A cinco años de la muerte de Lohana Berkins

Lucidez travesti para cambiar el mundo

En un nuevo aniversario de su muerte, El Grito del Sur habló con cuatro referentes travestis sobre el legado que les dejó Lohana Berkins en su militancia y en su vida.

«El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo» 

Lohana Berkins

 

Hoy se cumplen cinco años de la muerte de Lohana Berkins, la traviarca que se consagró como una de las principales referentas del colectivo travesti-trans. Oriunda de Salta, Lohana fue la primera travesti con un trabajo en el Estado y en ocupar un cargo político en la Legislatura porteña, primero como asesora del legislador Patricio Echegaray (por el Partido Comunista) y luego con Diana Maffía, además de ser la primera travesti en postularse como diputada nacional en el año 2001.

En el 2002 radicó una denuncia en la Defensoría del Pueblo, cuando las autoridades del colegio Normal 3 no le permitieron anotarse con su nombre autopercibido para estudiar el magisterio. Finalmente las autoridades debieron acatar el pedido de Lohana, convirtiéndose éste en un hecho histórico y un precedente de la lucha travesti en nuestro país.

Con ese antecedente, desde el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género impulsó esta ley que se sancionó en 2012 convirtiendo a nuestro país en el primero en tener una normativa en la materia. Además de formar la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), en 2008 Berkins creó la Cooperativa Textil Nadia Echazú, la primera escuela cooperativa para travestis y trans, y en 2013 se puso al frente de la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual. Tres años después moriría de una hepatitis C agravada, habiendo superado el promedio de 35 años de vida del colectivo. Ahora, su legado continúa vivo en la lucha por sancionar la ley de Cupo Laboral Travesti-Trans, que entró dentro del temario de las sesiones extraordinarias de febrero. El proyecto lleva su nombre y el de Diana Sacayán y busca mejorar la calidad de vida de todo el colectivo.

En un nuevo aniversario de su muerte, El Grito del Sur habló con cuatro referentes travestis sobre el legado que les dejó Lohana en su militancia y en su vida.

Florencia Guimaraes García – Directora de políticas TLGBI de La Matanza, coordinadora de «La casa de Lohana y Diana» e integrante de Furia Trava

“Lohana no dejó un legado sino muchísimos porque se multiplicó en cada una de nosotras, sus hermanas y compañeras travestis y trans. Los legados de Lohana Berkins tienen que ver con seguir luchando contra el patriarcado, contra el capitalismo, contra cualquier tipo de opresión. Seguir luchando contra los discursos patologizantes, biologicistas y travaodiantes que tanto daño nos hacen, seguir luchando incansablemente por el acceso al trabajo desde su postura y pensamiento abolicionista del sistema prostituyente, seguir luchando por quebrar esa lamentable expectativa de vida de 35 años que aún tenemos la mayoría de nosotras».

«Ella misma fue víctima de un travesticidio social, ella misma fue parte de esos informes que hizo durante tantos años, donde daba cuenta que solo el 1% de nosotras llega a los 60 años. Ella no llegó, fue víctima de un travesticidio social porque el destino de las travestis suele estar marcado y tiene que ver con la muerte, la exclusión, la prostitución y todo este tipo de violencias. Por eso es tan necesario seguir luchando para revertirlo, seguir luchando por las infancias travestis y trans y seguir pidiéndole al Estado una reparación histórica por todos los años de persecución, de criminalización y de encarcelamiento. No es solo una reparación en términos económicos, sino sociales. Necesitamos que el Estado pida perdón por todos esos años, necesitamos acceder a la salud para terminar con nuestros cuerpos podridos por el aceite de avión y la silicona que todavía se sigue utilizando, que todavía es lo único a lo que podemos acceder muchas travestis para tener esos cuerpos que se construyen y que son construidos en la clandestinidad”.

Paula Arraigada – Activista trans, Asesora Parlamentaria en la Cámara de Diputados/as, referente del Frente de Todos

“El legado de Lohana Berkins, como el de Diana Sacayan o Mariela Muñoz, fue enorme y podemos verlo hoy en hechos concretos, en la vida de las personas travestis trans. Es cierto que sigue siendo marginal y que hay ausencias pero es una vida mucho mejor de lo que conocíamos hace 20 años y eso es mérito de compañeras como Lohana, que abrieron puertas e impusieron la presencia en lugares donde la voz de las trans y travestis eran silenciadas: por ejemplo, en los -como se denominaba antiguamente- Encuentros Nacionales de Mujeres. Fue el coraje de Lohana y su visión estratégica del entorno y tiempo que permitió que nosotras estuviéramos ahí presentes y que fuera por nuestra propia voz”.

“Su presencia también permitió que muchas feministas radicalizadas pudieran cambiar su forma prejuiciosa de ver a nuestro colectivo y construir mayor masa crítica para poder plantear algunos de los reconocimientos, como el de nuestro derecho identitario que luego se transversalizó a través del feminismo a las organizaciones sociales y partidarias y nos permitió llegar a la sanción de la Ley de Identidad de Género. Estos tejidos estratégicos son cualidades y legados de Lohana Berkins. Creo que las tres compañeras que nombré despertaron en nuestras conciencias la noción de que la vida que teníamos hasta ese momento, y que creíamos que era la única que podíamos llegar a tener, era injusta. Aprendimos primero a rechazar esta justicia y después a organizarnos”.

“Nos queda como legado «Reconocer es Reparar», el último proyecto de ley que pensó y que fue presentado nuevamente en 2019 y lleva como firmante a la diputada Cristina Álvarez Rodríguez del Frente de Todxs, para el reconocimiento histórico del sufrimiento y persecución que vivió nuestro colectivo, de la masacre por goteo perpetrada por un Estado que nos llevó a tener un promedio de vida de 35 años, un auténtico genocidio.  Su mejor legado para mi fue su ejemplo de incansable luchadora y su coraje para llegar hasta el final de sus fuerzas por un objetivo noble, la felicidad de las travas”.

Daniela Ruiz – Actriz y activista travesti

“La puerta de su legado fue su impulso y su motor para cuestionar no sólo el feminismo sino también de pensarnos en el transfeminismo. Repensar la estructura del racismo que existe en Argentina, pensar en la estructura que hemos creado con los movimientos de lucha por los derechos humanos en el Abya Yala sudamericano, fue el camino que nos hizo pensar en una decolonización, en una deconstrucción y en volver a nuestras raíces, que muchas norteñas tenemos por nuestras ancestras y ancestros indígenas y que está representada en una forma de cosmovisión que queremos plasmar: la plurinacional».

«Lohana nos ha dejado un legado en una manera de pensamiento crítico hacia un sistema que nos ha puesto en el lugar de víctimas y no de pensadoras, de creadoras, de formadoras de textos y de ideas de crecimiento y críticas a este imperialismo, al neoliberalismo y la cisheteronormatividad que nos ha puesto solamente en un lugar lejano, abyecto, fuera. Su legado es que sigamos gritando por todas nuestras hermanas, por todas las travestis, lesbianas, mujeres trans, varones trans, transexuales, transgénero, pensarnos como quienes somos. En esa identidad marrón, esta salteñidad. En lo legislativo nos dejó tanto el cupo laboral, la ley de Identidad de Género, como el proyecto que estamos por presentar de «Reconocer es Reparar», para que todas nuestras hermanas que han vivido este borramiento histórico que es el genocidio que nos ha querido matar, sean reconocidas. La recordamos desde la furia, desde el amor y desde la gran pérdida, pero también en la reconstrucción de la memoria, verdad y justicia”.

Marlene Wayar – Activista trans, psicóloga social, directora del periódico travesti El Teje, coordinadora de Futuro Transgenérico

“Para mi es muy difícil decir cuál es el legado de Lohana porque éramos íntimas amigas y entonces su legado es el amor y a partir de ahí la organización, la discusión política y todo lo que supone. Nosotras fantaseamos muchas veces con casarnos. Creo que si Lohana hubiera tenido antes la certeza de que iba a sobrevivir me hubiese exigido que nos casáramos para dejar sentadas las bases de ese virus corrosivo que pueda hackear el sistema (éstas no serían nunca sus palabras) y eso hubiera implicado emplear la ley de Matrimonio igualitario».

«Para nosotras también siempre fue importante la cuestión económica, que toda discusión política incluyera el eje de lo económico, porque muchas veces se piensa en acciones bienintencionadas que no incluyen la negociación económica. En ese sentido, ella fue una permanente desestimante de ofertas vacías. Muchas veces declinó la posibilidad de ser referente de la comunidad trans en organizaciones LGBTTI+ a nivel regional o inclusive mundial porque el ofrecimiento no nos otorgaba un presupuesto equitativo para gestionar los mismos recursos que a gays y lesbianas».

«Si me tengo que retrotraer literalmente a lo que dijo al morir, de legarme la posta, ese sitio que ella ocupaba como lideresa de todo un gran movimiento, tengo que leerlo como un gesto de profundo entendimiento de solidaridad y la empatía en términos políticos. Ella sabía que pensábamos diferente y que mis estrategias eran otras, pero al darme ese legado de manera concreta no me estaba proponiendo que sea su viuda y mantenga a rajatabla lo que ella sostenía sino que conserve esas bases comunes con mis pensamientos propios. Tuvo la gran lucidez política -igual que también la tuvieron Nadia Echazú, Maite Amaya, Diana Sacayán- de entender que a pesar de las diferencias podíamos activar de manera conjunta y que los temas que nos preocupaban necesitaban de todas esas estrategias y de consensos para llegar a buenos términos».

«Ese es el último y más claro legado con el que elijo quedarme, la humildad en pos de un sentido del andar, de saber que hay diferentes miradas, opciones y elecciones por hacer y que todas pueden ser buenas o malas o ninguna es buena o mala, dependiendo del contexto. Saber qué estamos haciendo acá es esa lucidez travesti, después todo lo demás es un trabajo de descolonización. Yo elijo quedarme con su amor y con ese terrible acto de humildad, solidaridad y empatía de legarme su lugar sin mandatos, sin imponerme seguir sus paradigmas”.

 

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