Mónica Macha

«Si seguimos esperando, se van a seguir muriendo mujeres»

Se acerca la fecha de cierre de las sesiones ordinarias en el Congreso y crece la presión del movimiento feminista para tratar el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La diputada nacional Mónica Macha, presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidad, habló con El Grito del Sur sobre el poroteo, las dificultades de una votación virtual y la posibilidad de sesionar en campaña electoral.

Triángulos de cartulina verde frente al Congreso, cintas atadas por las calles de Mar del Plata, perejil en unas sillas en Rosario. La sospecha se hizo realidad y cada región del país volvió a teñirse de verde cuando, luego de las declaraciones de Dora Barrancos, quedó en claro que el Gobierno estaba moviendo algunas fichas para que el aborto legal, seguro y gratuito sea una realidad inminente en Argentina. Bajo el lema “Es urgente, es prioridad” —que se sumó al histórico reclamo “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”—, la Campaña puso el pie en el acelerador para que el proyecto del Ejecutivo entre al Congreso antes de que cierren las sesiones ordinarias, el 30 de noviembre. Con el impulso de los feminismos organizados, que esta vez no pudieron tomar las calles pero sí las redes, el Gobierno comenzó a urdir una estrategia colectiva que permita despejar el panorama legislativo y asegurarse los votos necesarios para la aprobación de la ley.

Aunque hay diferentes versiones, representantes de la Campaña se juntarían la semana que viene con el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y antes de fin de mes el propio Alberto Fernández anunciaría el envío de este proyecto. Se estima que el proyecto pasará por tres o cuatro comisiones en la Cámara de Diputados, de las cuales -en cualquiera de los casos- todes les presidentes están a favor de la legalización del aborto: Pablo Yedlin (FdT) al mando de la Comisión de Acción Social y Salud Pública; Carolina Gaillard (FdT) en Legislación Penal, Cecilia Moreau (FdT)  al frente de Legislación General, y la dupla de Mónica Macha presidenta (FdT) con Silvia Lospennato (Cambiemos), vicepresidenta por la Comisión de Mujeres y Diversidad.

Optimista pero precavida, Mónica Macha habló con El Grito del Sur sobre la situación actual en la Cámara, las dificultades de una votación virtual y la posibilidad de votar en campaña electoral. “No me parece para nada estratégico presentar el proyecto para perder”, aseguró la diputada.

¿Está definida la fecha de presentación del proyecto?

No tenemos una fecha específica, hay intención de presentarlo antes de fin de mes pero todavía se está evaluando si están dadas las condiciones para que sea en este momento.

¿Vos crees que están dadas?

Meses atrás pensaba que no, porque no íbamos a poder movilizar y me parecía que perdíamos una demostración de acompañamiento muy importante como fueron las mareas verdes. Pero no tenemos claridad de cómo va a ser la trayectoria de esta pandemia y no sabemos cuándo vamos a poder movilizar, así que ahora pienso que si tenemos los votos necesarios o estamos cerca de tenerlos hay que hacerlo. Claramente no es el mejor contexto pero si los números nos dan está bien; lo que no me parece para nada estratégico es presentar el proyecto para perder, por eso como legisladoras es nuestra tarea ver cuál es el escenario y poder comunicárselo al Presidente para que decida.

¿Esos números dan?

Estamos bastante cerca del empate, pero es muy justo. Hay muchos indecisos que difícilmente vayan a votar positivo, aunque también puede ser que se abstengan y esto nos da para pensar que tenemos un buen marco para poder discutir el proyecto. Además es un proyecto que manda el Presidente, donde su fuerza es una mayoría. Tenemos un buen piso, lo que necesitamos es ampliar la diferencia.

¿Qué consecuencias tiene que las sesiones sean online?

La virtualidad nos perjudica más a quienes estamos a favor que a quienes están en contra de la IVE. Por un lado, porque se pierde el momento del recinto que es clave. En el año 2018, todo el trabajo previo fue dentro del recinto tratando de convencer, de insistir, de hablar con uno y el otro, que son posibilidades que te da la tarea legislativa en persona. Por otro lado, porque también hay más posibilidades para zafar de tener que votar porque puede suceder que alguien diga que se quedó sin conectividad. Claramente no es la mejor manera, pero esperar significa no tener una acción concreta frente a las personas gestantes que se siguen muriendo por abortos clandestinos. La espera no es inocua, si seguimos esperando se van a seguir muriendo mujeres. Además, dentro de los feminismos también se está haciendo mucha presión para que se trate este año y entonces las funcionarias que somos parte de la militancia transfeminista también la estamos sintiendo.

Se dice que el tratamiento se tiene que hacer ahora porque el año que viene hay elecciones. ¿Creés que eso es verdad?

Yo creo que no es verdad, porque Alberto planteó este tema en campaña y estuvo muy presente en todo momento, de hecho en el debate presidencial también le preguntaron al respecto. Por eso me sorprende mucho que esté tan instalado que es un tema que en campaña no se puede discutir. Se repite como un mantra que el aborto no se discute en campaña, pero yo no estoy de acuerdo.

En 2018 estuvo el grupo de “los sororos” que trabajó en colectivo más allá de formar parte de diferentes partidos políticos. ¿Eso sigue vigente?

Si, nosotras tenemos una lógica de trabajo transversal en este tema que por supuesto está en el contexto de otras disputas políticas que es imposible soslayar. Más allá de las diferencias, tenemos un especial cuidado para no permitirnos que nos separen en lo que respecta al tema de la IVE. Es una tensión permanente porque en el medio hay diferencias muy importantes respecto a grandes problemas, como son el impuesto solidario a las grandes fortunas o el presupuesto. Entonces hay que hacer un paréntesis y tener una visión interpersonal para decir ‘tenemos diferencias partidarias pero también tenemos coincidencias en nuestra militancia feminista’. Ahí queda en claro que los feminismos de nuestro país son un movimiento muy heterogéneo porque podemos unirnos a favor del aborto personas que tenemos miradas totalmente antagónicas de la sociedad, la economía y la política.

¿Cómo será el tratamiento en la Cámara de Diputados? ¿Desde la Comisión de Mujeres y Diversidad piensan plantear modificaciones si, por ejemplo, se incluyera la objeción de conciencia institucional?

La idea es trabajar en plenario de comisiones. No se haría el mismo proceso de exposiciones que en el 2018 porque es muy largo y, como el debate anterior todavía está muy vigente, si alguien quiere escucharlo puede verlo completo en YouTube. Está planeado tratarlo en plenario de comisiones, dictaminar y poder pasarlo al recinto, no tendría ni más ni menos tratamiento que otro proyecto y aparte podrían haber sesiones extraordinarias. Respecto a lo segundo, todavía no vimos el proyecto del Ejecutivo pero desde la Comisión planteamos que la objeción de conciencia institucional no la acompañamos.

 

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