Luces y sombras de un hecho histórico

El regreso a «tierra santa»

San Lorenzo regresará a Boedo. Se espera que la ley esté vigente en marzo del año que viene, votada en doble lectura y audiencias públicas mediante. La inversión de 100 millones de dólares y su relación con Marcelo Tinelli terminaron de convencer a Rodríguez Larreta de agilizar el histórico anhelo de los hinchas. Un grupo de vecinos del barrio se opone y advierte sobre los efectos socio-ambientales que supondría un estadio para 45 mil personas.

El regreso de San Lorenzo a Boedo, la “tierra santa” de sus hinchas, es casi un hecho. El proyecto de rezonificación del predio de Avenida La Plata al 1700, donde durante décadas funcionó un Carrefour, logró este viernes dictamen favorable de la Comisión de Planeamiento Urbano y será votado prácticamente por unanimidad en la Legislatura porteña en la sesión del próximo jueves, donde tendrá tratamiento preferencial. El club que preside Marcelo Tinelli logrará así dar el primer paso para levantar un nuevo estadio de 45 mil personas, que le demandará una inversión aproximada de 100 millones de dólares. El texto de la norma que lo habilita deberá pasar por un proceso de doble lectura, por una audiencia pública y por una instancia permanente de mediación con los vecinos más próximos a la obra, rechazada por muchos ellos, fundados en los efectos socio-ambientales que generaría. Pero se descuenta que, para marzo del año que viene, la ley ya esté vigente y se empiece así a cumplir el anhelo histórico de la comunidad cuerva, conquistado a fuerza de decenas de movilizaciones y caravanas multitudinarias y de una intensa negociación entre las autoridades del club y el Ejecutivo que conduce Horacio Rodríguez Larreta.

El Jefe de Gobierno porteño, que en un principio rechazaba el proyecto, terminó por aceptarlo: lo convencieron el desarrollo urbanístico que traería en la zona, los verdes cortantes y sonantes de la inversión y el lobby permanente del conductor más famoso de la televisión argentina, a quien lo une una amistad de varias décadas. Larreta, se sabe, no es muy afecto a darle curso a los proyectos del Frente de Todos –que a la postre capitalizará políticamente la iniciativa–, pero se mostró a favor, esta vez, de hacer una excepción. La actitud proactiva del bloque oficialista de Vamos Juntos se notó a partir de fines del mes pasado, cuando agilizaron el trámite legislativo incluso cuando algunos legisladores del PJ no mostraban el mismo entusiasmo.

La iniciativa fue redactada por el legislador del Frente de Todos Manuel Socías, uno de los referentes del espacio porteño de Matías Lammens, ex presidente del club y candidato a Jefe de Gobierno el año pasado, hoy ministro de Deportes y Turismo. Tuvo el impulso fundamental, también, de Leandro Santoro, uno de los asesores más cercanos al presidente Alberto Fernández. El dictamen logrado el viernes despertó fervor en todos ellos, incluso de Tinelli, que se hizo eco en las redes sociales de la emoción de los hinchas. “Cuánta emoción que siento. Se me caen las lágrimas. Pienso en mi abuelo, en mi viejo, en mis hijos, en toda mi enorme familia cuerva de más de 4 millones de integrantes. Esta lucha impresionante de tantos sanlorencistas entra en su etapa final. El 19/11 empezamos a volver definitivamente a Boedo”, twitteó el conductor, hoy alejado del “Bailando” y enfocado en presidir la Liga Profesional del fútbol local.

“Esto es, antes que nada, una historia de amor”, le dijo Socías a El Grito del Sur. “Lo que siente el hincha de San Lorenzo por su barrio, la lucha que dio, es algo muy poco común, que casi no tiene precedentes en el mundo. Fue una comunidad peleando durante muchos años por algo que tiene mucho de locura en el buen sentido, que fue transmitido de generación en generación. Porque San Lorenzo es más que un club de fútbol grande, es también un club de barrio, tiene esa doble característica identitaria y cultural. Es imposible no empatizar con ese reclamo, sobre todo porque fueron despojados por la dictadura”, reflexionó. De cumplirse la vuelta, los hinchas se sentirán reparados luego de un despojo en el que medió el capricho del ex intendente de facto Osvaldo Cacciatore, recordado entre otras cosas por su predilección por las topadoras, que no sólo pasó por el Viejo Gasómetro, sino por las villas porteñas y las viviendas de lo que hoy es la traza de la Autopista 25 de Mayo.

Para el legislador, además de cumplir el reclamo de los hinchas, el proyecto del nuevo estadio revitalizará la zona. “El proyecto es una gran noticia para Boedo, porque no sólo es un estadio para patear la pelota y jugar ahí, sino que es algo integral, la obra va a estar en armonía con el entorno”, afirmó. Según el proyecto, incluiría, además de una escuela y espacios verdes, “talleres de formación laboral, gimnasios, natatorios, oficinas, un hotel, restaurantes, confiterías, farmacias, auditorios, destacamento de bomberos, sede comunal (CGP), cocheras, galerías comerciales y patios de comidas”.

Sesión de la Comisión de Planeamiento Urbano este viernes en la Legislatura porteña

El barrio, en su mayoría de clase media propietaria de casas bajas, va a sufrir una transformación radical. Esa realidad inminente derivó en la oposición al proyecto de un grupo de vecinos y vecinas, que esta semana colgaron en las redes un video a modo de escrache en el que el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, les prometía durante una visita el año pasado que la obra no se construiría porque no era necesario levantar un nuevo estadio en la Ciudad, que ya tenía “suficientes”. Insólitamente, fue en el mismo momento en que se terminaba de levantar el Movistar Arena en Villa Crespo, que también despertó la oposición vecinal. “Estamos muy decepcionados, no sólo con el Gobierno porteño, sino con todos los bloques, también del Frente de Todos, porque sentimos que no nos escucharon, ni antes, ni ahora, que decimos lo mismo: este estadio va a ser un trastorno para todos nosotros”, relató a este medio una de las vecinas de la agrupación “Vecinos por Boedo”, que prefirió resguardarse y denunció que hace semanas recibe amenazas por su postura.

Los vecinos agrupados también hicieron circular esta semana un informe ambiental, firmado por dos de las arquitectas que presiden el Instituto de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la UBA. El informe en cuestión explicita que el estadio “implica potenciales impactos negativos de significación”. Y recomienda a las autoridades del club y a legisladores y funcionarios “restringir” los usos del futuro estadio “a las actividades compatibles con un barrio de baja densidad que verá afectada su tranquilidad e incluso su salud por ruidos de alta intensidad, movimiento de gran caudal de personas ajenas al barrio y a la zona, circulación y requerimientos de estacionamientos para un gran número de automóviles y congestión de servicios de transporte público”.

Pero la propia dirección de la Facultad de Ingeniería de la UBA emitió un comunicado este martes negando rotundamente que ese informe haya sido producido por esa casa de estudios. Todas las fuentes consultadas para esta nota afirmaron que el informe existió, pero que las autoridades de FIUBA decidieron retroceder y no firmarlo. Los vecinos denuncian que ese informe tiene validez, y que lo recibieron a fines del año pasado con la condición de no difundirlo, por temor a presiones. El vicedecano de Fiuba, Raúl Bertero, tiene un antecedente que levanta suspicacias: vecinos de Nuñez lo denunciaron penalmente hace diez años por mitigar intencionalmente los efectos de las vibraciones del estadio de River, donde finalmente terminaron prohibiéndose los recitales.

Socías matiza la polémica que surgió en torno al informe. “Yo les digo a los vecinos que estén tranquilos, porque el club no va a ser nada por fuera de las normas urbanísticas, por lo que el impacto va a estar limitado por las leyes vigentes. Además, el impacto real no se puede conocer aún, porque de eso depende también los materiales que se utilicen en la construcción. Eso es lo que fuimos transmitiendo en la mediación y el diálogo con los vecinos, al que el club le dedicó cientos de reuniones durante años”, afirmó.

Uno de los puntos del proyecto que despertó oposición entre los vecinos que viven más cerca es el apartado que habla de “multifunción”, que lo habilita a priori para conciertos y eventos multitudinarios por fuera del fútbol. “Eso no está siquiera en carpeta, pero para todo el resto, el club va a hacer lo que la Ciudad habilite”, dijo el autor de la norma.

El viernes, antes del dictamen, San Lorenzo adjuntó su primer informe oficial sobre el impacto que el estadio tendría sobre el barrio, firmado oficialmente por la FIUBA, en el que se realizan recomendaciones para evitar trastornos cuando la circulación de gente supera las 25 mil personas.

El club viene, además, cumpliendo hace varios meses con un programa de diálogo con los vecinos, para lo cual contrató a un estudio de arquitectos de prestigio internacional, la danesa Gehl. A partir de entonces fueron incorporando modificaciones y avanzando en consensos, proceso que calmó las inquietudes del Ejecutivo porteño. Pero algunas voces en la Legislatura pidieron un proceso de diálogo más amplio, en la que interviniera el propio Estado y no una multinacional como Gehl, que además tiene un contrato de adjudicación directa con la Ciudad desde 2017, por un millón de dólares, para realizar nada menos que el Plan Estratégico 2017-2027 de la Ciudad, lo que despertó protestas del Comité Ejecutivo del Consejo de Planeamiento Estratégico Urbano de la Ciudad de Buenos Aires (CoPE).

“En todos los años la visión ha sido la de San Lorenzo. El vecino sólo ve llegar el estadio”, criticó por su parte el legislador del GEN Sergio Abrevaya, quien propuso una instancia de mediación intensa entre el club y los vecinos que viven diez manzanas a la redonda. “Lo que hay que entender es que estas obras de gran impacto requieren alguna forma de opinión de la población, porque afectan directamente a 50 mil personas durante varias generaciones. Y no alcanza con una consultora imparcial ni con las audiencias públicas, que son una yuxtaposición de monólogos”, afirmó en diálogo con este medio. “Aunque la consultora danesa lo haga bien, no tiene la legitimidad del Estado”, agregó.

Así las cosas, Socías espera que el trámite legislativo termine de concretarse en marzo del año que viene. Para el día de la sanción definitiva, imagina «una fiesta popular con toda la mística de una epopeya».

 

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