El Diego de los laburantes

El verdadero «working class hero»

El Diego apoyó los reclamos sindicales, defendió a los jubilados e incluso fundó su propio sindicato para defender los derechos laborales de los futbolistas. Un recorrido por las luchas, las conquistas y las anécdotas del "Diego de los trabajadores".

Se nos fue “el más humano de todos los dioses”, el mejor jugador de futbol del planeta que se transformó en un ídolo popular que nunca olvidó sus raíces. El Diego cambió de casas, de autos, de países de residencia, de parejas, de amigos pero nunca cambio su visión del mundo. Lejos estuvo de ser el modelo que los poderosos quisieron alimentar, incentivando la idea de “meritocracia” para mostrar a esos que “logran salir de abajo como ejemplos de un sistema que funciona”. Maradona nunca uso así su fama, todo lo contrario. Recordó siempre Villa Fiorito como un barrio de laburantes, se paró desde el lado de los humildes y se enfrentó a los poderosos reclamando mayor justicia. En esa sintonía, nunca se olvidó de las y los trabajadores: apoyó a los sindicatos y a las luchas laborales que le pidieron, declaró más de una vez que los ricos tenían que pagar más impuestos y que los jubilados tenían que cobrar más haberes.

El primero de septiembre de este año, el más grande de todos los tiempos subió a su cuenta de Instagram una foto hermosa. En la misma se veía a un joven Maradona ya jugador de primera, que con una camisa celeste y un pantalón marrón tipo Oxford, posaba delante de su casa en Villa Fiorito. La casa lucía humilde, con un alambrado artesanal y las persianas de las ventanas un poco rotas. En la bajada de la foto, Diego Armando Maradona escribió: “Le pido a Dios que se apruebe la ley de Aporte Solidario de Grandes Fortunas. Porque en este momento de crisis, se necesita de la ayuda de los que más tenemos”. A sus 60 años, Maradona nunca se olvidó de donde vino. Este posicionamiento del 10 sobre mayores impuestos para los ricos no era nuevo: ya en un reportaje concedido al Diario de Tandil en enero de 1996, Diego hizo explícito su apoyo a una reforma fiscal progresiva, en la que los grandes patrimonios aportasen más para beneficiar a los sectores vulnerables de la sociedad: “El Gobierno debería sacarle a los que más tienen, como yo. Serviría para darle a los que están más abajo, a lo que no comen porque en Argentina no se come”, sostuvo.

Maradona pareció comprender desde joven que la solidaridad, aún desde la fama y la riqueza, no tenía que ser “caridad” sino todo lo contrario. Una de las primeras manifestaciones públicas más conocidas del Diego fue la que realizó en 1992 tras presenciar una de las protestas de jubilados que solía encabezar la histórica dirigente Norma Pla, donde manifestó: “A muerte estoy con los jubilados, lo que hacen con ellos es una vergüenza, ¡Hay que ser muy cagones para no defender a los jubilados!”. Mensaje que volvió a repetir en 1995: “Yo puedo saludarlo a Menem, pero también puedo decirle lo triste que es ver a los jubilados morirse de hambre y ver miserias por todos lados”, agregó el ídolo popular.

Antes de eso y en una declaración menos conocida, Maradona habló de los trabajadores que se ganaban la vida vendiendo “merchandising” popular cuando él jugaba en el Napoli de Italia, oportunidad que les permitía mejorar la difícil situación económica que vivían. En el documental “Maradonápoli”, que muestra el paso del astro mundial por ese club entre los años 1984 y 1991, podemos ver a un Maradona que es consciente no solo de la reactivación económica que su paso por ese club estaba generando en el sur de Italia, sino además de que eso beneficiaba sobre todo “a la clase obrera”. En la imagen, se ve a un joven Maradona sentado en una cornisa que declara: “La gente está ganando dinero con ello. Me gusta cuando la gente hace eso. Lo que le dije a los napolitanos fue: quiero que la clase obrera sobreviva, si lo hacen, no me importa. Pero no quiero a un multimillonario enriqueciéndose con Maradona. No voy a tolerar eso, así que mejor que vengan a ver a Maradona. Pero la gente promedio en Nápoles que “se gana la vida”, que hacen esto para sobrevivir, me gusta eso. Me enorgullece que Maradona también esté ayudando”.

Esta conducta con los trabajadores y las Pymes volvió a sostenerla años después, cuando se encontró con una curiosa situación en su vuelta a Boca en 1995. Entre las tantas anécdotas que tienen al Diego como protagonista, Alejandro Calabria contó en su cuenta de Twitter que en esos años “mis padres tenían una pyme de pelotas deportivas que, como consecuencia de la apertura de importaciones, se estaba fundiendo. A mitad del torneo, Maradona vuelve al fútbol. Mi viejo decide hacer una camiseta con los colores de Boca y la imagen de Caniggia y Maradona. Obviamente la remera se empezó a vender como pan caliente y mi viejo que, como les dije, se estaba fundiendo, pudo empezar a remontar la Pyme que duró varias décadas más”.

Sin embargo, el joven comentó que semanas más tarde, Claudia Villafañe se comunicó con su padre y le dijo: “Usted está usando la imagen de mi marido y no tiene los derechos». Según cuenta Calabria, «mi viejo le pidió disculpas y le contó la historia de su empresa. Ella le dijo si sabía que podía enfrentarse a un juicio millonario que sería el fin de la Pyme y los endeudaría de por vida. Quedaron en volver a hablar en unos días. Mi viejo se temía lo peor. Apenas 48hs después, ella lo vuelve a llamar. Imagínense mi viejo cómo estaba. Claudia solo le pidió que done unas pelotas con cascabel para una institución de personas no videntes que ella amadrinaba. De un posible juicio millonario a una donación de pelotas. Mi padre cerró trato. Estaba chocho y donó el doble de pelotas que habían acordado. Ah, ella le pidió un par de camisetas de regalo. Y el Diego usó esa misma camiseta el 7-10-1995, el día de su regreso a las canchas. Ese día ganó Boca 1-0 a Colón, Claudia en la tribuna tenía puesta esa misma camiseta». Calabria cierra su relato haciendo referencia al célebre entrevero entre El Diez y el Huevo Toresani: «Al finalizar el partido, en declaraciones posteriores, Maradona se pelea con Toresani a quien invitó a pelear en su famoso departamento de Segurola y La Habana y ¿saben que camiseta tenía puesta? Sí, la de mi viejo”.

El Diego de los sindicatos

En el año 2005, Maradona encabezó uno de los hitos antiimperialistas más importantes de nuestro país al sumarse a la campaña del “NO al ALCA”. En ese contexto, el Diez también sumó su apoyo a los docentes universitarios sindicalizados en el gremio AGD-UBA y firmó una solicitada donde reclamaban por salarios para docentes ad honorem. Esa firma fue certificada y acompañada por una foto, que Maradona no tuvo problemas en sacarse, mostrando su total apoyo. Un poco más cercano en el tiempo, en el año 2017 “Pelusa” le envío un video al secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo, felicitándolo por el cierre paritario de ese año. «Hola Palazzo, quiero darte un abrazo enorme porque ganaste y porque nos haces sentir cada vez más cerca de qué podemos. No que Cambiemos. Cambiemos, los huevos. Ganemos y no se me quiebren muchachos», dijo Maradona, quien luego le encomendó al sindicalista que no “nos dividamos más” y llamó a la unidad para ganar en las próximas elecciones y terminar con el gobierno de Mauricio Macri.

Ese apoyo a las y los trabajadores fue una constante en su vida. Durante este 2020, a pesar de tener fuertes cruces con la FIFA, decidió participar en un video que esa organización realizó para apoyar a las y los trabajadores de la salud en el contexto de la pandemia del COVID-19. De la misma manera no dudó en ayudar a su amigo, el músico Andrés Ciro Martínez, ex de Los Piojos y líder de Los Persas, cuando emprendió una campaña solidaria para ayudar a “los trabajadores del espectáculo” que se encontraron sin trabajo durante la pandemia. Para eso donó una réplica de la camiseta del seleccionado argentino de México 86 firmada por él, para ayudar al personal de eventos como acomodadores, seguridad, plomos, los que cargan y descargan los equipos, entre otros, que ante la falta de conciertos y de eventos deportivos en los últimos meses quedaron en una situación desesperante.

Además, el propio Diego armó un sindicato de futbolistas en 1995. El rebelde del fútbol fundó en París, junto a destacados jugadores como Eric Cantoná y George Weah, la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (AIFP), sindicato del que también formaron parte Ciro Ferrara, Gianfranco Zola, Gianluca Vialli, Hristo Stoichkov, Laurent Blanc, Michael Preud’Homme, Rai, Thomas Brolin, entre otros. Diego fue elegido presidente y Cantoná vice. «El jugador de fútbol es lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte», dijo Maradona sin pelos en la lengua al presidir una de las reuniones de la AIFP. El «10» estaba enfrentado con la cúpula de la FIFA y, fiel a su origen popular, buscó apoyo entre sus pares. Los jugadores profesionales, frente a los capitales monstruosos que metían la cuña en el negocio del fútbol, eran vulnerables, meras piezas lujosas de la empresa deportiva que los usaba y los desechaba a su antojo. Diego buscó equilibrar la balanza.

Uno de los logros más importantes fue conseguir el apoyo del belga Jean Bosman, quien consiguió derrotar a la poderosa Unión Europea de Asociaciones de Fútbol (UEFA) ante los tribunales, determinando la apertura de las ligas de la Unión Europea para los jugadores comunitarios. Su reclamo se conoce como la «ley Bosman» y permitió el libre traspaso, sin indemnizaciones ni cupos extranjeros, de los jugadores profesionales comunitarios de las ligas de la UEFA. El sindicato planteaba que los jugadores debían recibir un porcentaje de los millonarios contratos televisivos y que los horarios de los partidos no podían ser al mediodía, porque afectaban el rendimiento físico y la salud. Se declaró también en contra de los grandes capitales volcados a comprar las licencias de los clubes. Estas iniciativas no prosperaron en su momento, pero sentaron un precedente.

El Diego fue un jugador excepcional, capaz de realizar hazañas deportivas inimaginables. Sus pinceladas en la cancha alegraron a los argentinos y a los amantes de este deporte en todos los lugares del mundo. Esto lo convirtió en la persona más famosa del planeta tierra, en un mundo en donde la tecnología todavía no permitía que cualquiera sea visto en un celular a miles de kilómetros de distancia. A la fama lo acompañó el dinero y el poder. Sin embargo, nunca se olvidó del barrio de trabajadores donde nació y siempre se paró de ese lado de la vida para tomar decisiones. “Yo puedo decir cómo hice la plata, si alguno de los que viven acá también lo dice, saco el camión”, les dijo a sus vecinos y vecinas de Barrio Parque cuando se quejaban de sus fiestas y del camión Scania que había comprado para que los periodistas no lo acecharan al llegar de los entrenamientos. Por eso se convirtió en un icono popular que excede al futbol. El Diego se plantó desde el lugar de las y los trabajadores sin leer grandes libros ni estudiar sobre ideologías. Simplemente se hizo carne de la clase de donde venía y desde ahí siempre les mostró su apoyo. «Soy y seré villero toda mi vida, y estoy orgulloso de haberme desenvuelto como un villero en un mundo donde todo el día te quieren llevar por delante».

 

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