Medios de comunicación y discapacidad

Nada sobre nosotros/as sin nosotros/as

La Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI) lanzó la guía 'Medios y discapacidad' para fomentar las coberturas respetuosas en medios de comunicación. Desde El Grito del Sur hablamos con Verónica González Bonet, periodista y autora de la guía, sobre la importancia de generar un lenguaje no discriminatorio.

No pocos salieron a hablar en términos de locura y psicosis cuando el ex presidente Eduardo Duhalde nombró la posibilidad de un golpe de Estado en Argentina. Por su parte, otros hablan de ciegos/as y sordos/as para nombrar a las personas con las que no coinciden. Pero es en los medios de comunicación donde más se nota que el mal (como el buen) uso del lenguaje genera sentidos, reproduce estereotipos y determina comportamientos. Si bien desde hace siglos los feminismos vienen sosteniendo que lo que no se nombra no existe, fue hace poco que la disputa por el lenguaje se volvió a poner sobre la mesa cuando la contienda por la E generó adeptos y detractores.

En ese sentido, el cuestionamiento del lenguaje también abre una ventana para subrayar el capacitismo y la discriminación por la que está forjado. La Red de Derechos para Personas con Discapacidad (REDI) lanzó la guía «Medios y discapacidad» para realizar coberturas no discriminatorias en los medios de comunicación. La publicación no sólo especifica los marcos normativos, como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU), sino que también explicita pautas para los/as periodistas y comunicadores/as a la hora de realizar entrevistas y coberturas. Algunos de éstas son: no caer en el amarillismo ni la emocionalidad, abordar el tema sin sentir la labor periodística como un acto de caridad y procurar que la información brindada sea accesible. Desde El Grito del Sur hablamos con Verónica González Bonet, periodista y autora de la guía, sobre la importancia de generar un lenguaje no discriminatorio.

¿Por qué es importante que haya una comunicación no discriminatoria hacia las personas con discapacidad?

Porque la comunicación no debe ser discriminatoria hacia ningún colectivo: personas migrantes, habitantes de villas, personas LGTB+ y también personas con discapacidad. Si comunicamos de manera discriminatoria, no estamos cumpliendo con la responsabilidad social que tenemos, en tanto comunicadores.

¿Cómo se generó la guía y cómo se piensa difundirla?

La guía fue pensada en un momento donde realicé una investigación sobre la relación de las personas con discapacidad con la información, tanto como productoras y receptoras. En este sentido, pude identificar la necesidad de los y las comunicadores/as de contar con información sobre cómo abordar estas temáticas, sobre todo quienes trabajan en las provincias, y así surgió esta guía como una herramienta que esperamos resulte de utilidad. Está en la página de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), organización que integré hasta febrero de este año: www.redi.org.ar . Ahí hay un enlace de documentos y dentro de publicaciones es la primera. También tenemos guías en papel, pero aún no estamos pudiendo enviarlas.

Los medios no suelen tener personas con discapacidad en sus equipos de trabajo. ¿Por qué es necesario que las haya? ¿Cómo se podría lograr esto?

Es necesario que las personas con discapacidad estemos en los medios para que se escuche nuestra voz. El lema de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, con rango constitucional en nuestro país, es: “Nada sobre nosotros/as sin nosotros/as” y eso tiene que ver con que en ocasiones se elaboran políticas, programas y proyectos desde los distintos lugares que no materializan adecuadamente el modo de resolver cuestiones sobre las personas con discapacidad, a pesar de las buenas intenciones. Por otra parte, tiene que ver con romper la invisibilización sistemática que sufre el colectivo. En los medios hay muchísimos prejuicios en relación con las capacidades que podemos tener las personas con discapacidad, presuponiendo qué podemos hacer y qué no desde una mirada capacitista. Los medios públicos tienen la obligación de incorporar personas con discapacidad en su staff en un porcentaje no menor al 4%, pero esto no se cumple.

Muchas personas que circulan por los medios de comunicación usan términos discriminatorios e inadecuados. ¿Cuáles son las consecuencias de esto?  

Las consecuencias son la estigmatización de un grupo de personas. Cuando se habla de que algún político es ciego, sordo, autista, esquizofrénico, sugiere que tienen alguna discapacidad cuando el no ver alguna situación, no escuchar o no prestar atención son actitudes que ellos eligen tener, no así quienes tenemos alguna discapacidad. Lo mismo ocurre cuando se asimila la actitud de un femicida con la locura. Un femicida es un violento y las personas usuarias de servicios de salud mental no tienen por qué serlo.

Muchas veces se ven intérpretes en lengua de señas en transmisiones mediáticas. ¿Sirve esto? ¿Es suficiente?

Sirve, pero no es suficiente porque hay personas sordas que la utilizan y otras que prefieren los subtítulos. Ambas medidas deben complementarse y no tapar a las intérpretes con los graph.

Si el lenguaje crea sentido, ¿cambiarlo puede generar un mundo más inclusivo?

Sin dudas, las palabras no son casuales. No es correcto decir que una persona tiene capacidades diferentes, todos tenemos capacidades diferentes; tampoco necesidades especiales (qué sería lo normal y lo especial?). No podemos como periodistas decir que una persona sufre o padece discapacidad, es más conveniente que digamos tienen, porque sino estamos asumiendo que tiene una carga negativa que no necesariamente la tiene. Tampoco se dice enano/a, sino persona de baja talla. Una persona no vidente, es quien no es vidente, quienes no vemos somos personas ciegas o con discapacidad visual. Quienes no escuchan son personas sordas o con hipoacusia, no utilizamos la palabra sordomudo. Si hablamos de personas con discapacidad sin precisar, decimos simplemente eso. Tampoco discapacitadas, porque la discapacidad es un término en constante evolución, no un adjetivo estático y, por otro lado, primero nombramos a la persona.