer adulta, sino en otros aspectos que son por ejemplo la implicación emocional, las dificultades para continuar con sus proyectos de vida y la deserción escolar. También, más tarde, el acceso a un trabajo digno o a posibilidades económicas que la sustenten”, manifiesta Verónica Bisdorff.

En nuestro país cada región tiene diferentes condiciones socioeconómicas, lo cual genera impacto en el acceso a la ILE. Según el plan, La Rioja es la provincia con más embarazos no deseados de menores de 20 años y le sigue Salta. “Hay una complejidad de factores que hacen que en algunos territorios ésta sea una problemática de alto nivel. Esto tiene que ver en principio con la pobreza, con la falta de acceso a los recursos simbólicos y materiales, y a los derechos sobre salud y educación. Particularmente, tomando la situación de Salta y otras provincias que tienen índices altísimos, también tiene que ver con aspectos culturales porque tienen una fuerte raíz vinculada a la religión y a idiosincrasias que están en oposición a la garantía de los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos”, agrega Bisdorff.

Fotos: Catalina Distefano

“La objeción de conciencia en verdad es objeción de la práctica porque sino parece que quienes sí realizan la práctica no tienen conciencia”, explica Grosso al respecto de quienes se niegan a realizar abortos. “Es importante que quienes sean objetores de la práctica no sean obstaculizadores de la práctica, porque pueden elegir no realizarla pero dar todas las herramientas para que la interrupción sea en otro lugar”, concluye.

En este Día de las Infancias es necesario repetir todas las veces necesarias que en un mundo justo las niñas no son madres.