Relatos que hieren de gravedad a la educación pública

Docentes porteños despedidos en pandemia

A lo largo de este año, el Gobierno porteño ya cesanteó a más de 1500 docentes. A los despidos, se le suma que durante la pandemia el Ministerio de Educación de la Ciudad publicó muy pocos cargos docentes y que los actos públicos virtuales no evidencian garantías en cuanto a su transparencia.

La educación en la Ciudad de Buenos Aires sigue siendo uno de los sectores más afectados por la gestión gubernamental que lleva 13 años en el distrito. En todo ese tiempo, pese a la resistencia de la comunidad educativa, fueron ganando terreno diferentes ítems que afectaron gravemente a la calidad educativa. Solo por mencionar algunos: salarios docentes magros, falta de vacantes, mantenimiento e infraestructura edilicia en deterioro, falta de matrícula en espacios de capacitación continua gratuita, y la carencia de docentes en algunos niveles. Pero en medio de la pandemia vislumbró otro punto que, hasta este momento, nunca preocupó a las y los trabajadores de la educación: la falta de fuentes laborales.

En 2018 la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, abrió una convocatoria para reclutar maestras y maestros del “interior” del país y de países extranjeros, ante la carencia de docentes en el distrito. Un manotazo de ahogado que intentó tapar la mala gestión local en la materia, que arrastraba años con salarios a la baja provocando que muchos jóvenes desistieran de elegir la carrera docente en la Ciudad.

En 2020 la situación cambió radicalmente, no porque hayan mejorado los salarios, tampoco porque más jóvenes hayan elegido la profesión, sino porque el gobierno porteño cesanteó a más de 1500 docentes. Horacio Rodríguez Larreta dio de baja la resolución 2020-11163089-SSSDOC, que preservaba el puesto de trabajo de miles de maestras y maestros suplentes durante la pandemia. De esta forma ignoró el Decreto de Necesidad y Urgencia 329/2020, firmado por el presidente Alberto Fernández, que prohíbe realizar despidos en el marco de la emergencia sanitaria. Fue el propio Gobierno de la Ciudad que, en una reunión, les informó a los sindicatos docentes que había una lista de 1500 docentes amparados por la resolución que evitaba los ceses.

Fotos: Prensa Ademys

“Se nos está vulnerando el derecho básico de ejercer una profesión para la cual estudiamos mucho tiempo y aún en este contexto seguimos capacitándonos en vistas de mejorar nuestra forma de enseñar”, destaca Salomé, que trabajaba en una escuela primaria del Distrito Escolar 12, único cargo al que se postuló en lo que va del 2020, ya que en marzo no pudo presentarse en los actos públicos presenciales porque tiene a su cargo el cuidado y la crianza de su bebé de dos años y lo acompañó en la primera etapa del jardín. “Fuimos expulsadas de nuestros cargos, dejándonos sin salario ni obra social en plena pandemia. En una ciudad en la que los casos aumentan exponencialmente todos los días, sentimos la necesidad de pedirle a quienes forman parte de la comunidad educativa que visibilicen nuestro reclamo y acompañen nuestra lucha”, agrega Salomé, que además sostiene la necesidad de un plan de lucha de los gremios mayoritarios.

A los despidos, se le suma que durante la pandemia el Ministerio de Educación de la Ciudad publicó muy pocos cargos docentes en relación a la cantidad de maestras y maestros que hoy se encuentran sin trabajo y, a la vez, los actos públicos que se llevan a cabo en forma virtual continúan presentando irregularidades y no se evidencia ningún tipo de garantía en cuanto a la transparencia de los mismos porque el Ejecutivo porteño no permite la participación de docentes, ni supervisores, ni veedores de ninguno de los sindicatos.

Vanesa Spera es profesora de Teatro y estaba cubriendo el cargo de maestra de juegos dramáticos en el Centro Educativo Complementario de Educación Plástica CECEP N° 9 del DE 9. Al ser despedida por el Gobierno porteño, se vio obligada a abandonar la Ciudad de Buenos Aires y actualmente regresó a vivir con sus padres a la provincia de Santa Fe porque no pudo costear el alquiler de su departamento en Capital Federal. “Pedimos lo que se hizo en otras provincias que brindaron un bono o compensatorio por estar a la deriva en plena pandemia. En la provincia de Chubut, por ejemplo, los docentes no cesaron, en Santa Fe se les dio un bono a los suplentes – interinos que se quedaron sin trabajo”, afirma Vanesa. “No exigimos una locura, pero estamos desamparados en todo esto. El IFE –Ingreso Familiar de Emergencia- a nosotros no nos llega, ya que somos trabajadores en relación de dependencia”, concluye Spera.

Fotos: Prensa Ademys

“Mi situación es muy vulnerable, porque no solo ya no tengo ingresos como docente, sino que no hay posibilidad de conseguir trabajo en ningún otro rubro”, señala a este medio Patricia Urdangarín, que afirma que antes de la pandemia le sobraban los cargos y no paraba de trabajar. “Previo a todo esto, el Ministerio de Educación de la Ciudad publicaba 10 cargos que estaban disponibles y sólo había dos o tres docentes para cubrirlos, sobraban los puestos. Hoy no tengo ni para pagar las expensas, estoy viviendo de mis ahorros que ya se acaban. Soy el único sostén de familia a cargo de menores porque el padre está viviendo en Chubut. El Gobierno porteño no puede dejarnos a la deriva, debe darnos alguna ayuda económica, algo, hasta que consigamos un cargo”, culmina Patricia.

“La situación de los maestros y maestras suplentes en CABA es bastante compleja, el Gobierno porteño admitió que había 1500 docentes que estaban bajo el amparo de la resolución que evitaba que sean despedidos para cumplir con el DNU firmado por el Gobierno nacional y, una vez dada de baja la resolución, automáticamente esos docentes se quedaron sin trabajo. A esto se le suma que los pocos actos públicos que hay son virtuales y totalmente discrecionales, dado que no podemos tener acceso para garantizar la transparencia”, afirma a El Grito del Sur Jorge Adaro, secretario adjunto del gremio docente Ademys. “En un plano de ajuste, el Gobierno porteño sacó además cargos existentes y no los volvió a poner en los actos públicos, entonces se configuró una situación de suma gravedad. Hay compañeros y compañeras que no trabajan desde diciembre del año pasado y que ya han perdido la obra social por estar más de tres meses inactivos”, cierra Adaro.

 

@MDSuarez

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