"Una intervención de carácter político", denuncian las familias

El Gobierno de la Ciudad intervino la cooperadora del Álvarez Thomas

Con el establecimiento sin funcionamiento, producto del aislamiento social, preventivo y obligatorio, y sin nadie que pueda ofrecer oposición a la medida, el Gobierno porteño ordenó a la Policía de la Ciudad el ingreso a la escuela Álvarez Thomas para intervenir la cooperadora.

“Nuestra cooperadora le entrega hasta computadoras a los chicos para que puedan seguir estudiando”, destaca Paula Insaurralde, delegada de las cooperadoras de la Comuna 15 e integrante de la comunidad educativa del colegio, en relación a tan solo una de las acciones que llevan adelante las familias organizadas de la escuela Álvarez Thomas del barrio de Agronomía. Alrededor de 900 niñas, niños y adolescentes, participan en diferentes actividades que promueve la «Coope». Gestión, solidaridad y acciones sociales, tres características que destacan la función social que se ve reflejada en la comunidad educativa del barrio. El establecimiento cuenta con una pileta de natación y un comedor autogestionado, ambos fundados por las familias que integran la cooperadora.

A fines de 2017, la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, comunicó a la escuela el recorte del plan de natación para educación inicial y primaria, medida que fue revertida con un fallo favorable en primera instancia, ratificado por la Sala I de la Cámara de Apelaciones. Hace un año, el juez de la causa, Aurelio Ammirato, convocó a una audiencia por el incumplimiento de la orden judicial por parte de Soledad Acuña, y luego se giró las actuaciones al fuero penal para que se determine el posible delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Este año la Justicia porteña le dio la sentencia definitiva en primera instancia, y obligó al gobierno de CABA a reponer las clases de natación al nivel inicial.

“Como cooperadora contamos con un fondo de 24 millones de pesos, este fondo es garantía de la protección de nuestros trabajadores y trabajadoras, suplencias e indemnizaciones o eventuales situaciones que tenga que afrontar la cooperadora”, agrega Paula Insaurralde. Además, en medio de la pandemia, las familias organizadas comenzaron a idear la construcción de un gimnasio propio para que los y las estudiantes pueden desarrollar sus actividades físicas en el lugar. La cooperadora además sostiene el proyecto de las Olimpiadas de Matemática, todos los años hay un taller permanente para que las y los estudiantes se preparen y puedan competir. Con fondos propios mantienen actividades extracurriculares como taekwondo, teatro, básquet, fútbol, fotografía, talleres de radio, entre otros. Las familias que eligen esa escuela saben que van a contar con todas estas actividades y con un comedor que garantiza la calidad en cada comida.



Ayer, en horas de la mañana, funcionarios del Ministerio de Educación al mando de Fabián Capponi, director general de Educación de Gestión Estatal, irrumpieron por la fuerza en las instalaciones de la escuela junto a la Policía de la Ciudad, para intervenir la cooperadora. “Vinieron a quedarse con todo lo que logramos durante estos años, quieren ocultar que hay otra forma de gestionar las escuelas desde las cooperadoras y sobre todo con la comida de los pibes, porque de esta manera ponemos en jaque el negocio de los comedores escolares que Larreta y Acuña tercerizan”, cierra Paula.

Entre los argumentos de los que justifican la intervención, se encuentra que la cooperadora le pagaba honorarios a una abogada por un litigio que mantenía con el Gobierno de la Ciudad. No objetan el monto que está acreditado con factura, dicen que la cooperadora no puede pagar para litigar contra el gobierno porteño, “lo que resulta falso porque a nadie se le puede quitar el recurso de la Justicia”, destaca Carla Policella, mamá de una estudiante del Álvarez Thomas. “Intervenir una cooperadora requiere de motivos valederos, fuertes. No es algo menor la intervención de una cooperadora, es el lugar natural de participación democrática de las familias de la escuela, es a través de ella que como familias podemos intervenir en el proceso educativo público”, agrega Policella.

“Lo que se deduce de esto es una intervención totalmente de carácter político que reviste un sentido de venganza ante una comunidad que en el año 2019, con todas sus fuerzas y energías y con las herramientas mínimas que tenemos, nos organizamos para defender la pileta de nuestra escuela, una pileta que se construyó en los años 70 por la cooperadora”, destaca Carla.

No es la primera vez que el Gobierno de la Ciudad interviene cooperadoras modelo, que sirven de ejemplo de organización para otras comunidades educativas. Una de ellas fue la histórica cooperadora del Lenguas Vivas, y la más reciente intervención fue la de la Coope de la Escuela N° 2 República de Panamá, ubicada en Av. San Martín 6387. Las familias, de amplia participación en la cooperadora, fundaron un comedor autogestionado, donde sus estudiantes tenían acceso a raciones de comida de calidad. Hasta la fecha, la coope se encuentra intervenida y, pese a la lucha de sus integrantes, el Ejecutivo de Rodríguez Larreta se mantiene en su postura.

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Las fake news del regreso a clases en la Ciudad