María Rosa Muiños

«Cambiemos tiene un discurso único en CABA, nosotros somos una multiplicidad de voces que debatimos ideológicamente»

María Rosa Muiños es legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, Vicepresidenta 2ª de este cuerpo y una de las voces más destacadas de la oposición porteña. En año electoral, habla sobre la vuelta a clases, la venta de Costa Salguero y las posibilidades del Frente de Todos.

Entre la privatización de Costa Salguero, el regreso a clases presenciales y las acusaciones mutuas por la coparticipación, el escenario en la Ciudad de Buenos Aires se calienta a medida que avanza el 2021, año electoral que definirá gran parte de la correlación de fuerzas en el distrito que hace 13 años gobierna el macrismo de manera ininterrumpida. Para pensar la actualidad de la Ciudad, desde El Grito del Sur nos comunicamos con María Rosa Muiños, dirigente peronista, legisladora y una de las voces más resonantes de la oposición en un distrito históricamente adverso para el peronismo.

Horacio Rodríguez Larreta dijo que las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires están en pésimas condiciones debido a la quita de la coparticipación. ¿Qué opinión te merece esta definición del jefe de Gobierno?

Nosotros venimos siguiendo el estado de los establecimientos educativos, del diseño de los contenidos del sistema educativo -tanto de gestión pública como de gestión privada-, el nivel de financiamiento y los programas desarrollados. Lo que vemos es que desde el inicio del proceso macrista dentro de la Ciudad, hubo una transferencia de recursos desde el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires al sector privado en desmedro del sector público. Esto se puede ver hoy en el presupuesto 2021 que es el más bajo que ha tenido la Ciudad para la cartera de Educación. Venimos relevando no sólo la situación de infraestructura sino de provisión de material sanitario para todas las escuelas y tenemos recortes tanto del personal docente como no docente y escuchamos las penurias que han tenido que pasar para equiparse: consiguiendo tanto papel higiénico como alcohol en gel o elementos de limpieza diaria -sin hablar del deterioro en infraestructura-. Desde el oficialismo han hecho campaña hace más de cuatro años diciendo que habían construido 54 escuelas: pero tanto la justicia como nuestros relevamientos hablan de 5 escuelas construidas durante los dos gobiernos de Horacio Rodríguez Larreta. Eso es incontrastable, no tiene que ver con la quita de la coparticipación porque hace 12 años que gobiernan y hace 12 años que desinvierten en educación.

¿Cómo se da la apertura de escuelas y qué creen que debería hacer el Gobierno porteño para garantizar condiciones sanitarias?

En principio, lo que deberían haber hecho, en el momento uno en que se decretó el cierre de las escuelas y el pase una modalidad de continuidad pedagógica a través de las tecnologías, es haber empezado a diseñar la vuelta a la presencialidad. Esa es la función que tiene que tener el Ministerio: si tenemos que cerrar las escuelas por emergencia sanitaria, pensemos cómo vamos a abrir, atendiendo la necesidad de la población. En agosto, la Ministra salió a decir que había miles de chicos que no habían podido conectarse. Y en enero, dice que el 17 de febrero iban a abrir todas las escuelas. No hubo relevamiento en el medio, no hubo reuniones con la comunidad educativa para ver la situación de infraestructura de cada una de las escuelas. Lo que hubo fue un traslado de responsabilidades: es la comunidad educativa la que tuvo que decir cuantos metros hay en cada establecimiento, si tienen o no ventilación. No es un camino equivocado, es tardío. Desde un comienzo se debería haber involucrado a la comunidad educativa para pensar la vuelta a la presencialidad. Obviamente hay cuestiones que son exclusivas de la decisión del GCBA: aumentar la inversión en infraestructura, en materiales de conectividad. Pero lo que hicieron fue bajar nominalmente el plan Sarmiento, el que otorgaba mayor cantidad de computadoras a pibes y pibas con falta de conectividad. Hay una delegación de responsabilidades del GCBA y, como siempre, la comunidad educativa se va a hacer cargo y nosotros desde la oposición vamos a tratar de colaborar, relevando la situación de las escuelas y viendo cómo se puede volver a una presencialidad cuidada. Hay cosas que se van a cambiar con el tiempo porque son imposibles de cubrir: la obligatoriedad de la presencialidad no corresponde a la situación sanitaria en la que estamos, ni a la poca seguridad que está dando el GCBA respecto de las condiciones sanitarias de cada establecimiento. Se debería priorizar para la vuelta a la presencialidad a los chicos y chicas cuyas familias lo requieran, pero no hacerlo obligatorio. Hay pibes y pibas que no han roto su continuidad pedagógica. Esta es una cuestión a rever.

Terminó la audiencia de Costa Salguero con un 97% de rechazo al proyecto del oficialismo. ¿Creés que Larreta va a pagar costo político por esto? ¿Cómo sigue esta pelea y de qué manera la van a encarar desde la oposición?

En principio tenemos la dificultad de que ellos cuentan con mayoría propia para avanzar en la segunda lectura del expediente, con lo cual están en condiciones de aprobarlo. Nosotros nos estuvimos reuniendo y pensando alternativas posibles, aparte de la de recurrir al auxilio del poder judicial -ya hay varios amparos presentados-. Entendemos que hay un mecanismo que forma parte de la Constitución de la CABA, en términos de democracia semidirecta, que es la iniciativa popular y creemos que esa es una buena instancia porque va en línea con el proceso que se inició, donde el 97% de las personas que se enteró del tema rechazó el proyecto, pudo inscribirse y hablar en la audiencia pública. Es un porcentaje abrumador, es altísimo, pero al lado de la cantidad de habitantes que tiene la Ciudad no es definitorio. Una iniciativa popular podría tener mucho mayor volumen. Para ello es necesario hacer una campaña, salir a hablar con vecinos y sabemos que es difícil en esta situación de pandemia. Pero ya va siendo hora de que los porteños y las porteñas comencemos a usar todos los canales que tenemos para poder hacernos oir y este tema de la iniciativa popular, en el caso de Costa Salguero, sería una muy buena propuesta.

En 2019, el Frente de Todos construyó una alianza bastante amplia, llevó un candidato que permitió que se sume un importante número de votos y, sin embargó, no alcanzó. ¿Qué hace falta para que el peronismo gane la Ciudad de Buenos Aires?

Nosotros tenemos algunas dificultades para hacer conocer nuestra idea de lo que debe ser la Ciudad. El electorado tiene claridad de que somos una cosa muy diferente a la oferta del PRO y aunque en muchas cosas coincide con nosotros, a la hora de expresarlo electoralmente, por ahí elige lo más conocido, lo que le resuelve algunas cuestiones. Nosotros hacemos hincapié en que estamos en la ciudad más rica del país y también en la más desigual: con grandes bolsones de pobreza, donde hay vecinos de la ciudad que no tienen cloacas. Por la cantidad de presupuesto que tiene la Ciudad de Buenos Aires no debería pasar.Pero pasa. Son cosas que no hemos logrado transmitir, no hemos logrado el discurso correcto o uniforme. Ese es un gran diferencial que tenemos con Cambiemos: ellos tienen un discurso único en la Ciudad de Buenos Aires, nosotros somos una multiplicidad de voces que debatimos ideológicamente, y por ahí no hemos llegado a acordar un discurso unificado. Es algo que tenemos que seguir trabajando, no es de ahora. Desde el principio de la autonomía de la Ciudad el peronismo no ha ganado en la CABA, son varias generaciones ya. Pero no contribuye el blindaje mediático que tiene el PRO y que la ciudad es el asiento de los poderes nacionales y nos condicionan mucho las decisiones nacionales de políticas concretas que afectan a la Ciudad.

¿Cómo sería una Ciudad de Buenos Aires peronista?

Yo creo que sería una ciudad más justa. La CABA es una cuidad hermosa, donde tenemos derecho a disfrutarla todos, no solamente los porteños y porteñas: una de las industrias que tiene la Ciudad es el turismo, el turismo interno. Tenemos que hacer una ciudad de brazos abiertos, no una ciudad que expulse. Una ciudad que sea vivible, que no sea tan cara para los que elegimos vivir acá. Que sea más segura: los niveles de inseguridad no han bajado a pesar de la inversión que hay en el área. Una ciudad que sea transitable, amigable, segura para las mujeres, que tenga un sistema de transporte coordinado. Que tenga acceso al río: una ciudad verde, ecológica, hemos perdido mucho espacio verde en estos años. Son un montón de definiciones. La ciudad siempre fue pionera en educación y si hoy vas a verlas muchas de esas instituciones están venidas abajo por falta de mantenimiento. No sé hace cuantos años la Ciudad no revisa sus planes de estudio. La ciudad tiene los recursos suficientes para dar discusiones de avanzada: no somos un distrito que tiene que suplir necesidades básicas insatisfechas porque no tiene el presupuesto suficiente. Sí lo tenemos. Con coparticipación y sin coparticipación.

TAMBIÉN PUEDE INTERESARTE

Parados pero activos: el salario del Detectar y PostDetectar se redujo 22% en ocho meses