Crece el lobby empresarial para la vuelta a clases presenciales

#ALasAulas: la campaña macrista que impulsan ONGs del sector privado

Organizaciones empresariales y de la sociedad civil llevan adelante una feroz campaña de retorno a las aulas para el próximo año, pese a desconocerse el contexto sanitario. Trabajadores y trabajadoras de la educación privada responden a estas presiones y hablan de su experiencia laboral durante los meses de pandemia.

La pandemia no sólo dejó en evidencia las profundas desigualdades históricas que dividen a gran parte de la sociedad, sino que también colocó sobre el tapete (como otras tantas veces) dos visiones de país: la primera pertenece a los sectores que pusieron en primer lugar el resguardo de la salud para que no se desbordara el sistema sanitario; y la segunda, quienes optaron por defender a capa y espada al sistema económico y financiero. Sería redundante decir que el negocio de la educación privada en nuestro país pertenece a este último, pero no está de más aclararlo.

Durante los 9 meses de clases virtuales por motivo de la emergencia sanitaria, una parte minoritaria del sector político hizo lo imposible para acelerar el regreso a las aulas, más allá de los riesgos que eso implicaría para la salud del conjunto de la comunidad educativa y, como consecuencia de ello, del resto de la sociedad. Muchos se preguntaban cuál era el motivo de esta decisión, ya que no comprendían semejante propuesta. Con el tiempo se conoció que esos sectores respondían (y responden) a presiones del sistema educativo privado, ya que muchos de los referentes que integran ese espacio político componen también el negocio de la enseñanza paga.

En la Ciudad de Buenos Aires, el oficialismo porteño insiste con el retorno a las aulas. En ese marco, la ministra de Educación Soledad Acuña presentó en junio el primer protocolo de retorno a las aulas en medio de la pandemia. Por ese mes, los infectados de COVID-19 estaban en ascenso en todo el país, y en la metrópolis porteña promediaban de 900 a casi 1000 contagios diarios. Pese a todos los esfuerzos, lo único que consiguió el Gobierno de la Ciudad fue realizar las conocidas “burbujas escolares” que, como publicó El Grito del Sur, menos del 0,5% del total de estudiantes participaron.

Sin embargo, lo que no pudo lograr “la política” ahora lo intentarán directamente sus protagonistas. A cara descubierta, decenas de organizaciones no gubernamentales, de la sociedad civil, instituciones y cámaras del sector de la educación privada llevan adelante una feroz campaña de retorno a las aulas para el próximo año, pese al desconocimiento de cuál será el contexto sanitario en 2021. Entre varias ONG´s poco reconocidas, y otras históricamente vinculadas a los sectores más concentrados del poder económico, se unieron para conformar la plataforma web #ALasAulas con el objetivo de juntar firmas para intentar que “la presión social” llegue al Gobierno nacional y fracture cualquier intento de medida sanitaria escolar, ante un eventual rebrote de coronavirus.

“El 2020 fue uno de los años más difíciles para la educación de nuestros chicos y chicas. Hagamos de la educación nuestra prioridad. Trabajemos unidos por un 2021 con clases presenciales en todo el país, cuando se pueda y donde se pueda. Tengamos un plan para cada lugar, para cada situación y cada momento. El primer paso es tu firma”, invita el encabezado de esta plataforma web, ignorando que en realidad eso fue lo que implementó cada jurisdicción, ya que hubo clases presenciales en aquellos lugares donde el contexto epidemiológico lo permitía.

Esta nueva plataforma nuclea a más de 80 organizaciones y cámaras empresariales de la educación privada, entre las que se destacan la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada (ADIDEP), la ONG Conciencia -dirigida por “Beby” Lacroze, integrante de una de las familias más aristocráticas de nuestro país con fuertes vínculos con el macrismo-, el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP), Establecimientos Privados Educativos (EPEA), la Comisión de Pastoral Social de la Diócesis de San Rafael, y la Fundación Noble del Grupo Clarín.

“Respecto a la presión de las cámaras patronales, nuestro posición es la misma desde el inicio de la pandemia: para volver a la presencialidad de forma segura poniendo eje en el cuidado de la salud de toda la comunidad educativa, es imprescindible que estén dadas las condiciones sanitarias”, aseguraron en diálogo con El Grito del Sur desde el sindicato docente SADOP, que nuclea a las y los trabajadores de la educación privada. “No se sabe lo que va a pasar la semana que viene, menos podemos pensar lo que va a suceder en febrero”, agregaron.

En el mismo sentido, SADOP inició una campaña por las y los docentes extraprogramáticos. “Las docentes de jardines maternales, al no estar dentro de la currícula oficial de la Ciudad, se las denomina extraprogramáticas. Es decir, integran un grupo mucho más amplio de docentes que hoy están precarizados. No sólo por sus salarios, sino también por sus condiciones laborales”, aclararon desde el gremio. Por este tema, el organismo se declara en estado de alerta y movilización: “En el caso de nivel primario o medio, estos docentes son sobre quienes descansa la mayor competitividad de una escuela (…) Son quienes sostienen una jornada extendida. Son quienes construyen la plusvalía desmedida de los patrones. A este grupo de docentes mal llamados extraprogramáticos, lo completan quienes educan a las y los estudiantes con necesidades especiales de los CET (Centros Educativos Terapéuticos) y también las y los docentes del amplio universo de las academias”, denunciaron en un comunicado. “Hoy, con un salario de docente extraprogramático no se puede vivir con dignidad, hace más de un año que no se les actualiza el salario”.

Si a los bajos salarios del sector privado se le suman las presiones de las empresas que dirigen los colegios pagos, el entorno se vuelve abusivo. Este medio dialogó con docentes del sector privado que contaron, con mucho temor, su experiencia durante los meses de pandemia y las presiones que sufrieron en algunos casos. “No me sorprende que hagan cualquier cosa para que vuelvan las presenciales pese a la pandemia”, aseguró Verónica, maestra de nivel inicial que trabaja en dos colegios privados, uno ubicado en la Comuna 14, más precisamente en el barrio de Palermo, y el otro en el barrio de Devoto, dentro de la Comuna 11. “En dos oportunidades, por reunión de Zoom a mis compañeras y a mí, las autoridades del colegio (de Devoto) nos dijeron que los padres no estaban pagando las cuotas y que corrían peligro nuestros trabajos. Después de decirnos eso, nos sugerían ir al colegio para cuidar a grupos reducidos de niños de padres que no tenían con quién dejarlos y que ya llevaban como 4 meses de retraso en las cuotas”, denunció Verónica, quien pidió no divulgar su apellido ni el nombre del establecimiento por temor a ser despedida. “Las de salita de 3 siempre nos negamos, pero algunas colegas de la sala de deambuladores (de 1 a 2 años) aceptaron. Son muchos los colegios privados que trabajaron ilegalmente durante la pandemia”, agregó.

En la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 270 jardines maternales de gestión privada que no recibieron ningún subsidio económico por parte del Gobierno porteño, y que, como consecuencia de la crisis económica producida por la pandemia, cerraron aproximadamente el 6% de esos espacios. Mariano Mango, referente del área de Gestión Privada de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), afirmó a este medio que “la presión política de la cartera educativa para que reabran las escuelas, fue a contramano de la muy baja asistencia de estudiantes a las burbujas de Acuña. Ese mismo cuadro no solamente se dio en la educación pública de gestión estatal, pasó exactamente lo mismo en las escuelas privadas”. El referente de UTE señaló también que “hubo una presión muy importante de algunas patronales de escuelas privadas hacia los docentes que le decía que, si no damos alguna señal, no vamos a tener matrícula el año que viene (…) esto es lo que le planteaban las patronales a las y los maestros”.

El espacio de Juntos por el Cambio no oculta su acompañamiento a la presión que proponen las organizaciones y cámaras empresariales que viven de las ganancias millonarias que deja la educación privada en el país. Muchos de las y los diputados que integran el espacio opositor a nivel nacional, junto a referentes políticos que simpatizan con el macrismo, compartieron y alentaron desde sus redes la campaña que llevan adelante el sector privado.

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