Laura Azcurra

«Debatir el aborto es fundamental para convertirnos en la sociedad más honesta que exigen los feminismos»

Laura Azcurra es actriz, cantante y bailarina de flamenco. Además de militar el ambientalismo integra la colectiva Actrices Argentinas, que tiene un papel fundamental en la lucha por la legalización del aborto desde 2018. Azcurra habló con El Grito del Sur sobre su expectativa respecto al aborto, el machismo en los medios y la realidad actual de les actores.   

“Cinco días estuve en las profundidades de Mordor”, cuenta Laura Azcurra sobre el comienzo de la cuarentena en el cual tuvo que aceptar que después de siete años consecutivos no podría subirse al escenario. Actriz, cantante, bailarina de flamenco, Azcurra es pisciana y dice que anda siempre con un dedo en la tierra. A los 39 años ya ha cultivado una trayectoria multifacética que abarca desde series como Campeones y Floricienta hasta la obra de teatro “Hello Dolly” y la tira diaria Separadas, que debió bajarse del aire por el golpe económico que significó la pandemia para el sector audiovisual. Durante este tiempo se dedicó a cultivar su huerta, leer y tomar clases de periodismo feminista, además de involucrarse en dos proyectos: uno relacionado con la salud que pronto verá la luz y “Nosotras que nos queremos tanto”, el programa semanal que conduce por YouTube junto con Thelma Fardín y Carolina Fernández.

Además del ambientalismo, que entiende como uno de los temas cruciales del momento, Laura milita el feminismo y forma parte de Actrices Argentinas, la colectiva federal y multipartidaria que se creó al calor del debate por la legalización del aborto en 2018. Luego de la presentación del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo por parte del Ejecutivo, la flamencóloga habló con El Grito del Sur sobre sus expectativas al respecto, el machismo en los medios y la realidad actual de les actores.

¿Cómo tomaron desde Actrices Argentinas la noticia de la presentación del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo?

La recibimos con mucha alegría y emoción porque esto es parte de todo lo que logró el gran movimiento feminista y la ola verde en las calles. Tiene que ver con haber estado, haber discutido, haber despertado conciencia de que es un tema de salud pública. No se trata solamente del derecho de decidir sobre nuestros cuerpos, sino que esto deja ver el sistema y el andamiaje patriarcal en el cual vivimos y que ha sido naturalizado por tantos años. Es fundamental debatir el tema del aborto para convertirnos en la sociedad más honesta que los feminismos exigen.

Durante el debate del 2018, la colectiva tuvo una militancia muy activa: se reunieron con funcionarios, hicieron intervenciones, lanzaron comunicados, pero especialmente llevaron el tema a los medios de comunicación. ¿Creés que tuvieron un papel importante en lo que llamamos la “despenalización social”?

Nosotras nos sumamos de forma genuina, espontánea y autoconvocada a un movimiento que ya venía luchando hace muchos años por esto. Nuestra organización es un colectivo autogestivo y multipartidario, hay compañeras que militan en diferentes espacios políticos partidarios y otras, como yo, que no. Lo interesante es que en esa transversalidad tenemos puntos en común muy fuertes que nos hacen direccionarnos hacia una lucha común y eso genera una gran potencia.

También tuvieron un rol muy fuerte cuando acompañaron la denuncia de Thelma Fardín. 

Nosotras en principio lo que hicimos fue juntarnos y articular los recursos para que Thelma pudiera viajar a Nicaragua a hacer la denuncia en el lugar del hecho. Yo creo que la denuncia de Thelma también tuvo que ver con ese despertar que significó para muchas el debate por el aborto, con ese 2018 tan movilizador que empezó a sacarle la cáscara a cosas que teníamos muy naturalizadas como son los abusos. Lo que Thelma expone en su relato es lo que le pasó a muches otres y por eso destapó una olla, fue la frutilla de la torta para que todo explotara y finalmente pudiéramos hablar. Hablar es ir por un camino honesto hacia la verdad y también una manera de sanar, por eso es tan importante para nosotras decir ‘No nos callamos más’. Creo que fue un estallido social interno y externo muy fuerte.

La denuncia hizo que el mundo del espectáculo cambie, hay cosas que hace diez años aparecían en la tele que hoy no se le ocurriría a nadie poner…

Totalmente, incluso el trato de los medios de comunicación hacia nosotras ya fue diferente ni bien terminó la conferencia. Eso fue muy fuerte, demuestra la potencia de todas esas mujeres juntas, compañeras, colegas, arriba de un escenario saliendo a decir algo casi en cadena nacional. Pero, más allá del morbo de que eran personas famosas, lo que decimos en nuestro discurso previo a proyectar el video es lo que sucede en la mayoría de los ámbitos. Que nosotras tengamos un trabajo con mayor intimidad con nuestros compañeros o que la gente nos conozca no significa que esto no pase en una oficina o en el banco. Los abusos son mucho más corrientes de lo que creemos y esto habla de una sociedad que ha crecido con la cultura de la violencia y una mujer que es difícil que diga que no por miedo a perder el laburo, en todos los ámbitos no solo en el actoral. Personas de diferentes sectores y géneros vinieron a agradecernos lo que habíamos hecho. Que Thelma pudiera hablar, quedando ella expuesta de por vida, nos otorgó luz verde a todas las que teníamos la necesidad de hacerlo, porque ella pudo hablar porque había escuchado a otras compañeras que habían pasado por lo mismo.

Igual el machismo en los medios de comunicación existe y también se ve el tratamiento hacia las actrices, cuando hablan de sus cuerpos o las nombran como “las hijas de..” “las novias de…” 

Yo creo que es fundamental que los medios comiencen a tener capacitaciones en perspectiva de género porque la lucha es de todos, no alcanza con que les diputades sancionen leyes o con que haya una justicia feminista. Nosotras tenemos esa carga de ‘bueno si vos te estás exhibiendo bancátela’. Si, me tengo que exhibir para promocionar lo que estoy haciendo, asumiendo que ese es el peso de mi trabajo, pero no es lo mismo la cantidad de gente que ve a una actriz en la televisión en un horario prime time que lo que sucede con otras profesiones. Nosotras, las que integramos la colectiva, asumimos que también somos comunicadoras y tenemos que ser lo más responsables posible.

¿Cómo fue para les actores la pandemia?

Es tremendo, imaginate que nadie pensó que iba a pasar esto. En algún punto, les obreres del arte estamos acostumbrades a esta inestabilidad y entendemos que sucede. Pero lo real es que ahora la mayoría de les compañeres están desocupades y venimos con una crisis en el sector desde mucho antes que la pandemia. Hay políticas que se podrían estar tomando y un sindicato de actores que podría ofrecer otro tipo de contención y no está sucediendo. Yo tenía trabajo planeado para todo el año y de repente nada. Lo que más me dolió es no estar en el teatro por el feedback que sucede en el teatro, que es una energía espectacular donde pasan cosas muy hermosas que enaltecen el alma humana. Después lo acepté y empecé a ver cómo encontraba mi espacio de comunicación y mi espacio creativo.

¿Qué estuviste haciendo?

Estuve trabajando en un proyecto que tiene que ver con el campo de la salud que es algo que quería desarrollar hace cuatro o cinco años y nunca tuve tiempo para hacerlo, faltan unas cosas legales pero ya está por ver la luz. También empecé el programa “Nosotras que nos queremos tanto” que creamos con Thelma (Fardín) y Caro Fernández. El programa es un proyecto político federal donde hacemos todo nosotras: lo producimos, lo grabamos por zoom, lo editamos y  lo subimos a YouTube todas las semanas. Ya vamos por el episodio número 20, ¡máxima resistencia! Esa sigue siendo nuestra trinchera, un espacio para seguir encontrándonos, pensando, entrevistando gente que nos parece interesante sobre temas vigentes de la actualidad, habla de la necesidad de seguir en movimiento escribiendo y comunicándonos.

¿Cuáles son tus referentas mujeres, tanto en la actuación como en la vida?

Hace tiempo que empecé a ponderar la singularidad de lo que cada persona puede ofrecer. La idea de compararnos, la sola palabra «carrera», ya habla de competencia y esas son terminologías que trae el capitalismo donde pareciera que no hay lugar para todos, que hay que ser mejor que otros. A mi me interesa desarticular eso porque el camino es propio, porque somos seres distintos, únicos e irrepetibles. Cualquier intérprete puede inspirarme si lo que está haciendo realmente sale de su corazón.

Dentro de la lucha feminista hay enormes mujeres que me inspiran, desde Angela Davis, pasando por Rita Segato hasta Greta Thunberg. En el ambientalismo Flavia Broffoni, Soledad Barruti o varones como Guille Folguera que desde las leyes está impulsando la conciencia sobre el planeta que es un tema urgente y super importante.

Para terminar y volviendo al tema de la IVE. ¿Desde Actrices Argentinas van a seguir realizando acciones en este nuevo proceso parlamentario? 

Nosotras nunca paramos. Seguimos juntándonos, haciendo asambleas por zoom. pensando cosas, acompañando casos de violencia de género, armando comunicados sobre lo que estaba pasando dentro y fuera del campo del arte. El 28 de septiembre fuimos al Congreso a llevarle una carta a Alberto insistiendo en que mande el proyecto e hicimos la conferencia de prensa diciendo lo mismo. Ahora hay que estar atentas de cómo va a ser el tratamiento e insistir para que se pueda debatir antes de que terminen las sesiones del 2020 así no pierde estado parlamentario el proyecto de la Campaña que es muy bueno.