¿Dónde está y a quién le conviene que no aparezca?

Un año y medio sin noticias del policía Arshak Karhanyan

Arshak Karhanyan, agente de la Policía de la Ciudad, fue visto por última vez el 24 de febrero de 2019 cuando salía de un hipermercado en Caballito. Su familia no supo más de él. En el marco de la investigación por el vínculo entre la Policía de la Ciudad y la AFI, su paradero vuelve a ponerse en el centro de la escena.

Se cumple un año y medio de la desaparición de Arshak Karhanyan, agente de la Policía de la Ciudad, y las respuestas sobre su paradero siguen sin aparecer. El joven agente desapareció sin dejar rastro el domingo 24 de febrero de 2019, cuando salió a las 14 horas de un hipermercado Easy en la Avenida Rivadavia. Dejó dos celulares adentro de su departamento de Caballito y una moto atada en la puerta, pero no volvió a ser visto. Desde entonces no hay avances concretos en la investigación y la familia continúa en su desesperada búsqueda. Ahora, al calor de la investigación sobre los nexos entre la Policía de la Ciudad y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el caso parece encuadrarse en nuevas líneas de investigación.

Las últimas imágenes de Arshak son de una cámara de seguridad. Lo muestran saliendo del supermercado Easy en Avenida Rivadavia al 5700, en el barrio de Caballito. Si bien no hay detenidos, todas las miradas recaen sobre Leonel Herba, otro policía de la Ciudad que había visitado a Arshak en su departamento de la Avenida Directorio y que registró un incremento patrimonial importante en esos días: de hecho, se compró una moto Yamaha de 23 mil dólares.

Los errores en la causa son más que sospechosos. De las cámaras solicitadas por el fiscal no se accedieron a la totalidad; de las analizadas no se consiguieron todas las filmaciones de aquel domingo; y de las conseguidas, muchas no fueron archivadas y las pocas que quedaron a disposición no se corresponden al horario de la desaparición del policía. Asimismo, algunos allanamientos no fueron realizados porque, en una primer instancia, el juez Alberto Baños no consideraba que se tratase de un delito.

“No han quedado errores por cometer por parte de la Policía de la Ciudad. Los peritos que formatearon los teléfonos borraron todos los datos. Los registros de las cámaras que fueron entregadas a la causa no corresponden con los días solicitados. La Policía de la Ciudad debería haber sido apartada de la investigación desde el primer momento”, señaló Victoria Montenegro, legisladora porteña y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, que sigue el caso de cerca.

De hecho, la hipótesis de la huida voluntaria fue la que el Ministerio de Seguridad porteño intentó defender durante mucho tiempo: que Arshak se había escapado, que no había delito, que probablemente hubiera escapado por razones personales. Algo que suena cuanto menos extraño porque Arshak no retiró dinero de su cuenta, ni salió del país según consta en los registros de Migraciones y ni siquiera llevó su teléfono celular.

En un primer momento se sugirió una pista de que Arshak podría haber estado relacionado al caso Nisman, por su desempeño en la división de Cibercrimen durante más de dos años. Sin embargo, esta línea de investigación perdió fuerza y en los últimos meses volvieron a crecer las sospechas sobre la propia Policía de la Ciudad, al calor de las investigaciones por la participación de efectivos de esta fuerza en tareas de inteligencia para la AFI.

Semanas atrás, una junta pericial integrada por fuerzas federales dictaminó que, en las pericias realizadas por la Policía de la Ciudad, “no se han respetado las buenas prácticas de la informática forense”. La junta analizó los peritajes realizados en los celulares de los oficiales sospechados, así como en los teléfonos y computadoras de Karhanyan.

En las vísperas de este nuevo aniversario de su desaparición, el jueves pasado se reunieron Vardush Davtyan, mamá del policía, su abogado Juan Kassargian, la legisladora Victoria Montenegro y el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla. El funcionario nacional se sumó a la búsqueda y se comprometió a intervenir a través de la Dirección Nacional de Políticas contra la Violencia Institucional.

El tiempo pasa y las preguntas son las mismas: ¿Dónde está Arshak? ¿A quién le conviene su desaparición y por qué?

 

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