No hay planeta B

¿Cuáles son las luchas socioambientales ecofeministas en Argentina?

De las Asambleas de Nonogasta a las Madres de Ituzaingó en Córdoba, de la lucha por el Riachuelo a la defensa del agua en Mendoza. Agus Grasso compila y resume algunas de las principales luchas del ecofeminismo en nuestro país.

“Ni extinción, ni escape. El ecofeminismo es el trabajo revolucionario de nuestros tiempos. Sabemos que la tierra está viva y las antiguas tradiciones siempre reconocieron a la madre tierra”, plantea Vandana Shiva, filósofa y escritora india (del ecofeminismo más esencialista), en su conferencia Ecofeminismo y la descolonización de las mujeres, la naturaleza y futuro.

“Podemos decir que el ecofeminismo se expresa en los discursos, en las construcciones teóricas, en el activismo anticolonial y de feministas comunitarias y populares. Pero sobre todo se ve en las prácticas de muchísimas mujeres, en sus luchas contra el extractivismo y los impactos de la crisis ecológica. Decimos que esa cercanía de las mujeres y la naturaleza tiene que ver con una construcción social que expresa las dicotomías tan necesarias y construidas por una sociedad patriarcal”. Quien habla es Flor Funoll Capurro, coordinadora del área de Ecofeminismo del Taller Ecologista de Rosario, una entidad ambiental que desde el 2016 suma al ecofeminismo como mirada transversal en todas sus áreas de trabajo.

Las referentes ecofeministas son todas aquellas mujeres que levantan las banderas de defensa de los recursos naturales en sus territorios. A nivel internacional, podríamos nombrar a Vandana Shiva, Yayo Herrero, Amaia Pérez Orozco, Alicia Puleo, entre otras. Pero ¿qué sucede con este movimiento en la actualidad y en Latinoamérica? Un gran ejemplo fue Berta Cáceres: mujer indígena, defensora de los Derechos Humanos, Berta protegió territorios en Honduras y alzó su voz por los derechos del pueblo Lenca. En marzo de 2016, atacantes no identificados irrumpieron en su casa y la asesinaron.

“A partir de la división sexual del trabajo, que nos asigna sociocultural y simbólicamente los trabajos reproductivos y de cuidado, las mujeres e identidades feminizadas somos más cercanas y sensibles al cuidado de otres, de la naturaleza, de nuestros territorios, de los diferentes seres vivos que lo habitan. Es por ello que también solemos ser las primeras en detectar las problemáticas derivadas del capitalismo extractivista, como por ejemplo cuando el agua está contaminada y observamos síntomas en nuestros hijes, animales, cultivos», agrega Flor Funoll Capurro. «A partir de escenarios como estos, muchas mujeres en diversos territorios de  América Latina (desde las periferias urbanas hasta el espacio rural) se han organizado colectiva y comunitariamente para su defensa, la defensa de una vida digna y armoniosa con el entorno. Y al mismo tiempo, en algunos casos, también han puesto en tensión las estructuras patriarcales que venían organizando sus vidas, a través de un proceso de constante empoderamiento en la lucha misma, en el encuentro con otras. Podríamos decir que aunque muchas de ellas no se autodefinan como ecofeministas, estas mujeres latinoamericanas del campo popular de alguna u otra manera lo serían».

¿Cuáles son esas luchas en Argentina?

Las Asambleas de Nonogasta en La Rioja (1990) | Contaminación de curtiembres

Clara Olmedo fue una de las primeras en denunciar la contaminación generada por las curtiembres a causa de la liberación de efluentes en piletones en el suelo o al aire libre. Las consecuencias fueron malformaciones, abortos espontáneos y hasta muertes en la población de Nonogasta. Actualmente, más de 30 años después, la lucha continua: «Hay olor pero es mucho menos y es porque la curtiembre no está trabajando y no porque la empresa haya mejorado sus procedimiento de tratamiento de efluentes», afirmó en La Mañana de La Red, la referente de la Asamblea El Retamo, Clara Olmedo.

«La empresa no está trabajando porque está con un conflicto laboral y financiero. No están vendiendo y están interrpumpidas las cadenas de comercialización. La producción es mínima y por eso bajaron mucho los olores. Pero cuando Curtume trabaja lo hace violando la ley ambiental y ahí el olor es insoportable», aseguró.

Actualmente, la empresa está con un pedido de clausura preventiva debido a la falta de tratamiento adecuado de sus efluentes. Según los sectores ambientalistas, lo que genera mal olor no es el cromo sino los sulfuros que generan los efluentes. «Los filtros que la empresa trajo son para el cromo pero no son suficientes porque sigue habiendo cromo en los efluentes. Entonces, o no están usando los filtros o la producción supera ampliamente la capacidad de la tecnología que se trajo y que se celebró con bombos y platillos», agregó Olmedo.

Madres de Ituzaingó, en Córdoba (2002) | Agrotóxicos en producción sojera

Sofía Gatica, Marcela Ferreyra, Norma Herrera, Vita Ayllon, Julia Lindon son algunas de las mujeres que conforman Madres de Ituzaingó en la provincia de Córdoba. Desde 2002, denuncian la contaminación por agrotóxicos en la producción sojera. En aquel año aún no había pandemia y, sin embargo, vecinos y vecinas de ese barrio de 5.000 habitantes ya salían a las calles con barbijo. Fueron las madres quienes preocupadas hicieron su propio sondeo epidemiológico: hasta 2012, en el barrio Ituzaingó Anexo murieron por cáncer 142 personas. Ellas, antes de que la ciencia lo probara, sabían que tenía que existir una vinculación entre las fumigaciones directas de glifosato y la salud de las personas. Finalmente, tal como lo señalaban, sus investigaciones fueron luego avaladas científicamente.

“Los que murieron tenían cáncer, y son los que vivían precisamente en las primeras manzanas más cercanas al campo de soja donde el productor Francisco Parra fumigaba constantemente”, cuenta 18 años después, el ex fiscal de la causa Carlos Matheu.

Al principio, hubo una denuncia municipal, y comenzó una investigación. En 2012, Parra fue condenado a tres años de prisión en suspenso por la aplicación terrestre de agroquímicos. Pese a ello, la Cámara 12° del Crimen, tras el retraso del inicio del debate por la pandemia de Coronavirus, sobreseyó al productor sojero aduciendo “Non bis in idem”, es decir, que para la Justicia el imputado Francisco Parra ya había sido juzgado por la causa y no podía ser condenado nuevamente por el mismo delito.

Pese a que el juicio por fumigaciones tenía fecha fijada, la Cámara 12° del Crimen sobreseyó al único imputado en plena cuarentena. Un dictamen insólito tras 18 años de reclamo.

Beatriz Mendoza (2004) | Causa Matanza-Riachuelo 

En el año 2000, Beatriz Mendoza trabajaba como psicóloga social en la unidad sanitaria de Villa Inflamable e intuía que la salud de quienes vivían ahí estaba expuesta a la contaminación del Polo Petroquímico. De hecho, es por Beatriz que la Corte Suprema de Justicia emitió en 2008 un fallo histórico que lleva su nombre, donde exigió el saneamiento y la recomposición de la cuenca al Estado Nacional, a la provincia de Buenos Aires y a la Ciudad. A partir de esa decisión se conformó la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar).

Su denuncia involucra al Estado Nacional, 44 empresas, a la Provincia de Buenos Aires y al Gobierno de la Ciudad. Se trata del primer caso de gestión ambiental interjurisdiccional para la protección de un recurso natural y la recomposición de los daños ambientales. En toda la cuenca, unas 502.398 personas viven en zonas urbanas de riesgo alto y muy alto debido a los déficit socio-ambientales, mientras que 700 familias aún viven en las márgenes del Riachuelo

Con el fin de avanzar en soluciones por el daño ambiental en la cuenca Matanza-Riachuelo, se creó el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (Pisa), un paquete de 14 acciones para atender esta compleja problemática socioambiental. Sin embargo, según los últimos datos oficiales de 2020, la contaminación permaneció en sus niveles altos y habituales, sin poder cumplir los estándares mínimos de calidad ambiental. Incluso, varios de los controles previstos no se pudieron realizar debido a las restricciones del aislamiento obligatorio de la pandemia.

Madres del Agua, en Mendoza (2019) | Restitución de la Ley 7.722

En Mendoza, en diciembre de 2019, frente al intento de reforma de la “Ley protectora del agua”, las luchas ambientales mendocinas alzaron la voz bajo las consignas “El agua no se toca” y “La 7722 no se toca”.

Durante una semana entera, más de 50 mil vecinos y vecinas de todas las edades, orígenes y colores políticos, salieron a defender la Ley. Pero entre las miles de voluntades destaca un grupo de mujeres que participó activamente de esas marchas: docentes, jóvenes y hasta reinas de la Vendimia que el 23 de diciembre de 2019 que fueron reprimidas como parte de un operativo provincial que incluyó gases lacrimógenos, balas de goma, persecuciones en moto y detenciones.

Así nacen las Madres del Agua: “Las madres con niños nos movilizamos confiadas de que, como mínimo, seríamos escuchadas de forma pacífica. Las madres que ya somos hermanas de años marchando juntas. Madres y niños, en medio de una guerra por el agua, resistiendo por el futuro de nuestros hijos y el de todos los mendocinos”, explicaron entonces. Luego de esas manifestaciones, se logró la derogación de la reforma de la ley 7722 que protege al agua del mercurio, el ácido sulfúrico y otros químicos utilizados en la minería a cielo abierto. Un triunfo histórico.