Marihuana en CABA

¿Buenos Aires cannábica?

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se dispone a debatir la regulación del cannabis medicinal. "Es necesario que la Ciudad regule y registre a los consumidores para que no tengan ningún tipo de problemas con el sistema penal", explicó el legislador radical Leandro Halperin, autor de uno de los proyectos en debate.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó un recurso de preferencia para el tratamiento de los proyectos presentados en materia de regulación del cannabis medicinal. Las iniciativas en debate son dos: por un lado, la de Leandro Halperin, de la UCR Capital, y por el otro la de María Rosa Muiños, del Frente de Todos.

Ambos proyectos tienen una coincidencia en su punto de partida que reside en la adhesión a la ley nacional vigente que autoriza el cannabis cuando su finalidad sea medicinal, terapéutica o paliativa. Ahora, los representantes de las bancadas buscarán adaptar la reglamentación existente a territorio porteño.

«Es necesario que la Ciudad regule y registre a los consumidores para que no tengan ningún tipo de problemas con el sistema penal», explica a El Grito del Sur el legislador Leandro Halperin. «La ley de drogas penaliza a quienes tengan sustancias como la marihuana. Además, la falta de regulación condena a la marginalidad a muchísimas familias que hoy la necesitan o las pone en un lugar de ilegalidad por cultivar», agrega el dirigente radical.

La legisladora María Rosa Muiños, en tanto, señala que “éste es un primer gran paso. El proyecto de Halperin enriqueció mi proyecto inicial y priorizamos el consenso. Presentamos ante la Legislatura una necesidad que está latente en la sociedad, en muchas familias y en la lucha de un montón de mujeres, como Mamá Cultiva, que tratan de darle una mejor vida a sus hijos que padecen enfermedades tratables con cannabis”.

Desde hace más de un mes, la Legislatura debate en su comisión de Salud sobre la regulación del cannabis medicinal. A finales de septiembre, activistas, médicos y representantes de asociaciones de cultivadores expusieron cuáles serían las ventajas de la medida que permitiría el autocultivo para personas que padezcan enfermedades tales como la epilepsia refractaria, la esclerosis múltiple o el autismo.

En este sentido, Halperin destaca que la regulación también generará una mayor capacitación en materia de cultivo y producción. «Además de promover un registro productivo, también promovemos la capacitación por parte del Estado a través de un consejo de políticas cannábicas».

A diferencia de lo que sucede en nuestro país, en Uruguay el consumo está despenalizado, lo que ha generado un gran avance en políticas de salud y seguridad y ha dado pie a una especie de keynesianismo cannábico. «Uruguay hizo una política pública destinada a aprovechar los usos que el cannabis tiene y que los beneficios que ello pueda producir sean para el Estado. Es una política pública posible, pero nosotros no estamos dando ahora este debate», agrega Halperin. «Ese un debate nacional y tiene que ver con la regulación del cannabis en general».

La regulación del autocultivo está en el derecho a la salud, orientada a proteger a los usuarios y mejorar el acceso a la calidad de la sustancia que los usuarios precisan. “Queremos que el Estado garantice el derecho a la salud en lugar de criminalizar la utilización de cannabis con fines medicinales. Para ello, es necesario avanzar hacia la regulación de su uso, ya que en los últimos años tanto la ciencia como la medicina han comenzado a divulgar sus efectos positivos para determinadas dolencias, epilepsia refractaria, espasticidad y espasmos dolorosos en esclerosis múltiple, reducción de náuseas y vómitos”, sentencia Muiños.

Será cuestión de esperar para saber si viviremos finalmente en una Buenos Aires Cannábica.

 

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