El gremio más feminizado del país sigue sin respuestas

Las trabajadoras domésticas salieron a las calles por los puestos de trabajo perdidos

Se estima que más de 50 mil trabajadoras domésticas se quedaron sin trabajo al calor de la pandemia. Esta mañana se movilizaron para exigir "respuestas". "Quienes no fuimos despedidas, cobramos sueldos por debajo de la línea de pobreza", dijeron desde la agrupación Trabajadoras de Casas Particulares en Lucha.

Organizaciones sociales, encabezadas por la Unión de Trabajadores Domésticos y Afines (UTDA), se movilizaron esta mañana desde Plaza de Mayo al Ministerio de Trabajo para exigir «respuestas» ante una situación laboral que se agrava al calor de la pandemia. El reclamo fue por aumento salarial del 100%, protocolos de seguridad e higiene, reincorporación de despedidas, subsidio de 30 mil pesos a desocupadas y registro a todas las trabajadoras informales.

El sector de las trabajadoras domésticas es uno de los rubros más afectados por la crisis del coronavirus. Entre marzo y agosto, una encuesta realizada por la Universidad de Lanús y el CONICET dio a conocer que apenas el 33 por ciento de las trabajadoras cobró el salario sin ir a trabajar, mientras que el Ministerio de Trabajo de la Nación había registrado a esa altura más de 20 mil empleadas despedidas. Esto sólo incluye a los puestos de trabajo en blanco, por lo que esta cifra superaría los 50 mil si se cuenta al personal no registrado.

Si bien formalmente se acaba de extender hasta noviembre el decreto que prohíbe los despidos, los sectores movilizados plantean que «el Gobierno nacional no hace cumplir esta medida a los empresarios de ningún sector y las direcciones sindicales de los gremios de nuestra actividad tampoco están saliendo a defender los puestos de trabajo ni los salarios». Esto, señalan, motiva todo tipo de abusos patronales en el marco de la precarización laboral: descuentos y suspensiones, obligatoriedad de trabajar sin protocolos de seguridad e higiene. En algunos casos la concurrencia al trabajo se logró a partir de la artimaña de su recategorización como «tareas de cuidado de personas» (categoría 4), permitidas en este contexto.

María del Carmen Díaz, integrante de la agrupación Trabajadoras de Casas Particulares en Lucha, señaló en diálogo con El Grito del Sur que «nuestra situación es caótica y, quienes no fuimos despedidas, cobramos sueldos por debajo de la línea de pobreza. Pedimos al Gobierno que tome atención de este tema. Muchas compañeras son jefas de familia, otras alquilan y hoy no tienen un lugar para vivir. Somos el rubro más golpeado y vulnerable de todo el país, al tener un sueldo muy bajo y ser precarizadas». De acuerdo con el cálculo de esta agrupación, el 39% de las trabajadoras domésticas ya fueron despedidas en la Ciudad de Buenos Aires.

Las trabajadoras domésticas no lograron avanzar con sus reclamos en la jornada de esta mañana. Recién el 14 de octubre habrá una nueva reunión de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, pero este sector no fue invitado a la reunión. Diez días después del mencionado encuentro, recién ahí serían convocadas. «Estamos disconformes. Queríamos algo concreto más allá de tener que esperar otra reunión en casi un mes. No nos queda otra que salir a luchar, queremos que respeten nuestro pedido. Es la tercera marcha que hacemos, pero por ahora no nos han tenido en cuenta», sostuvo Díaz.

En tanto, desde la Unión Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP) -gremio que sí forma parte de la Comisión a partir de una posición más conciliadora con el Gobierno- expresaron en un reciente comunicado la necesidad de «una recomposición remunerativa, no sólo por el creciente ¨costo de vida¨ sino también para mitigar el ¨futuro costo¨ que les significará a las trabajadoras/es, el tener que afrontar el resto de este año y los primeros meses del próximo».

 

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