Día de la lucha por la legalización del aborto en América Latina y el Caribe

No son números, son vidas

Cada año se realizan entre 350 y 500 mil abortos en todo el territorio argentino. Es decir, todas las mujeres abortan en promedio dos veces en su vida. En un nuevo día de la lucha por la legalización del aborto en América Latina y el Caribe, la marea feminista muestra su presencia en el continente.

“Es urgente, es prioridad”, escriben en el «Día de la lucha por la legalización del aborto en América Latina y el Caribe» las 700 organizaciones que forman parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Esta fecha, instituida en el año 1990 en lo que fue el V° Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en San Bernardo, nuclea y visibiliza una causa tan histórica como vigente en el continente. En nuestro país, desde hace algunos años, y especialmente luego del debate parlamentario, la lucha por el aborto -y el pañuelo verde- se convirtieron en bandera feminista. Este reclamo cobró aún más fuerza luego de que el presidente Alberto Fernández haya asegurado que enviaría al Congreso un proyecto de ley durante su discurso de apertura de sesiones el 1 de marzo pasado. Pero el impulso de la ola verde se vio frenado cuando la pandemia sirvió como excusa para que funcionarios y funcionarias antiderechos dilaten el debate argumentando que no se podía realizar de manera virtual. Así, mientras la fibra óptica parece ser un impedimento para algunes, 2 de cada 10 muertes de mujeres en nuestro país siguen siendo por causas vinculadas al embarazo, parto y puerperio. “Llevamos 15 años de lucha por una ley que es una cuestión de salud pública. De haber sido aprobada en 2018, Liliana de Santiago del Estero, B de la Matanza, Ivana de Formosa, y tantas otras más no hubieran muerto, obligadas a buscar métodos inseguros para interrumpir un embarazo”, explica el comunicado publicado por la Campaña.

También afirman que, durante la cuarentena, el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) sumó más complicaciones por la saturación en el servicio sanitario. “Las internaciones por complicaciones de abortos inseguros suman más de 49 mil anualmente, lo cual presiona aún más al sistema de salud. En la pandemia los abortos son una urgencia real que debe atenderse”. «En Argentina, quienes se practican un aborto en condiciones inseguras tienen secuelas o mueren (…) Nuestro proyecto de ley debe tratarse y aprobarse de inmediato”, alertan las activistas.

Según el conteo de la Campaña, en lo que va del aislamiento 3 mujeres perdieron sus vidas por abortos inseguros: 2 en la Provincia de Buenos Aires y 1 en Formosa. Además, 4 niñas se han visto obligadas a parir cuando se les negó el acceso a la interrupción del embarazo, incluso siendo producto de una violación. Una de ellas vive en Santiago del Estero, otra en la Provincia de Buenos Aires y las restantes en Corrientes y Jujuy.

Fotos: Cristina Sille

A nivel internacional, la ONU explicó -teniendo como punto de partida abril de 2020- que si las cuarentenas en el mundo se extendían por seis meses más (algo que en nuestro país ya sucedió), 47 millones de mujeres en países de renta media y baja no tendrían acceso a anticonceptivos modernos y, si continuaran por un año, la cifra de embarazos no deseados podría llegar hasta 15 millones.

Sobre cómo proceder durante el ASPO en caso de necesitar una interrupción del embarazo, la guía redactada por Royal College of Obstetricians & Gynaecologists (traducida al español por REDAAS) determina que se deben realizar consultas a distancia que tengan los mismos estándares que las consultas presenciales, enviar la información por mail o Whatsapp, generar un kit de medicamentos que incluya la medicación específica, medicaciones adicionales, pruebas de embarazo y un plan de seguimiento a distancia que la persona pueda recoger con contacto mínimo y ofrecer una autoevaluación a distancia. Además, no se realizará análisis de sangre de no ser necesario y el consentimiento podrá ser dado de forma verbal.

No son números, son vidas

Cada año se realizan entre 350 y 500 mil abortos en todo el territorio argentino. Es decir que, en promedio, todas las mujeres abortan dos veces en su vida. Además, de las 135 internaciones por día fruto de abortos clandestinos, 2 de cada 10 pacientes tienen 19 años o menos.

Las consecuencias físicas y psicológicas de las mujeres que se realizan abortos clandestinos no se limitan a Argentina. A nivel mundial, 26 países tienen totalmente prohibido el aborto; 39 lo permiten en caso de riesgo de vida; 56 por motivos de salud; 14 por motivos socio-económicos y 67 si la mujer lo solicita pero con restricción temporal.

Según las estadísticas del Guttmacher Institute, entre 2015 y 2019 ocurrieron 121 millones de embarazos no planeados en el mundo al año y el 61% terminó en aborto, es decir un total de 73 millones de abortos mundiales por año. La tasa de embarazos no deseados es mayor en los países con legislaciones más restrictivas, es decir que -al contrario de la lógica conservadora- la tasa de aborto es más alta en aquellos lugares con mayores restricciones.

A esto se suma que, si bien en los últimos años los avances médicos crecieron a pasos agigantados, esto no tuvo su contraparte en la situación de mujeres y personas con capacidad de gestar. Según Guttmacher, el 51% de los embarazos no planeados entre 1990 y 1994 terminaron en aborto, cifra que se mantuvo relativamente estable hasta el año 2004 en todo el mundo. Sin embargo, entre 2015 y 2019 el porcentaje creció llegando hasta el 61%.

Fotos: Cristina Sille

Como no se cansan de evidenciar tanto los estudios como las organizaciones feministas, esto no es solo un problema de salud pública sino también de diferencia de clases: durante el gobierno de Cambiemos el precio del misoprostol -el medicamento más efectivo para realizarse una interrupción del embarazo en el primer trimestre- aumentó un 1280% y el ingreso promedio de las mujeres del decil más bajo estuvo un 18,2% por debajo del costo del medicamento durante el primer trimestre de este año.

A 30 años del encuentro en San Bernardo y 15 de la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, las personas con capacidad de gestar levantan pañuelos de distintos colores para que exista la posibilidad de decidir sobre sus cuerpos y que los abortos clandestinos sean en algún momento no más que un feo recuerdo.