Enfermeros y enfermeras: les olvidades de los hospitales

«No necesitamos aplausos, sino que el Gobierno porteño nos reconozca como profesionales»

Con varios empleos, sueldos por debajo de la canasta básica, sin reconocimiento a la carrera profesional y una importante carga de stress y responsabilidad, los enfermeros y las enfermeras de la Ciudad de Buenos Aires denuncian las pésimas condiciones de la actividad y exigen mejoras salariales.

Si la pandemia de COVID-19 visibilizó desigualdades, la difícil situación de los enfermeros fue una de las tantas injusticias que salió a la luz con más fuerza. Con varios fallecidos y cientos de contagiados, los enfermeros y las enfermeras de la Ciudad de Buenos Aires denuncian la compleja situación que atraviesan en sus labores diarias: sueldos por debajo de la canasta familiar que les empujan al pluriempleo, falta de reconocimiento a la carrera profesional e insuficiencia de personal en la mayoría de los hospitales.

E. trabaja como enfermero en el Hospital Piñero, ubicado en el barrio de Flores. «El problema es que no hay enfermeros: una gran parte obtuvo licencia por factores de riesgo, casi la mitad del plantel de enfermería, y esto hace que sea crítica la situación», explica este hombre de 50 años y más de 15 de antigüedad en el rubro. Las consecuencias de la falta de enfermeros están a la vista: en el Piñero tuvieron que cerrar el servicio que cobijaba las unidades 9 y 15. «A eso se le suma el cansancio físico: trabajamos muy estresados y esto fue el detonante para que muchos compañeros y compañeras contrajeran la enfermedad».

«El enfermero no gana bien, el sueldo es bajo», es la afirmación que se repite como una constante en todos los testimonios. Erica Lubenfeld es enfermera del Hospital Gutiérrez. «Tenemos salarios por debajo de la línea de la pobreza y a eso se le suma el problema del pluriempleo. La consecuencia es que estamos expuestos no sólo en un trabajo sino en dos o tres, sumado al estrés que esto implica», sostiene.

El problema es doble: a los sueldos bajos, que no superan los 38 mil pesos, se le suma la falta de reconocimiento profesional. La carrera de enfermería quedó excluida en 2018 de esta condición, lo que hace que sus sueldos se equiparen a los de trabajadores administrativos. «Pero nosotros tenemos estudios de, por lo menos, 5 años. Hay muchos que se especializaron, que son docentes, que dirigen un servicio y ganan lo mismo que cualquier otro empleado», explica E. «Yo gano $36.911 con 15 años de servicio como Licenciado en Enfermería. Tengo dos hijos y no me alcanza. Tenía un auto y lo tuve que vender», sentencia.

Claudio Gomez es enfermero del Hospital Ramos Mejía, delegado de SUTECBA y retrata la situación en su hospital. «En el Ramos Mejía, si bien ya estamos alcanzando los 100 contagios en el personal, nos favoreció que apenas comenzó la pandemia salimos a luchar para que nos proveyeran de equipos de protección personal. Eso hizo que se redujeran los contagios. La mayoría de los casos que hubo fueron comunitarios o producto del pluriempleo».

La semana pasada, los representantes del SUTECBA y la gremial de Médicos Municipales sostuvieron una reunión con el ministro de Salud porteño, Fernán Quiros. Allí se planteó la necesidad de aumentar los ingresos a enfermería y se señaló la importancia de incorporar mayor cantidad de camilleros. Los trabajadores de salud también exigieron un incentivo económico, que se aumente el plus sanitario y que le permita a los enfermeros registrar una mejora en sus ingresos. «Al principio de la pandemia nuestros compañeros se compraban ellos mismos los mamelucos, los barbijos y las antiparras», explica Gómez.

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«No necesitamos aplausos, sino que el Gobierno porteño nos reconozca como profesionales», relata Érica. La falta de reconocimiento tiene un impacto concreto más allá de lo salarial: menos licencias y la necesidad de encontrar más de un trabajo. «El reconocimiento profesional de la carrera de enfermería implicaría también un salto en el sistema de salud: no es lo mismo que te atienda un enfermero que hace 14 horas a uno que hace una jornada digna», sentencia la trabajadora.

Asimismo, como sucede en muchos otros gremios, las paritarias continúan en stand by. SUTECBA sigue en conversaciones y en la actualidad se están manejando con el 7,8% que se firmó en 2019. «Estamos cansados: desde marzo venimos en la primera fila y desde el Gobierno tardan en mandar reemplazos para los compañeros contagiados o con licencias por riesgo», concluye Gómez.

Entre los planteos que sostuvieron en su reunión con el Ministro de Salud de la Ciudad, destaca el reclamo para que el trabajo en hospitales sea declarado como «insalubre». Si bien no hubo una respuesta concreta, Claudio Gómez explica que desde el GCBA tomaron nota de gran parte de los planteos y se comprometieron a garantizar la continuidad y mejora del bono. Una promesa que aún está por verse.