Docentes, estatales y metrodelegades lanzan un nuevo espacio político en la Ciudad

«Comienza el tiempo de descuento para Larreta»

Durante años fueron la oposición en la calle y en sus puestos de trabajo al Ejecutivo de Horacio Rodríguez Larreta y ahora lanzan una nueva propuesta política, bajo las banderas de siempre. El espacio, aún en construcción, apuesta a disputar la hegemonía neoliberal en la Ciudad.

En medio de una pandemia mundial que puso en crisis al sistema político en su totalidad y que expuso -mucho más aún- las desigualdades preexistentes, distintos sectores progresistas de nuestro país apuestan a construir una vuelta a la «normalidad» que le ponga fin a los modelos neoliberales, para abrirle paso a nuevas experiencias políticas basadas en el respeto y la promoción de los derechos humanos, el acceso a la salud, la educación, la vivienda y el trabajo, la redistribución de los ingresos, el fortalecimiento de la industria nacional, entre otros ejes. Con este espíritu surge en la Ciudad de Buenos Aires un nuevo espacio político, que se propone disputar la hegemonía macrista que desde hace 13 años se ha instalado en el distrito más rico de la Argentina. «Fuimos parte de la resistencia y ahora queremos ser parte de las propuestas de un nuevo Gobierno en la Ciudad que cambie las prioridades, que tenga menos baldositas, farolitos y macetitas, y tenga más educación, salud y trabajo», dijo Eduardo López, uno de los impulsores del espacio, en diálogo con El Grito del Sur.

De izquierda a derecha: Eduardo López, Daniel «Tano» Catalano y Roberto «Beto» Pianelli.

Aunque no tienen nombre, tienen un objetivo muy claro: derrotar al proyecto neoliberal en la Ciudad. Daniel Catalano y Agustina Panissa, dirigentes de ATE Capital, Eduardo López y Angélica Graciano, docentes de la Mayo, y la dupla Roberto «Beto» Pianelli y Karina Nicoletta, de los metrodelegados, son las principales referencias de un espacio que ya reúne a cientos de trabajadores y trabajadoras porteñas. «Nuestra intención es transformar las lógicas tradicionales. No caer en el clásico espacio con un nombre, un sello, sino todo lo contrario, un espacio abierto, un movimiento político y social que represente las voces de los sectores postergados de la Ciudad de Buenos Aires», plantea Pianelli, actual secretario general de la AGTSyP y otro de los impulsores de este espacio.

Actualmente son tres los espacios (docentes, estatales y metrodelegados) que forman parte de este armado, pero -según cuenta López- el objetivo «es sumar otros 97 sectores», entre los que incluyen a las disidencias, a les estudiantes, las PyMEs, las cooperativas, entre otros. Para ello ya han empezado a establecer conversaciones con referentes de cada área, con quienes esperan encontrarse dentro de un mes en una instancia plenaria conjunta que les permita debatir sobre la situación de la Ciudad de Buenos Aires y definir ejes de acción en común. «Nuestra idea es organizar a los ajustados. Si nos organizamos los ajustados por Larreta, le ganamos a los ajustadores», enfatiza el dirigente de les docentes.

Agustina Panissa. Foto: Abril Pérez Torres

«Son muchos los trabajadores y las trabajadoras que creen que en la Ciudad se puede generar otra lógica, que hay que dar batalla al gobierno de Rodríguez Larreta -dice Panissa-. Éste se constituye como un espacio completamente anti-neoliberal y hay muchos más que quieren apostar a esta construcción». Sobre este punto, la representante estatal apunta directamente contra la administración porteña, a la cual acusa de no haber implementado ningún tipo de política paliativa que ayude a los sectores más postergados a sortear las dificultades económicas que se produjeron o se profundizaron en medio de la pandemia por el COVID-19. En este sentido, proponen un pliego con cuatro reivindicaciones principales: un IFE y ATP porteño; una ley que grave a los supermercados, los bancos, las aseguradoras, las plataformas de delivery (Glovo, Rappi, Pedidos Ya, entre otras); la implementación del Cupo Trans; y una conectividad libre y gratuita para estudiantes y docentes.

Uno de los principales desafíos que identifican es romper con el cerco mediático que mantiene inmaculada la figura de Horacio Rodríguez Larreta, a quien definen como «casi un anti-cuarentena». Plantean que, en gran medida, este blindaje se explica por un desorden organizativo de la oposición porteña, y en este sentido confían en que la construcción de este espacio aportará a derribar la imagen del Jefe de Gobierno como el gran gestor, un discurso que construyen desde el Ejecutivo y del que se hacen eco los grandes medios de comunicación. «Se acabó la farsa de este falso buen gestor: fracasó en el PAMI, donde estuvo de titular cuando Favaloro se suicidó, pidiéndole la plata que le correspondía a su fundación y no se la daba, y después fue eyectado del gobierno de De la Rúa. De ahí se fue con Ruckauf, se guardó durante el kirchnerismo y apareció con Macri. Terminó con Macri encabezando como presidente, nos endeudó, nos empobreció, y ahora administra la Ciudad quien peor abordó la pandemia en todo el país», expone López.

«Beto» Pianelli, Angélica Graciano y el «Tano» Catalano.

«Así como tuvo que retroceder cuando quiso cerrar secundarias nocturnas, cuando quiso dejar de pagarle a los residentes y concurrentes de los hospitales, cuando quiso juntar cinco hospitales, esa misma lucha que nosotros ganamos, la tenemos que plasmar en una coalición electoral para que el lugar de reagrupamiento de la derecha, que es la Ciudad de Buenos Aires, sea ganado por los porteños que nos movilizamos contra el 2×1, contra el cierre de escuelas, y a favor del aborto», siguió.

Mucho se ha hablado, fundamentalmente en los últimos años, sobre el sentido común instalado en el ciudadano y la ciudadana promedio de la Ciudad. Son múltiples las voces que abonan a un discurso que presenta a los porteños y las porteñas como sinónimos de conservadores. Y éste es otro punto que quieren poner en discusión desde este espacio. «Hay un sentido común en la Ciudad que entiende a los trabajadores y las trabajadoras como un gasto más y ve al sindicalismo como una mala palabra», ejemplifica Panissa y plantea: «Muchas veces la voz de los trabajadores y las trabajadoras no es parte de la planificación de las políticas y por eso queremos sumar nuestro aporte».

Eduardo López. Foto: Catalina Distefano

«Hay una enorme tarea para enriquecer los distintos discursos sobre los que podemos seguir interpelando a la ciudadanía. La Ciudad de Buenos Aires tiene que poder ser un espacio diverso, ecológico, sustentable, igualitario y con justicia social», sostiene la secretaria general adjunta de ATE Capital y una de las seis figuras principales de este espacio, que empieza a dar sus primeros pasos. «Tenemos que construir un gran movimiento que exprese los intereses de los sectores vulnerables de la Ciudad», concluyó Beto Pianelli.