Clarín y Juntos por el Cambio se unen contra el Observatorio anti-fake news

Entre el odio y el NODIO

Políticos y periodistas opositores alzaron su voz contra NODIO, el Observatorio de la Defensoría del Público que tiene como principal finalidad "proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, maliciosas y falacias” en el entorno digital, alegando que atentaría contra la libertad de expresión.

Cuando parecía que en el 2020 no podía ocurrir nada más donde la realidad supere a la ficción, sectores de la derecha comenzaron a hablar de “cyber patrullaje” y “Ministerio de la Verdad” para referirse a NODIO, el «Observatorio de la desinformación y violencia simbólica en medios y plataformas digitales» que funcionará en la Defensoría del Público a cargo de Miriam Lewin. Políticos y periodistas cercanos a Juntos por el Cambio llegaron inclusive a hacer referencia a regímenes autoritarios como el nazismo y hablar de la «Gestapo» informativa.

NODIO se lanzó para celebrar los 11 años de la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Como explicaron desde la Defensoría, el Observatorio asume el compromiso de “generar insumos y entornos de intercambio que permitan reflexionar acerca de las prácticas responsables en búsqueda de un periodismo de alta calidad”. Además surge en el marco de la pandemia, donde se calcula que hubo un gran aumento de fake news e incluso el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebrevesus, habló de «infodemia» para referirse a las noticias falsas sobre temas médicos o de salud. Como aducen desde NODIO, si bien en estos últimos años la masividad de Internet permitió democratizar el acceso a la información, esto también dio pie a la circulación de mensajes de odio y malintencionados que dañan y estigmatizan a  los sectores más vulnerables de la sociedad. “Tanto la ONU como la OEA se han expresado a favor de que iniciativas ciudadanas estudien y propongan iniciativas con un espíritu democrático y no punitivo”, explicó Lewin durante el lanzamiento virtual del Observatorio.

Sin embargo, gran parte del arco político y el periodismo opositor se posicionó en contra alegando que NODIO podría ser una manera de controlar a los medios de comunicación que no compartan la línea política del Gobierno. Desde la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) explicaron que NODIO podría funcionar para juzgar las líneas editoriales y decidir que es «bueno o no» para la sociedad, mientras que ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) repudió que todos los intelectuales que participaron en el lanzamiento del proyecto sean cercanos al Ejecutivo. Roberto Rock, titular de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, aseguró que los observatorios tenían la tendencia de aplicar normas que regulen los contenidos y el criterio de los medios y aseguró a Infobae: “Sin dudas, pronto empezaremos a ver cómo el Gobierno tratará de justificar nuevas regulaciones que coartarán la libertad de prensa y expresión”.

Luego del revuelo, desde la Defensoría emitieron un comunicado donde aclararon que “no existe intención alguna de llevar adelante ni el control, ni la supervisión de la tarea de la prensa, actividades que son incompatibles con las funciones de la Defensoría del Público”. Los integrantes de la oposición no parecieron tener intención de declinar su postura, razón por la cual desde Juntos por el Cambio denunciaron penalmente a Lewin por «abuso de autoridad y violencia de los deberes de funcionario público», nuevamente amparándose en una posible restricción a la libertad de prensa.

Miriam Lewin, titular de la Defensoría del Público

En diálogo con el programa “Crónica Anunciada” en la radio Futurock, la titular de la Defensoría del Público explicó que dicho organismo no tiene la capacidad de sancionar y que NODIO no trabajará bajo reclamos de las audiencias como se hace usualmente en la Defensoría sino produciendo informes, coordinando con periodistas, universidades, portales digitales, plataformas y redes sociales. Asimismo, aclaró que la intención del Observatorio es generar un cambio cultural y dar elementos a grupos estigmatizados y atacados para defenderse. “Todo el mundo tiene derecho a expresar su posición aunque sea diferente a la contraparte y lo exprese de una manera apasionada», aseguró la periodista autora de «Putas y Guerrilleras», «pero una cosa muy diferente es el insulto o la agresión. Cuando se pretende expulsar al otro de la discusión, cuando se echa mano a estas comparaciones con un régimen como el nazismo, muy poco bien se le está haciendo a la democracia”.

 

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