Un ajuste inesperado en pandemia

El Gobierno de la Ciudad cortó la ayuda alimentaria a 220 familias de La Boca

Funcionarios del Ministerio de Desarrollo Humano y del IVC informaron ayer que dejarán de suministrar bolsones de comida para las familias más vulnerables del barrio. Desde La Boca Resiste y Propone advirtieron que "los comedores y ollas populares que conforman la red de cooperación se verán saturados y desbordados".

«Esta semana no hay bolsones», respondieron ayer funcionarios del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat y del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). Esto ocurrió tras varias idas y vueltas que dejaron a 220 familias del barrio de La Boca sin asistencia alimentaria, en un contexto de desesperación por la falta de ingresos que se ha agravado en el transcurso de la pandemia. Desde la organización La Boca Resiste y Propone (LBRP) advirtieron que «los comedores y ollas populares que conforman la red de cooperación se verán saturados y desbordados porque son los únicos que reciben demanda espontánea».

Desde fines de abril hasta la fecha, el Gobierno porteño hizo llegar a las familias más vulnerables del barrio un bolsón semanal que consta de ocho productos secos. Dado que esto no resulta suficiente ni llega a cubrir las necesidades nutricionales mínimas, la cooperación de muchos vecinos y vecinas permitió que se reforzara esta ayuda con huevos, verduras y productos de limpieza como lavandina y alcohol en gel. «Éstas son familias que están viviendo situaciones críticas, no se las pueden saltear. Nos dijeron que esta semana no hay bolsones y que la semana que viene hablamos a ver cómo seguimos. La situación es muy grave porque la única respuesta que podemos dar es lo que ya venimos garantizando, por eso estamos apelando a la solidaridad de todos los actores posibles. La responsabilidad de garantizar el derecho a la alimentación es del Estado porteño», explicó a El Grito del Sur Natalia Quinto, referente de LBRP.

De acuerdo con las organizaciones que conforman la red de cooperación, el Gobierno de la Ciudad esgrimió como argumentos para cortar la asistencia «un tema de logística en la compra, errores en el cálculo y una cuestión de prioridades». Dentro del universo de las 220 familias afectadas, aparecen desde vendedores ambulantes hasta mozos y empleados de comercio que se quedaron sin trabajo desde el inicio del aislamiento. Cabe destacar que La Boca es un barrio fuertemente dependiente del turismo, actividad económica primaria totalmente paralizada en la actualidad. «Aquí hay gente que le cuesta un montón el circuito de comedores, a la que le representa un frustración muy grande hacer 40 minutos de fila y por ahí no llegar a retirar la vianda. También hay familias recontra numerosas y con población de riesgo. Venimos priorizando a las familias que están en una situación más urgente, que no pueden depender de este circuito por el peligro que implica», contó Quinto.

Actualmente la red de cooperación, conformada por más de 60 organizaciones del barrio, sostiene 22 ollas populares todos los días de la semana que cubren unas 10 mil raciones diarias. En este marco de crecientes dificultades, el desafío de La Boca Resiste y Propone será -una vez más- apelar a la solidaridad barrial para dar respuesta este fin de semana a la mayor cantidad de familias posibles, priorizando a aquellos grupos en los que haya niños y niñas menores de 10 años. «Les pedimos a todas las familias que llamaran para efectuar el reclamo. También le escribimos a Juan Maquieyra (presidente del IVC) para que nos diga si la situación se va a normalizar la semana entrante, necesitamos una respuesta seria y certera. La alimentación de la gente en medio de la pandemia es un tema muy sensible», concluyó Natalia Quinto.

 

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