Fracaso rotundo de la estrategia de marketing de Larreta y Acuña

Menos del 0,5% del total de estudiantes participaron de las burbujas porteñas

A dos meses de la implementación de las burbujas socioeducativas en las escuelas de la Ciudad, el Gobierno porteño reconoció que hubo una muy baja asistencia a la modalidad. De un total de 700 mil estudiantes, participaron menos de 3 mil en total. El promedio de participación fue aún menor en las escuelas públicas de gestión estatal.

La baja participación de estudiantes en las jornadas de presencialidad socioeducativa y el cierre anticipado de la mayoría de las burbujas, fueron hechos fundamentales para que los casos de COVID-19 en las escuelas porteñas no se transformaran en el comienzo de un rebrote de contagios en la Ciudad de Buenos Aires. La cartera educativa que conduce la ministra Soledad Acuña aspiraba, según fuentes oficiales, que con la apertura de las jornadas de revinculación socioeducativa participe el 1% de la matrícula de estudiantes de todos los niveles y modalidades. Ese porcentaje representa alrededor de 7 mil alumnas y alumnos del total escuelas públicas de gestión estatal y privada, pero el hecho concreto es que, desde el 13 de octubre que comenzaron las burbujas, la participación de estudiantes no llegó al 0,5% del total.

Si bien uno de los objetivos del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y de la titular de la cartera educativa, Soledad Acuña, era dejar instalado en el inconsciente colectivo de la sociedad la sensación de que abrieron todas las escuelas porteñas y que la concurrencia de estudiantes fue contundente, la realidad devolvió un duro revés al oficialismo porteño. Una fuente de la cartera educativa local reconoció a El Grito del Sur que, de los 700 mil alumnos y alumnas de escuelas públicas de gestión estatal y privada que integran el sistema educativo porteño, “hubo una asistencia de casi 3000 estudiantes” en los dos meses que duraron las burbujas del Gobierno de la Ciudad.

Mientras avanzaban las jornadas, el entusiasmo de las y los estudiantes iba cuesta abajo, “porque muchos no encontraban lo que esperaban en las clases. La mayoría venía con el entusiasmo de reencontrarse con sus compañeros pero sólo participaban 3 o 4; otros venían para reforzar contenidos pero el objetivo de las burbujas no era ese sino realizar otras actividades por fuera del programa de estudio; y otros de los que vinieron tenían una hora de viaje y la actividad en algunos casos duraba 1 hora y en otros 1 hora y media”, confesó a este medio un directivo de escuela técnica que formó parte de la apertura de las burbujas. “Ya en la cuarta semana muchas de las burbujas que abrimos en la escuela las fuimos cerrando, primero porque los alumnos ya no venían y prefirieron seguir con las clases virtuales donde seguíamos dando contenidos de cada materia y segundo por los casos de coronavirus que fueron apareciendo dentro de la comunidad”, agregó el directivo que reclamó no difundir su nombre ni el de la escuela.

“Las familias tenían mucho temor de enviar a sus hijos e hijas a las burbujas por los contagios que iban apareciendo en diferentes escuelas. En el caso de la primaria del Polo Mugica, se habían anotado 7 estudiantes pero finalmente participó un solo alumno durante todo el tiempo que duró la burbuja, porque a último momento los padres decidieron no enviarlos”, sostuvo Paulina Vera, docente de la escuela “La Banderita” del barrio de Retiro. “Las burbujas no solucionaron para nada la situación de los pibes que no tenían conectividad, porque el ministerio porteño no los iba a buscar a las casas, ellos tenían que venir por sus propios medios en medio de la pandemia. Encima los padres tenían que firmar un documento en donde ellos se hacían responsables de la situación ante un eventual contagio porque no era obligatoria la asistencia a las burbujas”, concluyó Vera.

La responsabilidad de las familias fue fundamental para evitar que la cantidad de contagios avance dentro de la comunidad educativa. Los primeros casos de COVID-19 en el marco de las burbujas escolares, aparecieron  a menos de diez días del comienzo de las clases de revinculación socioeducativa y fue precisamente en una Técnica, en la Escuela N° 15 del barrio de Barracas, donde un trabajador del área de limpieza contrajo coronavirus. «Les informamos que se reportó un caso de COVID-19 en un integrante del equipo de limpieza. Se procederá a la desinfección del establecimiento. Por lo tanto, se suspenden las actividades programadas para esta semana. La revinculación se retomará a partir del lunes, tentativamente», informaron las autoridades de la Escuela Técnica N°15 a la comunidad educativa. Muchos de los casos positivos en las escuelas porteñas fueron ocultados por las autoridades, ya que había una orden explícita por parte de la cartera educativa de que no se difundieran los contagios.



El primer contagio en el marco de las burbujas salió a la luz el 22 de octubre, y el último se conoció el pasado 2 de diciembre. Una semana antes, las burbujas comenzaron a cerrarse prácticamente en todas las escuelas, decisión tomada por la dirección de cada establecimiento, debido a la baja asistencia y por temor a la aparición de más casos de COVID. La lista de contagios en cada establecimiento educativo es la siguiente: una auxiliar casera de la Escuela Primaria 10 del Distrito Escolar 11; otra auxiliar tercerizada de la Escuela Técnica 15 DE 5; dos auxiliares y una asesora pedagógica de la Escuela Técnica 14 DE 5, encabezaron la lista de los primeros contagios. El siguiente caso positivo fue el de un profesor de educación física y a las pocas horas una auxiliar, ambos de la Escuela 5 DE 3. También la directora de la Escuela 24 DE 2; y una maestra de la Escuela 11 DE 5. A los pocos días se conocieron los casos de la vicedirectora de la Escuela 2 DE 5 y el director de esta misma escuela; el de una maestra de la Escuela primaria N°20 D.E. 19 del barrio de Soldati; y un docente de la  Escuela N° 22 D.E. 2 «Carlos Benielli» de Almagro.

La lista de casos positivos se completa con el contagio de un docente de la Escuela Primaria 4 José Manuel Estrada del Distrito Escolar 1; un alumno de la Escuela de Educación Especial 28 DE 16; una auxiliar de la Escuela Primaria 1 DE 15; una auxiliar de la Técnica del Otto Krause. Y, por último, un estudiante de primer año en la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Broquen de Spangenberg (el lengüitas); el vicedirector de la Escuela de Comercio Nº 30 «Dr. Esteban A. Gascón y un personal de seguridad de la Escuela 19/19 de Villa Soldati.

“Lo primero que quiero hacer es agradecer a la comunidad educativa porque acompañó la pedagogía de la ternura y no acompañó la pedagogía de la crueldad del Gobierno porteño”, señaló a este medio Eduardo López, secretario adjunto de UTE, a modo de reconocimiento a las familias que, por temor a la pandemia, no enviaron a sus hijos a las burbujas y continuaron con las clases de manera virtual. “Nuestro relevamiento propio es que sólo en la educación participaron 300 alumnos de alrededor de 350 mil que hay en las escuelas públicas de gestión estatal, en los dos meses que duraron las burbujas. Es un fracaso total y absoluto del Gobierno de la Ciudad, y este plan de lucha que llevó al fracaso a las burbujas, lo encabezó la comunidad educativa que no se prestó al marketing de Acuña y Larreta”, agregó López. “La foto que quería el Gobierno porteño era un paro por tiempo indeterminado de UTE y las familias queriendo entrar a las escuelas sin maestros, y lo que sucedió fue los maestros y maestras yendo a las burbujas, y muy pocas familias mandando a sus hijos”, concluyó el secretario adjunto de UTE.

Desde los otros gremios docentes de la Ciudad de Buenos Aires sostienen que esta baja asistencia puede llegar a ocurrir en febrero, donde Acuña ya decidió adelantar el comienzo del ciclo lectivo 2021 y reabrir todas las escuelas, desconociendo cuál será la situación epidemiológica y sanitaria en ese momento.

“Como balance de las burbujas ha sido un fracaso por parte del gobierno porteño, por la poca cantidad de burbujas que abrieron, porque las tuvieron que ir cerrando por los contagios que iban apareciendo, y porque no tuvo apoyo de las familias de la comunidad educativa”, afirma a El Grito del Sur, Mariana Scayola, Secretaria General del gremio docente Ademys. “Incluso hay que resaltar que la última etapa de burbujas que incluía al resto de los grados de todas las escuelas, ni siquiera abrieron porque no tenían las condiciones para hacerlo. Y aún con esta apertura escalonada y parcial, la poca participación de estudiantes en las burbujas, y con el cierre de las mismas, hubo 20 contagios en el marco de la revinculación socioeducativa. Esto nos deja un alerta a lo que puede llegar a pasar en el comienzo de clases en 2021”, concluye Scayola.

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