Hacia la unidad del campo popular en Bolivia

Sólo saldremos adelante si caminamos juntos

El estallido social en contexto de pandemia hizo brotar otra vez la histórica guerra racial entre indios y blancos. Sin embargo, Evo Morales y Felipe Quispe ("El Mallku") siguen distanciados. ¿Encontrarán ambos líderes el diálogo para avanzar hacia un triunfo electoral en octubre?

Otra vez reaparece en la escena política, pero hay una nueva generación que no conoce la trayectoria ni la línea política de «El Mallku». Se reconoce como Indio Aymara, oriundo de Omasuyos en el departamento de La Paz (Bolivia) y fue guerrillero del Ejército de Liberación Tupak Katari. Luego de la desarticulación de la guerrilla creada allá por la década de 1990, pasó a ser secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), donde su rol como líder fue fundamental en el año 2003.

Cómo olvidar esa frase que recorrió todos los rincones del país, cuando en pleno auge de la guerrilla -año 1992- le dio una contundente respuesta a la periodista Amalia Pando (quien jugó un papel importante en el golpe de Estado al presidente Evo Morales): «No quiero que mi hija sea sirvienta de usted».

Indígenas vs. blancos

El despectivo «indio», utilizado por los colonos europeos contra los nativos de la actual América, fue la palabra elegida para diferenciarse social, cultural y políticamente. Suprimir las diversas culturas en una sola tenía un objetivo: «entonces es indio el pongo, el incivilizado, salvaje que representa el retraso cultural y que conspira contra el avance de la sociedad moderna». Entonces, ¿por qué en pleno siglo XXI existen hombres y mujeres que se definen como indios/as?

Para explicar esto nos remontaremos a la revolución de 1952 encabezada por el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), en un contexto donde la Guerra Fría se expandía en todo el mundo. Es así que el MNR vuelca un gobierno dictatorial y proclama: «Voto universal, reforma agraria y nacionalización de las minas». Quienes estuvieron al frente de esas batallas fueron quechuas y aymaras, fabriles, artesanos, transportistas y mineros. Pero la conducción del MNR negaba la participación en las decisiones a los nativos, no los consideraban iguales. Esto desembocó en una ruptura política, es ahí cuando empiezan a surgir nuevas corrientes alternativas al comunismo y el socialismo.

Los líderes aymaras y quechuas entendían que la izquierda proveniente de Europa no era distinta al capitalismo porque sólo querían utilizarlos para seguir sirviéndose de su pueblo. Cansados de creer en la palabra del «hombre blanco», de esa forma surgen el indigenismo y el indianismo/katarismo.

Saldar las diferencias para servir al pueblo

Evo Morales y Felipe Quispe representan al mismo sector social, más allá de algunas diferencias en sus posicionamientos políticos. Si bien «El Mallku» fue opositor al gobierno del MAS y en algunos momentos funcional a la derecha, a veces es bueno que nos muestren los errores que vamos cometiendo. Y ambos líderes cometieron errores.

Hoy el enemigo ha tomado nuevamente las riendas del poder utilizando las herramientas del pasado, aunque con algunas particularidades: el apoyo militar y policial para ejecutar el Golpe y los medios de comunicación nacionales e internacionales para disfrazarlo. El estallido social en contexto de pandemia, frente al cansancio de los sectores más humildes, volvió a hacer brotar el conflicto histórico de la guerra racial entre indios y blancos. Por eso es que volvió al escenario político el líder de los indios, aquel hombre radical que genera miedo y respeto a la vez. Es él quien eleva el discurso de «renuncia de Áñez y de todo su gabinete».

Por otro lado, las organizaciones del pacto de unidad y el MAS llevan el discurso del diálogo y el consenso para llegar a una etapa electoral. El estallido social no es beneficiario para el pueblo, no queremos más derramamiento de sangre de nuestros hermanos y hermanas. Evo Morales y Felipe Quispe tienen que encontrar el diálogo y liderar este momento con responsabilidad. Hay que predicar con el ejemplo. La principal urgencia es recuperar nuestra Nación y expulsar a los invasores, porque sino pasaremos a ser nuevamente inquilinos en nuestra casa y deberemos empezar a reconstruir una Bolivia devastada y saqueada.

Sólo saldremos adelante si sarantaskakiñani (caminamos juntos).