Otro destino posible para Costa Salguero y Punta Carrasco

«Parque Nuestro Río»: una alternativa vecinal para la Costanera Norte

Un colectivo de especialistas elabora desde hace dos meses un destino alternativo para la Costanera Norte, cuya privatización es casi un hecho. La propuesta fue bautizada "Parque Nuestro Río" y consta de un parque, una reserva ecológica y un centro educativo en agreocología urbana.

Un parque público con vista al Río de La Plata, una reserva ecológica con flora y fauna nativas y hasta un centro educativo de «agroecología urbana»: un grupo de ingenieres, arquitectes, agobades y militantes ambientalistas trabajan desde hace dos meses en el diseño de una propuesta alternativa para las 32 hectáreas de los predios de Costa Salguero y Punta Carrasco. La idea ya fue bautizada como «Parque Nuestro Río» y será presentada durante las audiencias públicas convocadas por la Legislatura para fines de noviembre, en las que se debatirá el destino final de ese sector de la Costanera Norte, cuya privatización está prácticamente definida por el Ejecutivo que conduce Horacio Rodríguez Larreta y sus aliados de UCR Evolución y la Coalición Cívica.

«La propuesta surge del debate de un centenar de vecinos y vecinas que armamos una coordinadora no sólo para rechazar un nuevo negocio inmobiliario en la Ciudad sino para discutir colectivamente la necesidad de un parque verde en toda la franja costera, tal como la Constitución porteña señala que debe serlo», explica la iniciativa en diálogo con El Grito del Sur la ingeniera María Eva Koutsovitis, de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria (CLIC) de la UBA.

La idea tiene algunas premisas básicas, como la revinculación de les porteñes con el Río de La Plata, la recuperación de la costa como espacio de socialización y disfrute y la incorporación de varias manzanas de parque público que ayuden a balancear la pérdida constante de espacios verdes por habitante que sufre la Ciudad desde hace varios lustros. «Estamos planteando lo opuesto a lo que busca el Ejecutivo, que es más cemento, más edificios VIP, que van a levantar una pared entre el Río y el resto de la Ciudad. Nosotros estamos proponiendo recuperar la franja costera, por su importancia ambiental, su valor patrimonial y por su aporte en cuanto a biodiversidad», señala Koutsovitis.

La maqueta del Ejecutivo, con las torres y el cemento

La propuesta de un Parque, además, viene acompañada de una advertencia relacionada con la problemática ambiental y el diseño urbanístico porteño: en los terrenos en cuestión desembocan dos arroyos que atraviesan toda la Ciudad, el Maldonado y el Ugarteche, y la zona es en realidad un relleno de escombros realizado durante la dictadura para ganarle metros al Río, una historia más que conocida por Puerto Madero y la Costanera Sur. Por lo tanto, advierten les especialistas, los riesgos de agregarle aún más cemento y levantar nuevos edificios en la zona son grandes y variados.

«Es una zona frágil, por decirlo de alguna manera, probablemente inundable. En este contexto de cambio climático, varios científicos alertan sobre crecimiento de las temperaturas, de los vientos del sudeste, de las lluvias y por lo tanto del nivel de los ríos. La Ciudad debería estar mejor preparada ante el riesgo real de inundaciones a futuro, y el proyecto de construir torres de más de 20 metros, levantando una virtual pared en esa zona, no hace más que incrementar esa amenaza y de una manera brutal, porque sería irreversible», advierte la arquitecta María José Leveratto, del Colectivo de Arquitectas.

Y agrega: «Esos terrenos son estratégicos, no sólo desde lo ambiental y la calidad de vida, sino también desde el punto de vista urbanístico. Los terrenos públicos en general son un stock limitadísimo para el Estado, que los necesita ante eventuales políticas públicas. Si nos quedamos sin terrenos públicos, como parece que va a suceder si el Ejecutivo sigue vendiendo, ¿con qué recursos se tomarían decisiones en el futuro para cambiar la planificación de la Ciudad si fuera necesario? Ese problema se vuelve aún más serio con los terrenos costeros. Por eso creo que cualquier idea que se plantee para la costa debe ser lo más democrática posible, con participación ciudadana, todo lo contrario a lo que está haciendo el Gobierno porteño».

Primera maqueta del «Parque Nuestro Río»

EL RÍO, Y LAS ESPECIES NATIVAS 

Salvo que se visiten los pocos metros de la rambla frente a Aeroparque o se tenga un piso alto en algún edificio en Puerto Madero, es imposible contemplar el Río desde Buenos Aires. «Vicente López y Rosario, por nombrar dos ciudades nuestras, tienen su paseo costero y la gente los puede disfrutar. Que no lo podamos hacer los porteños tiene que ver con una historia de privatizaciones y concesiones, que va en contra de nuestra historia, porque esta Ciudad nació como ribereña», dice Loveratto.

La revinculación con el río, además, vendría de la mano de recuperación de la biodiversidad y de las especies nativas de la Ciudad, que aún las conserva, perdidas entre el cemento. «Es otro vínculo que hemos perdido y podemos recuperar», se entusiasma Ludmila Medina, educadora y técnica en producción vegetal orgánica que organiza desde hace ocho años recorridos guiados por la Ciudad para descubrir su flora nativa a desde «La Ciudad nos regala sabores», su propio espacio.

Para que la Ciudad vuelva a vincularse con sus especies, Medina propone la creación en los terrenos de una reserva ecológica y de un centro educativo agreocológico. «La reserva sería necesaria para recuperar nuestra biodiversidad, en complemento con el río. Y el centro agroecológico sería un espacio modelo para promover la producción de especies hortícolas y medicinales, algo que el Estado no hace, y también un encuentro entre vecinos y vecinas para formarnos en nuevos hábitos saludables», describe.

«La Ciudad tiene una biodiversidad que se fue perdiendo y estamos encerrados en el cemento. Un espacio educativo en esa materia, con foco en las infancias, nos permitiría tomar otra consciencia en ese sentido», agrega. Para quienes ven una utopía en la propuesta, Medina recuerda los incendios intencionales que se extienden en todo el país. “Cada vez queda más claro que tenemos que encontrar modelo productivo alternativo y sustentable, y desde la Ciudad podemos hacer un aporte”.

LA BATALLA EN LA LEGISLATURA

Hace diez días, el oficialismo logró la sanción de la primera lectura del proyecto para modificar el código urbanístico de la zona y habilitar así el negocio inmobiliario que supone la construcción de edificios estilo Puerto Madero, de entre 18 y 28 metros de altura. La venta de las parcelas, cuya concesión por treinta años vence en 2021, fue votada en la última sesión del año pasado, entre gallos y medianoches. Para que el círculo de la enajenación definitiva de las tierras costeras se complete, aún resta una segunda votación en el recinto porteño y una serie de audiencias públicas. La primera está convocada para el 25 de noviembre. Desde la coordinadora “La Ciudad es de quienes la habitamos” se preparan para intervenir y presentar la propuesta del “Parque Nuestro Río”.

También está en carpeta un proyecto de ley, que podría presentarse en las próximas semanas. Además convocan a una bicicleteada este domingo, que viene acompañada de un recorrido didáctico sobre la historia de Costa Salguero y Punta Carrasco para que la ciudadanía termine de conocer qué se pierde si la privatización definitiva se materializa.

Para justificar la venta, el Gobierno porteño aclaró que una porción del 35 por ciento de los terrenos serán para un parque. La contrapropuesta del espacio es que sea del 100 por ciento. Koutsovitis insiste en que ese 30 por ciento es una trampa. “En definitiva, todo ese corredor VIP que se pretende consolidar, desde Vicente López hasta Catalinas Sur, es una privatización del patrimonio de todos los porteños y las porteñas, una descapitalización del conjunto. Además, para que se levanten las torres el Ejecutivo va a invertir millones de dólares para garantizar la infraestructura necesaria de las redes de caños, así que no sólo nos descapitalizamos en conjunto, sino que probablemente nos endeudemos para pagar esas obras”, denuncia.

Enfrente de la propuesta, claro está, hay 35 legisladores del Pro, Evolución y la Coalición Cívica que, al menos hasta ahora, no dan a torcer el brazo prese a la presión pública, que va creciendo. Está por verse si el esfuerzo ciudadano logra que no se repita la misma historia de los 90s, esta vez de forma definitiva.