Ocuparía la Asesoría Tutelar, vía acuerdo político en la Legislatura

Larreta busca sumar a Carolina Stanley a la Justicia porteña

La ex ministra de Desarrollo Social volvería al ruedo desde la Asesoría General Tutelar de la Ciudad, un cargo que dura siete años y requiere el aval de la oposición en la Legislatura. A cambio, el Ejecutivo porteño promueve el ascenso de Marcela Millán dentro del Ministerio Público de la Defensa.

La ex ministra de Desarrollo Social durante el gobierno de Mauricio Macri, Carolina Stanley, tiene todos los números para desembarcar nuevamente en la Ciudad. El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, propuso oficialmente su nombre para que conduzca la Asesoría General Tutelar porteña, el organismo judicial encargado de regular “la promoción del acceso a la justicia y el respeto, protección, promoción y satisfacción de los derechos” de niñes y adolescentes y personas con padecimientos en salud mental. El cargo queda vacante a fin de año y Stanley aceptó la propuesta de reemplazar a Yael Bendel, funcionaria del riñón de María Eugenia Vidal que está de salida luego de una gestión conflictiva que generó más de un conflicto político con los asesores a su cargo.

La postulación deberá ser aprobada en la Legislatura porteña antes de fin de año, y necesita dos tercios de los votos (40 sobre 60) para concretarse, por lo que el Pro, que cuenta con 28 voluntades propias, deberá lograr un acuerdo político con sus aliados y la oposición, encabezada por el Frente de Todos. A ese fin, propuso el ascenso de la abogada Marcela Millán dentro del Ministerio Público de la Defensa, en reemplazo de Horacio Corti. Millán es especialista en derecho penal, formó parte de la redacción del nuevo Código Penal de la Ciudad y es la ex esposa del actual embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, parte del círculo íntimo del presidente Alberto Fernández desde los tiempos de militancia en el PJ porteño. Los pliegos de Stanley y Vidal, con sus CVs, fueron publicados el mismo día en el Boletín Oficial.

El debate pasa ahora por cómo se reparten los cargos: hasta 2013, tanto la dirección de la Asesoría Tutelar como la del Ministerio Público le correspondían ambas a la oposición, pero a partir de su hegemonía electoral, el Pro echó por tierra ese acuerdo tácito (entre varios otros). El problema es que con la buena elección de la oposición en 2019, las cosas cambiaron y hoy Larreta cuenta con sólo 28 legisladores y legisladoras netamente propios. En el Frente de Todos remarcan que «no hay ninguna norma que diga a qué fuerza tiene que pertenecer» quien ocupe el cargo y avisan que todavía no hay una posición consensuada dentro del bloque al respecto. El Gobierno nacional, luego del recorte de la coparticipación porteña, se esfuerza de todas formas de tender puentes de acuerdo con Larreta. Las fotos recientes con el Jefe de Gobierno de la titular de Aysa, Malena Galmarini, y del ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, siguen esa línea de paz.

Más allá de algunas objeciones que podría recibir Stanley en base a los estragos que en materia social (su materia, claro está) produjo el gobierno del que formó parte hasta 2019, lo cierto es que llegaría al cargo con peso propio y luego de haber mantenido una relación tensa pero mejor de lo imaginable -a priori- con varias organizaciones sociales. Su gestión al frente del Ministerio de Desarrollo Social de Nación será recordada, entre otras cosas, por la Emergencia Social, la ley que consiguieron a fines de 2016 los movimientos populares que permitió en parte generar una contención económica a miles de personas que perdieron su trabajo o buena parte de su poder adquisitivo.

De hecho, el ex candidato a vice de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, reavivó esta semana uno de los debates que cruzaron a la gestión anterior y dijo que, a través de los planes sociales, «el gobierno de Macri le daba plata a los enemigos». A partir de las marchas en el Congreso contra la reforma previsional de 2017, la ex ministra Patricia Bullrich había propuesto recortar los planes y reprimir, postura que chocaba públicamente contra Stanley y los propios Vidal y Larreta. Esa reedición de este debate los encuentra hoy divididos entre halcones y palomas dentro de la oposición.

Stanley tiene además una buena relación con el Papa Francisco. El sumo pontífice la recibió en 2018 junto a su esposo, Federico Salvai, y a su referenta política, María Eugenia Vidal. Francisco sonrió ese día para la foto, en un gesto opuesto al que tuvo, por caso, con el propio Macri.

Luego de varios meses en silencio forzada por una enfermedad, Stanley finalmente aceptó la propuesta de Rodríguez Larreta para ocupar el nuevo cargo, de mucha menor exposición, pero que viene de la mano de otro posible desembarco: el de Vidal. La ex gobernadora visitó en plena pandemia el comedor del padre “Toto” De Vedia en la Villa 21-24, fue incorporada por Larreta este año como asesora en materia social y suena como posible candidata porteña de Juntos por el Cambio, como tapón del posible ascenso de los radicales de la mano de Martín Lousteau. Además, uno de los funcionarios que la acompañaron a la ex ministra, Carlos Pedrini, se sumó como uno de los armadores del proyecto Larreta 2023.

La dirección en la Asesoría General Tutelar dura siete años, por lo que -de ser aprobada su designación- la ex ministra tendría trabajo hasta 2028. La tarea que tiene por delante no es sencilla: los asesores tutelares tuvieron un rol muy crítico de la gestión Pro en la pandemia respecto a la conectividad de pibes y pibas de los barrios populares y los fallos en la aplicación de protocolos de cuidado en hospitales neuro-psiquiátricos, en paradores para personas en situación de calle y en los hoteles familiares. También deberá resolver el conflicto abierto del asesor de Cámara, Gustavo Moreno, que se arrastra desde la gestión de Bendel, un caso de censura judicial y persecución similar al que han denunciado otros juristas que hacen valer la progresiva Constitución porteña, un dolor de cabeza para las sucesivas gestiones Pro.

 

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