Reflexiones sobre el voto joven en Bolivia

La juventud no sólo es el futuro, también el presente

En el marco de las elecciones del 18 de octubre en el Estado Plurinacional de Bolivia, la población joven (entre 18 y 30 años) representa casi 40 % del padrón electoral. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, este año 250.805 jóvenes bolivianos están habilitados para votar por primera vez.

La política es el arma más poderosa que puede transformar la vida de millones de personas, para bien o para mal. Los gobiernos de derecha siempre utilizaron la política para beneficios propios y, cuando el pueblo reacciona frente a los avasallamientos, aplicaron políticas de adoctrinamiento: bala al que pide justicia, cárcel para los líderes sociales y hambre para el pueblo. Las fuerzas de derecha en Bolivia son todas iguales, descienden de la casta que hace 500 años saquearon las tierras a nuestros ancestros y nos hicieron esclavos. Hoy solo usan la “democracia” a su conveniencia, razón por la cual el 10 de noviembre de 2019 provocaron un golpe de Estado. Ellos tienen las armas y el dinero suficiente para invertir nuevamente en otro golpe.

Por eso los jóvenes tenemos que estar más despiertos y atentos, y no permitir que nos utilicen como escudo para disfrazar otro golpe de Estado. Hoy nos dimos cuenta en qué desembocó todo esto: hubo torturas, desapariciones, secuestros y asesinatos. En el voto de los jóvenes está la posibilidad de derrotar el racismo, recuperar la paz y restaurar la justicia. Tenemos grandes desafíos y responsabilidades; por eso cuestionemos, debatamos y proyectemos.

Tomando las palabras del hermano candidato a vicepresidente David Choquehuanca, “los jóvenes tienen que despertar, se dejaron engañar, les han hecho creer que los jóvenes son el futuro, y los jóvenes repetían somos el futuro, somos el futuro… Y cuando se dan cuenta ya no son jóvenes, se dejaron robar el presente. Jóvenes hoy es cuando tienen que asumir su responsabilidad, hoy es cuando tienen que hacerse escuchar por los mayores, por las autoridades, manifestar lo que piensan y lo que sienten. Necesitamos diputados jóvenes, senadores jóvenes, ministros jóvenes y por eso tienen que trabajar en la unidad”.

Tenemos la historia de nuestro lado y un sendero heredado por hombres y mujeres que creían que no se vive por vivir, sino que se lucha viviendo. Muchos de ellos fueron jóvenes influenciados por otros grandes líderes y de esa manera ampliaron el camino; hoy nos toca a nosotros tomar lo mejor y cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, porque la vida tiene ciclos y los tiempos nuevos ameritan nuevas reflexiones.

Los proyectos con orientación socialista fueron las mejores experiencias para abrir camino a la conquista de derechos y a la proyección de una alternativa al capitalismo. Pero no es suficiente, necesitamos superar las contradicciones propias que nuestros procesos políticos tienen, entendiendo que la espada del capitalismo nos atraviesa por igual a todos.

José Carlos Mariátegui, escritor y periodista, decía que los procesos en Latinoamérica tienen que ser en base a sus realidades, entendiendo al sujeto político, el Marxismo fue pensado para Europa. Aquí en tierras del Abya Yala el dogma marxista no se puede aplicar de la misma manera, por eso “ni calco ni copia, creación heroica”.

Frente a estos desafíos los pueblos más explotados en Bolivia fuimos desarrollando propuestas propias, alternativas al sistema actual. Recuperando la memoria histórica atreves de la descolonización, las formas sociales y políticas basadas en el Suma Qamaña (EL vivir bien /Buen vivir) y los Ayllus (comunidad). Gracias a nuestros abuelos y abuelas que nos recuerdan mirar el mundo de manera circular, y por eso encontramos el camino del Qhapaq Ñan (camino de integración) y al Pachakuti (el tiempo del cambio/tiempo del retorno). Los lineamientos están, el desafío de la juventud es traducir estas políticas en un hecho, allí esta nuestro desafío, ojo no estamos diciendo de volver al Tawaintisuyo, eso sí es algo romántico, estamos diciendo que debemos construir alternativas al neoliberalismo. El MAS IPSP genero las condiciones para poner en debate, ahora es nuestro deber continuar la batalla.

Por último, jóvenes del MAS IPSP que hoy van a ser candidatos no se olviden que la lealtad es al pueblo.  Bolivia necesita profundizar su revolución democrática y cultural, fortalecer la educación, la salud, generar trabajo para los más pobres. Bolivia necesita jóvenes que sean consecuentes con su discurso, si llegado el momento se encierran en sus oficinas y solo ven al pueblo por la ventana eso los convertirá en políticos mediocres y oportunistas; un revolucionario verdadero se ensucia los zapatos, construye poder popular, de abajo a arriba, escuchen al pueblo que ellos los guiaran. Hay mucho por hacer y el tiempo es hoy.

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Inhabilitan a casi 25 mil bolivianos en Argentina para votar en las elecciones de su país